CICLISMO

Análisis sobre dopping, deporte y salud

El círculo vicioso del dopaje

(7-08-2007). Suele empezar como una simple treta para ganar una competición, pero la historia ha demostrado que casi siempre termina en el hospital, en los juzgados o en el infierno de la opinión pública. En los últimos tiempos, incluso, parece que se ha convertido en algo consustancial al deporte de élite, donde la diferencia entre ser primero y el segundo es abismal, aunque la diferencia de méritos sea de unos pocos segundos, como en el último Tour de Francia. El dopaje es un círculo vicioso de contradicciones -en el que se mezclan trampa, delito, enfermedad y pecado- que atrapa a grandes deportistas y que ha provocado una crisis institucional en un deporte tan popular como el ciclismo.

El de las dos ruedas es el deporte donde la sombra de la duda planea con más frecuencia, aunque los ciclistas se defienden diciendo que a ellos simplemente les hacen más controles que a otros deportistas. Los datos les desmienten. En 2006 se hicieron 19.781 controles a atletas, de los cuales 315 dieron positivo, o como se dice formalmente, presentaron 'hallazgos analíticos adversos'. En ciclismo se hicieron 14.229, pero los positivos fueron 594.

Los positivos no implican sanción, ya que pueden estar justificados por enfermedad, pero Pedro Manonelles, secretario general de la Federación Española de Medicina del Deporte, considera que son un i ndicativo de que, en efecto, los ciclistas se dopan más. 'En otros deportes, como el fútbol, el físico cuenta menos. Un delantero puede tirarse un partido sin hacer nada y meter un gol gracias a su técnica', explica.

Doping según tipo de deporte
Cada deporte propicia un tipo de dopaje distinto. En el billar, los tranquilizantes, 'aunque algunos se equivocan y toman estimulantes', bromean los expertos. En el ciclismo predominan las técnicas que aumentan la disponibilidad de oxígeno, como la hormona eritropoyetina (EPO), que puede provocar hipertensión o un accidente tromboembólico, y las transfusiones sanguíneas, que tienen riesgo incluso cuando la sangre es de la propia persona.

La sanción por doparse es la misma para todos los deportes y para todas las sustancias, con la excepción de los estimulantes, cuya penalización es menor. El doping se castiga con dos años de inhabilitación la primera vez y de por vida la segunda.

Tres motivos de prohibición
Las razones para prohibir una sustancia que da la Agencia Mundial Antidopaje son dos: que sea perjudicial para la salud o que permita competir con ventaja, o ambas. Pero hay una tercera razón, según Manonelles, 'más discutible', que vaya contra el espíritu del deporte. En este epígrafe se incluyen sustancias como el cannabis, que no mejora el rendimiento, o los corticoides, que salvo en grandes cantidades no tienen prácticamente ningún efecto.

Aunque están muy relacionados, el médico insiste en separar la trampa del daño a la salud, y lamenta que se mezcle dopaje y drogadicción. 'Muy pocos deportistas acaban siendo adictos, no más que en otros gremios. La adicción es incompatible con el rendimiento', señala.

La ley española, por su parte, ha optado por no mezclar dopaje y salud. 'Fuimos muy críticos con el borrador, que preveía incluso confiscar nuestros botiquines, en los que solemos llevar sustancias susceptibles de considerarse dopantes, pero el resultado final es muy positivo', dice Manonelles. Llegados a este punto, un reglamento regulará la cantidad y el tipo de medicamentos que pueden acompañar a los médicos deportivos.

Ley "menos policial"
La ley nació inspirada por la francesa y la italiana, pero es menos policial, en opinión de Manuel Martín Domínguez, especialista en Derecho del Deporte de Gómez Acebo & Pombo. Además, 'no recoge el consumo de sustancias dopantes como delito, a imagen de la legislación sobre drogas', explica. 'El tráfico y el fomento del consumo, sí'.

El solapamiento entre la justicia civil y penal y la deportiva puede producir situaciones indeseadas. 'Cuando hay indicio de delito la justicia deportiva se interrumpe, y dada la lentitud de la penal, puede salir barato delinquir', señala Martín Domínguez.

Otro motivo de conflicto son las contradicciones entre las legislaciones deportivas nacionales e internacionales, y los códigos éticos internos, como los que han proliferado últimamente en el ciclismo, que obligan a los equipos a suspender o expulsar a sus corredores a la mínima sospecha de dopaje, como hizo hace un par de semanas el Rabobank con Michael Rasmussen, cuando era maillot amarillo del Tour. 'Está por ver si tienen encaje en las leyes laborales de cada país. Hay impugnaciones al respecto', añade el jurista.

La Agencia Mundial Antidopaje recomienda hacer controles específicos a los deportistas sospechosos, en lugar de los tradicionales sorteos. Pero a nadie le interesa que haya demasiados escándalos; el propio Comité Olímpico Internacional consiguió que el Gobierno italiano dejara en sus manos la aplicación de la Ley Antidopaje durante los Juegos de Invierno de Turín 2006. No querían policías en la Villa Olímpica.

Empresas reacias
Las noticias negativas han recibido más atención de los medios en el pasado Tour de Francia que las positivas, según un estudio dirigido por Francesc Pujol, profesor de Económicas de la Universidad de Navarra. 'Hay una estrategia del 'cuanto peor, mejor' del Tour y de la prensa muy peligrosa', señala Pujol. En cambio, 'los aficionados siguen asociando el ciclismo a valores positivos', apunta Javier Mancebo, director de Desarrollo de la empresa de marketing Havas Sports.

Ni siquiera la victoria de Alberto Contador ha logrado convencer al patrocinador de su equipo, Discovery Channel, de permanecer en el ciclismo el año que viene. Aunque Festina vendió más relojes que nunca en 1998, cuando su equipo, dirigido por Bruno Roussel, fue expulsado del Tour, la mayoría no le ve el lado bueno.

Las cajas regionales predominan entre los patrocinadores que aún aguantan. 'Se quedan por razones institucionales', explica Mancebo. 'En la Vuelta no quedan tantos grandes anunciantes como antes'.

Las grandes empresas escapan de un deporte donde, al igual que el baloncesto, la marca y el deportista van más unidos que en ningún otro. 'Si sale bien es de los deportes más rentables, pero el riesgo también es mayor', señala Mancebo. 'Cuando se dopa un atleta nadie lo relaciona con Nike o Adidas'. Pujol considera que los patrocinadores se han equivocado en el pasado desentendiéndose de la gestión de los equipos, algo que está empezando a cambiar.


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