CICLISMO

Entrevista a David Rojas-Rueda, epidemiólogo del CREAL

“El casco tiene beneficios para la salud privada pero no para la salud pública”

Una opinión médica contra el uso del casco en ciudad

El Doctor Rojas cree que se debe promover el uso del casco, pero no como obligación.

(14-3-2013). David Rojas-Rueda es investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) y principal autor del estudio TAPAS (Transportation, Air Pollution and Physical Activities). Este epidemiólogo, que se declara usuario del ‘Bicing’, señala que el uso obligatorio del casco en vías urbanas que baraja la DGT disminuiría el acceso a la bicicleta, con el consecuente freno a todas las ventajas que implica.

 

¿Qué ventajas sobre la salud reporta el uso del casco por parte de los ciclistas?
Hay que distinguir entre la salud individual y la salud pública. El casco tiene beneficios para la salud individual, pero no para la colectiva. Si pensamos en la bicicleta como medio de transporte, el riesgo que conlleva es el de sufrir un accidente de tráfico. Pero cuando se miden en una balanza los beneficios que supone el uso de la bici y los riesgos que entraña, el resultado es que los beneficios sobrepasan en un 70% los riesgos.

¿Cómo influye la utilización del casco en la prevención de lesiones?
Puede reducir en un 30-40% las lesiones craneoencefálicas y las lesiones faciales, pero siempre y cuando la velocidad no supere los 20 km/h. Nos encontramos por lo tanto ante el problema de que la mayoría de las colisiones no se producen contra mobiliario urbano estático, sino con vehículos a motor, que superan esta velocidad.

¿Qué nos dice la experiencia del uso del casco en otros países?
En Europa no existen leyes similares, tenemos que acudir al contexto internacional para encontrar casos donde se hayan implementado normativas en este sentido. Un estudio reciente elaborado en Nueva Zelanda concluye que la obligatoriedad del casco reduce en un 50% el tiempo de uso de la bici y que incluso el riesgo de lesión había aumentado. Además, recoge que la obligatoriedad del casco limita la accesibilidad a la bicicleta y discrimina su uso, ya que lo condiciona a la posesión de un casco.

¿Cómo es posible un aumento de las lesiones?
Hay estudios que avalan que los ciclistas que llevan casco tienen una actitud más arriesgada, van más confiados, y que la percepción de los conductores también cambia de manera que muestran menos cuidado hacia ellos.

En líneas generales, ¿qué aporta el uso de la bici a una sociedad?
En primer lugar, supone una mejora de la salud de los usuarios, la bicicleta es una herramienta excelente contra el sedentarismo. Pero los efectos positivos van más allá de los ciclistas y se extienden a la población general, que mejora sus expectativas de vida al producirse una disminución de las emisiones contaminantes. Las ventajas medioambientales repercuten también en una disminución de la dependencia económica de un país como España, que no dispone de sus propios recursos para la producción de combustible.

De prosperar la obligatoriedad del casco se verían mermados estos beneficios…
La implementación de esta norma bloquearía estas ventajas. Estoy a favor del uso del casco y creo que se debe promover su uso, pero a través de campañas de formación y educación y no como norma obligatoria, lo que tendría un efecto negativo  sobre los usuarios de bici privada y sobre los sistemas de bicicleta pública, que tanto éxito tienen en España.


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