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Alimentación capaz de proporcionar un beneficio adicional

Qué es y para qué sirve la Alimentación Funcional

alimentación funcional

Los alimentos funcionales están enfocados a ayudar al deportista a obtener un mejor rendimiento deportivo, mantener unas condiciones físicas adecuadas, disminuir la sensación de fatiga, mejorar la recuperación y atenuar los trastornos gastrointestinales.

(12-5-2017). El Entrenamiento Funcional se ha convertido en uno de los sistemas de ejercicios más demandados en todo el mundo. También la Alimentación Funcional triunfa como un sistema que se beneficia de que algunos alimentos proporcionen un beneficio adicional para la salud.

Balma Edo dietista-nutricionista

La nutricionista de Alimmenta, Balma Edo.

La nutricionista de Alimmenta, Balma Edo, explica que según el concepto tradicional de nutrición, la principal función de la dieta es aportar los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Pero el concepto de Alimentación Funcional contempla ya no solo nutrirnos, si no la posibilidad de que algunos alimentos mejoren la salud de la población y reduzcan el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades.

Balma Edo destaca que “una Alimentación Funcional es aquella que, aparte de su papel nutritivo básico desde el punto de vista material y energético, es capaz de proporcionar un beneficio adicional para la salud”.

La Alimentación Funcional va orientada a ejercer un efecto en algunas de las siguientes funciones del organismo: crecimiento y desarrollo, metabolismo o utilización de nutrientes, defensa antioxidante, sistema cardiovascular, fisiología o funcionamiento intestinal y funciones psicológicas y conductuales, asegura Edo.

¿Qué tipos de alimentos son?

La nutricionista de Alimmenta, afirma que según la ILSI (International Life Sciences Institute) un alimento puede ser considerado funcional si se ha demostrado de manera satisfactoria que posee un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas en el organismo, más allá de los efectos nutricionales habituales, siendo esto relevante para la mejoría de la salud y el bienestar y/o la reducción del riesgo de enfermedad.

“Los alimentos funcionales han de demostrar resultados”, asegura Balma Edo, “en cantidades que puedan ser consumidas en la dieta habitual”.

Un alimento funcional puede ser:

  • Un alimento natural (soja, tomate, brócoli, aceite de oliva, etc).
  • Un alimento al que se le ha agregado o eliminado un componente por alguna tecnología o biotecnología (leche enriquecida en calcio, leche desnatada, etc).
  • Un alimento donde la naturaleza de uno o más componentes ha sido variada (mermelada con edulcorantes).
  • Un alimento en el cual la biodisponibilidad de uno o más de sus componentes ha sido modificada.
  • Cualquier combinación de las anteriores posibilidades.

Existen diferentes tipos de alimentos funcionales:

  • Probióticos
  • Prebióticos
  • Simbióticos
  • Vitaminas y Minerales
  • Antioxidantes
  • Ácidos grasos
  • Aminoácidos
  • Fitoquímicos

Efectos

Estos están orientados, explica Edo, a ejercer un efecto en diferentes funciones del organismo:

  1. Crecimiento y desarrollo: encontramos alimentos enriquecidos en hierro, yodo, ácido fólico, ácidos grasos (omega-3 y omega- 6), calcio, vitaminas A y D, leches de fórmulas infantiles con nutrientes específicos que favorecen su crecimiento y desarrollo, etc.
  2. Metabolismo de nutrientes: para mejorar las tasas de colesterol y triglicéridos plasmáticos asociados a riesgo cardiovascular. Como por ejemplo los alimentos bajos en grasas o en azúcares, enriquecidos en omega-3 o ácido oleico, en fibra, bebidas y productos específicos para deportistas (bebidas, barritas, etc.).
  3. Defensa antioxidante: productos enriquecidos con sustancias antioxidantes (vitaminas C y E, beta-carotenos, selenio, cinc y fitoquímicos).
  4. Digestión y tránsito intestinal: encontramos alimentos probióticos (yogures y otras leches fermentadas con bacterias ácido-lácticas), prebióticos (alimentos con fibra soluble como los fructooligosacáridos) y los enriquecidos en fibra soluble e insoluble o ricos en fibra (legumbres, frutos secos y cereales de grano entero).
  5. Cardiovascular: contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Encontramos alimentos enriquecidos en ácidos grasos poliinsaturados (omega 3 y omega 6), con sustancias de acción antioxidante, fitoesteroles, ciertas vitaminas del grupo B (B6, B9, B12) y fibra.
  6. Funciones psicológicas y conductuales: contribuyen en el apetito y la sensación de saciedad, el humor y el manejo del estrés. Se trata de alimentos ricos en fibra o enriquecidos en fibra, alimentos con aminoácidos específicos, alimentos con sustancias excitantes del sistema nervioso (cafeína, ginseng, etc.) o tranquilizantes, etc.

Cómo ayudan al deportista

Los deportistas están sometidos a un estrés intenso debido a los entrenamientos, las competiciones frecuentes, los viajes, los cambios de horarios, y las múltiples exigencias propias del deporte de alta intensidad, asegura Balma Edo.

La especialista afirma que “los alimentos funcionales están enfocados a ayudar al deportista a obtener un mejor rendimiento deportivo, mantener unas condiciones físicas adecuadas, disminuir la sensación de fatiga, mejorar la recuperación y atenuar los trastornos gastrointestinales”. Edo destaca también que aún son necesarios más estudios para garantizar el efecto de los alimentos funcionales en deportistas, debido a que los resultados obtenidos son contradictorios.

Algunos de los alimentos funcionales orientados a deportistas son:

  • Barritas energéticas: ayudan a incrementar la densidad calórica de la dieta.
  • Bebidas isotónicas: destinadas a suministrar hidratos de carbono, reponer las pérdidas de agua y de sales minerales en deportes de larga duración.
  • Bebidas enriquecidas en magnesio, calcio u otros micronutrientes: ayudan en caso de deficiencias nutricionales o requerimientos aumentados.

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