MONTAÑA

Dos míticos riscos de los Alpes y el Karakorum se derrumban

Eran rutas emblemáticas del alpinismo

(18-10-2011). Las causas de su desaparición son el deshielo y los movimientos telúricos. Gran parte de la pared oeste de los Drus, en el macizo del Mont Blanc, en los Alpes franceses, y de la roca Urdukas, en el Karakorum se hayan venido abajo.

El Dru es una flecha de granito cuya pared oeste salva un desnivel de más de 1.000 metros colgada del glaciar de la Mer de Glace. Desde siempre ha sido un lugar donde han sido frecuentes las caídas y aludes de piedras. En 2005, un enorme lienzo de roca de 800 metros de altura se vino abajo, provocando una nube de polvo que alcanzó Chamonix, a varios kilómetros de distancia. Cuando se aclaró la atmósfera, los alpinistas comprobaron consternados que el pilar Bonatti, aquel donde el famoso alpinista italiano se metió en solitario en 1955 para trazar una ruta considerada entre las más arrojadas y bellas del mundo, se había venido abajo.

El deshielo del permafrost, la capa de hielo que se mantiene en las primeras capas de la tierra en los lugares más fríos del planeta, causado por el cambio climático, le hace anular su efecto, similar al del pegamento. Al deshelarse, las rocas que están soldadas a él quedan sueltas, desprendiéndose por acción de la gravedad. Los expertos señalaron en 2005 que el Dru estaba inestable y que terminarían cayendo tres veces el volumen desprendido entonces. Es lo que ha ocurrido la víspera de la muerte de Bonatti, cuando se volvieron a producir fuertes derrumbes. Ahora el pilar Bonatti no es más que historia.

Ahora se ha sabido también que la roca de Urdukas, emblemático risco situado en el Karakorum ligado a la historia del alpinismo, se vino abajo el pasado 16 de agosto como consecuencia de un fuerte terremoto que asoló esta parte de Asia. El derrumbe mató a cuatro porteadores baltís que descansaban bajo él, dejando heridos a varios más.

Este paraje forma parte de la ruta que lleva al glaciar de Concordia, en el corazón del Karakorum, donde se alzan cinco de las 14 montañas más elevadas de la Tierra, un camino que se conoce desde hace más de un siglo. Al abrigo de estas rocas se establece uno de los campamentos. Aquí también acamparon en 1954 los miembros de la expedición nacional italiana que logró la primera ascensión del K2, la segunda montaña más alta de la Tierra.


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