ESENCI@L

Los responsables del salón quieren primar la calidad frente a la cantidad

Bread & Butter reducirá todavía más el número de expositores en su próxima edición

(4-7-2008). Ni rastro de crisis. Los vaivenes de la economía no han tenido su impacto en la feria Bread & Butter, que hoy cierra sus puertas en Barcelona. Al menos así lo asegura, con rotundidad, el presidente del salón, Kart-Heinz Müller, que ayer hizo gala de todo su optimismo para hablar del presente y el futuro de este gran escaparate bienal de la moda urbana.

El presidente explicó que la reducción en el número de expositores (de 954 se ha pasado a 893) es puramente estratégica porque éstos han contratado 2.000 metros cuadrados más que en la anterior edición. Y, de hecho, sus previsiones pasan por recortar aún más el número de firmas. Un total de 800 es su cifra ideal "para poder cuidar la calidad" y ofrecer más espacio a los expositores.

Müller asegura: "aquí no vemos la crisis" porque el B&B se reserva "a marcas selectas" seleccionadas, asegura, en una criba rigurosa que lo será aún más a partir de ahora. "Y ninguna me cuenta que le vaya peor, sino al revés. Tampoco prevemos ninguna diferencia para al futuro". La clave del buen rumbo, a su juicio, radica en la "internacionalización". De los casi 100.000 visitantes que se esperan este año (el primer día accedieron 30.500), sólo el 28% son españoles. El resto procede de 101 países. También el director de la Fira de Barcelona, Agustí Cordón, atribuye el éxito a la procedencia diversa de sus participantes. Según Cordón, el Bread & Butter de enero tuvo un impacto económico de 100 millones de euros sobre Barcelona (principalmente en alojamiento y restauración). Sus previsiones arrojan la misma cifra para la edición que hoy acaba. En la pasada edición el salón registró más de 99.500 visitantes, un 9% más que en julio de 2007, según los organizadores.

Apuesta por la internacionalización
Justamente la internacionalización inspira el lema de la próxima edición, United Nations of Bread & Butter, que se celebrará del 21 al 23 de enero. Las principales novedades para entonces pasan por crear el Lock, un área para 50-60 nuevas marcas. Será un espacio de acceso restringido, sólo para clientes invitados por las firmas, en un intento de depurar aún más la exclusividad que ya inspira la filosofía de todo el salón. También se seguirá impulsando The source, la cita para proveedores y empresas relacionadas con la producción (desde tejidos a cremalleras), que este año ha contado con medio centenar de expositores y pretende llegar hasta los 130. "Pero sólo los mejores", aseguran los organizadores, que dicen revisar con mucho celo las solicitudes provenientes de China y, en general, del continente asiático, salvo Japón.


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