CICLISMO

Entrevista a Albert García, portavoz de la CCUB y Amics de la Bici

Los principales problemas de Barcelona en bicicleta

(11-4-2013). Albert García (Barcelona, 1960) es uno de los pioneros en España en la reivindicación y defensa de los derechos de los ciclistas urbanos. Portavoz de la Coordinadora Catalana d’Usuaris de la Bicicleta (CCUB) desde los años 90, ha vivido en las dos últimas décadas toda la evolución de la bicicleta como medio de transporte en Barcelona, una ciudad en la que, según destaca, “no se nos respeta, pero al menos se nos soporta”. Se calcula que cada día hay 120.000 desplazamientos en bici.

¿Cuál es la primera barrera con la que se topa un ciclista urbano que circula por Barcelona?
La falta de infraestructuras y señalización para las bicis. Una persona que comienza a usar la bici como medio de transporte y que viene por tanto del vehículo a motor o el transporte público lo que conoce para desplazarse son las vías principales, que carecen de cualquier infraestructura ciclista. El máximo exponente de esto es la Diagonal, es la única vía que permite cruzar toda la ciudad y, sin embargo, no dispone de un espacio exclusivo para las bicicletas. Una cosa buena, no obstante, que tiene Barcelona es que tiene muchas calles digamos ‘de barrio’ a través de las cuales puedes ir recorriendo toda la ciudad sin pasar por las grandes avenidas, pero esto normalmente lo desconocen los usuarios de bici más noveles.

¿Y la señalización?
Los carriles bici no cuentan efectivamente con ningún tipo de señalización para las bicicletas. Muchas veces, si no eres conocedor de la ciudad, no sabes por dónde continuar, lo que es peligroso porque aumenta la sensación de inseguridad del ciclista frente a los coches.

¿Cuál es la actitud de los vehículos a motor hacia el ciclista?
El conductor de Barcelona no nos respeta pero nos soporta. Es un mérito –ironiza- si se tiene en cuenta que en otros lugares no se llega ni a esto. Al menso aquí la imagen de la bicicleta es más familiar y los conductores de coche han asimilado que la bici está presente en la calzada.

Hablemos de los carriles bici…
Caóticos y deficitarios. El Ayuntamiento, en la legislatura anterior, se dedicó a probar todos los tipos de carril bici posibles para ver cuál sería el modelo. De este modo, cada vez que se hacía un carril bici tenía unos materiales o dimensiones diferentes. La gran mayoría están fuera de las medidas necesarias para garantizar la seguridad. Si los carriles de circulación de vehículos se construyen con una anchura que asegura que dos autobuses no chocarán cuando se crucen, ¿por qué no se ha hecho esto con el carril bici?
Además, algunos no están ni asfaltados. Se trata de espacios que igual se han usado durante 20 años para aparcar y lo único que se ha hecho es pintar la marca, sin ni siquiera asfaltar. Otras veces, para aprovechar al máximo la calzada, están construidos de tal manera que un coche que aparca y abre la puerta puede golpear a un ciclista que circule por el carril bici. Todo un atentado contra su seguridad.

¿Qué otros flecos por resolver quedan en cuanto a la circulación?
Los vehículos a motor que circulan por calles de un solo sentido no deben superar los 30 km/h ni pueden adelantar a las bicicletas. Esta es la teoría, pero en la práctica ni se respeta ni se aplica. Pero tampoco se ha hecho ninguna campaña para difundirlo ni para fomentarlo.

¿Los robos son un obstáculo para el uso de la bici?
El problema es la falta de lugares adecuados para aparcar, así como el hecho de que la mayoría de los robos quedan impunes. Los hurtos se intentaron solventar con el Bicing, de manera que muchos usuarios dejaron de utilizar su bici privada para usar la bici pública.

¿Y cómo lo valoras, el Bicing?
Es una iniciativa muy controvertida. Cualquier persona que se desplaza en bici no deja de ser usuario de este medio de transporte, pero no estoy de acuerdo en cómo se ha montado el sistema, que vino acompañado de una normativa muy restrictiva para la bicicleta. En un principio hubo un ‘boom’ del Bicing, que derivó en un colapso por la falta de bicis en algunas estaciones y el exceso de usuarios. Esto hizo que muchos ciudadanos renunciaran al sistema y el Ayuntamiento no ha sabido convertir a estos usuarios en compradores de su propia bici. El Bicing sin una política de impulso de la bicicleta urbana no sirve.

¿Tan mal están las políticas de promoción?
El Ayuntamiento se ha cargado la Oficina de la Bicicleta y la Comisión Cívica de la Bicicleta. Queda el Pacto de la Movilidad, pero que integra a todos los medios de transporte, es global. Promocionar la bicicleta no consiste solamente en construir carril bici sino es darse cuenta de que es un vehículo preferente que puede convivir con el resto.

A propósito de convivencia, ¿hay conflicto en las aceras?
En Barcelona se producen cada día 120.000 desplazamientos en bici, según datos del Ayuntamiento. Si las estadísticas hablan de un centenar de conflictos bicicleta-peatón, de las cuales son culpa del ciclista la mitad, se trata de una proporción irrisoria pero se que se magnifica porque sufrimos la subyugación del vehículo a motor. Las bicicletas son un actor nuevo y, como tal, molestan. Es el coche el que impone su dictadura en la calzada.

Para concluir, hay quienes dicen que  veces la propia orografía de Barcelona hace complicado el ir en bici…
¡Al contrario! Por clima y orografía es una ciudad ideal para ir en bici. Es cierto que sube del mar a la montaña, pero también se puede circular por ella de una manera transversal. El problema es la carencia de educación vial, vivimos con la culpabilidad de no molestar al vehículo a motor. Es verdad que, en el caso de Cataluña, el Servei Català de Trànsit está un poco más avanzado, dentro del poco margen de maniobra que tiene, y tiene en cuenta a la coordinadora.¡No dudaría en hacernos independientes de la DGT!


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