CICLISMO

Ha culminado 17 Quebrantahuesos y ya prepara la 18ª

Jesús Horno: “Quiero dar la vuelta a España en bici en 30 días”

Una lesión como futbolista le hizo descubrir la bicicleta

quebranthuesos

Jesús Horno, durante una participación en la mítica Quebrantahuesos.

(6-2-2018). Con miles de kilómetros en sus piernas, Jesús Horno (Torredonjimeno, 1962) es todo un referente de las competiciones amateurs de ultraciclismo de los últimos 18 años. No en vano, ha conseguido acabar 17 Quebrantahuesos, 16 de las cuáles con la misma bicicleta.

El amor de Jesús Horno hacía la bicicleta nació en los noventa pero se desarrolló en el nuevo siglo con la participación en pruebas históricas de larga distancia. Su palmarés es innumerable: el Ciclomaratón Mundial París-Brest-París, las 24 horas en bici de Calafat, 11 cicloturistas Terra de Remences, 3 Ciclomaratones Perpignan-Barcelona-Perpignan, 4 Cicloturistas de la Bonaigua, 2 maratones por el desierto de los Monegros…

He ido dos veces de Tarragona a Jaén en bici parando sólo para comer

Pero su locura por las dos ruedas no sólo se observa en su apego por las competiciones, sino también en retos personales auto impuestos. Y es que Jesús Horno ha llegado a ir dos veces en bicicleta de Tarragona a Jaén, provincia dónde se encuentra su pueblo natal, sin dormir y sólo parando para comer. Además, es un practicante de fondo de otras disciplinas, como el patinaje en línea, la natación y el running.

¿Cómo surgió la vena por las distancias largas en ciclismo?

Tras una lesión de rotura de ligamentos cruzados en 1992, por la practica de fútbol sala, me recomendaron hacer ciclismo para fortalecer el cuádriceps. Comencé con salidas cortas y poco a poco me fui animando con largas distancias.

¿Cuál es la preparación física y mental para poder abordar ciclomaratones o pruebas de larga distancia?

Mucho entrenamiento, con tiradas largas, buena alimentación y fuerza mental. He llegado a hacer entrenamientos de hasta 230 kilómetros, subiendo todos los puertos de Tarragona.

La primera Quebrantahuesas la hice en 2001… y ya llevo 17!

Tienes una relación especial con la Quebrantahuesos.

La Quebrantahuesos es la prueba cicloturista por excelencia en España. La primera la hice en 2001 y he conseguido acabarlas todas, las 16 primeras con la misma bicicleta, una Orbea Zeus Veneto. Esta prueba tiene magia, una vez la haces te enganchas, por la organización y el ambiente. Te sientes protagonista de una etapa ciclista.

¿Qué sensaciones te produce la mítica carrera hoy en día después de tantas ediciones acabadas?

Es como una droga, un año sin participar está deportivamente perdido. Todo mi entrenamiento va dirigido a mejorar el tiempo en la Quebrantahuesos.

Volverás, entonces, este año.

Ya estoy inscrito, en la que será mi 18a participación consecutiva. No sé hasta cuando seguiré, pero mientras el cuerpo aguante.

La prueba que más me satisface haber concluido es la Paris-Brest-París. Hice sus 1.259 km es 81 horas

¿El cuerpo humano está preparado para recorrer 1.259 kilómetros en 81 horas?

Pue sí. Los hice en el ciclomaratón mundial por excelencia, la París-Brest-París del año 2007. Conmigo había 4.500 ciclistas de todo el mundo, de China, América, Australia, Europa etc… Se hace cada 4 años y es la prueba de mi modesto palmarés deportivo de la que me siento más orgulloso.

Jesús Horno, con su bicicleta en Brest, participando en el ciclomaratón mundial por excelencia.

¿Qué sentido tiene ir y volver a Jaén desde Tarragona pedaleando?

Pues es otro reto deportivo más en mi vida. Soy de Jaén pero vivo en Tarragona por trabajo y después de completar la Barcelona-Perpignan-Barcelona, de 600 kilómetros y atravesando dos veces los Pirineos en 39 horas, pensé que sería un reto ir hasta el pueblo. Al final y al cabo, en el recorrido no hay muchas zonas de montaña. Finalmente, lo hice dos veces, la primera solo ida y la segunda, ida y vuelta, sin parar a dormir. Cuando comencé a entrenar con la bicicleta, cada día me gustaba más y hacia más kilómetros. Llegué a decir que sólo volvía a casa porque era la hora de comer.

¿No has tenido momentos de quererte bajar de la bicicleta y dejar un reto?

En una Quebrantahuseos, subiendo el Marie Blanque, tuvo un fuerte dolor de cabeza. Me preguntaba qué hacía allí, pero nunca pensé en bajarme de la bicicleta. Me tomé una pastilla para el dolor de cabeza y continué hasta finalizar la prueba. En otra ocasión, subiendo el puerto de Somport, tuve un corte de digestión, paré a vomitar y asunto arreglado. Por suerte, nunca he tenido que abandonar.

Tu objetivo nunca ha sido quedar el primero de las carreras que realizas. ¿Esa es la esencia de las pruebas ultraciclistas?

No tengo capacidad para competir. Como me dijo mi buen amigo Ramón, en el Triatlón de Menorca, a nuestra edad somos finishers. Si podemos superar nuestra marca mejor, pero nunca competir contra el resto. Como mucho, contra uno mismo.

¿Cuál es la distancia máxima que has recorrido sin descanso alguno?

En el primer viaje a Jaén hice 780 kilómetros en 44 horas, sólo paraba para comer. En cambio en la París-Brest-París, de 1.259 kilómetros, intentaba dormir dos horas al día, aunque en una nave con otros 80 ciclistas era bastante difícil conciliar el sueño. Al menos, el cuerpo descansaba un poco.

¿Has pagado de alguna manera el esfuerzo físico realizado durante años?

La verdad es que no. He tenido algún resfriado, pues con tanto entrenamiento bajan un poco las defensas, pero se cura en tres días. Soy un afortunado.

Alguna manía que tengas antes o después de las carreras…

Ninguna en especial. En todo caso, cuando salgo en bicicleta, le pido a mi amigo Santi que me cuide. Murió en un accidente de tráfico y siempre salíamos juntos. Creo que en ocasiones hasta me acompaña…

Si tuvieras que elegir el mejor y el peor momento subido a una bicicleta, ¿cuáles serían?

El mejor sería cuando llegué a Jaén la primera vez, que lloraba como un niño pequeño por haber superado el reto. El peor, en cambio, fue en una brevet de 600 kilómetros, que a las 6 de la mañana, cuando ya llevaba 24 horas encima de la bicicleta, tenía mucha hambre y se me habían acabado las provisiones. Además, en ese momento no había nada abierto en el recorrido. Por suerte, más tarde pude comer y seguir la prueba.

¿Cómo combinas tu afición personal con el ámbito profesional?

Tengo la suerte de trabajar a turnos y cuando voy de mañana entreno de tarde y al revés. Incluso algunos días hago doble sesión de entrenamiento ya que no sólo hago bicicleta sino que también patino en línea (he patinado maratones y he participado en las 24 horas de Le Mans), corro (he acabado 4 maratones y 33 medias maratones), nado y hago triatlones.

Algunos no se creen los retos que he culminado pero hago fotos y videos para demostrarlo

¿Y el familiar?

Pues tengo la suerte de que la familia me apoya y me anima a seguir practicando deporte a ese nivel.

¿Qué reacciones ha tenido tu entorno al conocer tus retos?

De sorpresa, incluso algunos ni se lo creen, con lo que tengo que hacer fotos y vídeos para inmortalizar mis retos deportivos.

Ahora ya estas prejubilado. ¿Qué aspiraciones tienes?

Pues deportivamente hablando, quiero finalizar un Ironman. He hecho dos medios Ironman y un triatlón de distancia olímpica. Además, si la economía me lo permite, quiero dar la vuelta a España en bicicleta, 4.500 kilómetros en 30 días.


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