MONTAÑA

El documental muestra cómo subir un ochomil con una aclimatación realizada en hipoxia

Kilian Jornet prueba sus límites en Testing Ourselves

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Kilian Jornet durante el reto documentado en Testing Ourseves.

(13-12-2017). ¿Se puede subir un ochomil con una aclimatación realizada en hipoxia? Esta es la premisa de la que parten Kilian Jornet y su pareja Emelie Forsberg en su último reto en el que han probado un nuevo método de aclimatación que, dicen, puede hacer evolucionar el alpinismo. El resultado, en el documental Testing Ourselves.

Kilian Jornet siempre se ha caracterizado por ponerse a prueba. Por ser su propio conejillo de indias y testar su cuerpo para conocer cuáles son los límites del mismo y, posteriormente, aplicarlos al mundo de la competición. Lo podemos ver en el último documental que ha compartido junto a la marca que le patrocina, Salomon. Bajo el título Testing Ourselves (probándonos a nosotros mismos), Kilian Jornet y su pareja, la también corredora y esquiadora Emelie Forsberg, explican cómo se prepararon de cara a la expedición que permitió que el aventurero catalán pudiera conquistar el pasado mes de mayo, y en menos de 10 días en la montaña, la cima del Cho Oyu (8.201), uno de los 14 ochomiles de la tierra.

¿Es posible escalar una cima de 8.000m en quince días? ¿Qué aclimatación hay que hacer y cómo afecta al cuerpo? Son algunas de las cuestiones que pasaban por la cabeza de Kilian Jornet y Emelie Forsberg antes de viajar al Nepal.

Entrenamientos en hipoxia

Y tanto Kilian como Emelie demuestran en este documental que es posible entrenar en una altura muy inferior para conquistar una cima de 8.000 metros. Y todo ello gracias a entrenamientos en hipoxia. Esto es, con una máscara que simula la falta de oxígeno que tiene lugar en altura.

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Es lo que hicieron ambos para llegar al Himalaya en unas condiciones físicas excelentes, y listos para atacar las montañas más altas de nuestro planeta con el menor tiempo posible de aclimatación y preparación en la zona. “Cuando planteé subir el Everest, nunca me gustó la idea de hacerlo con una gran expedición”, empieza diciendo Jornet en el documental. Teniendo en cuenta la temporada de trail running y la de esquí, el corredor de montaña más laureado de la historia y su pareja, disponían de pocos días para llevar a cabo su expedición. El objetivo inicial del proyecto radicaba sobre una pregunta: ¿es posible ascender una montaña de 8.000 metros (en este caso el Cho Oyu) en 10 días sin oxígeno y sin apoyo de un equipo? Y, en su inicio, el documental expone la duda de Kilian al respecto: “Cuando empezamos este proyecto, no sabíamos si lo sería”. Pero Jornet demuestra que sí es posible.

Kilian Jornet y Emelie Forsberg escogieron el Cho Oyu para ver sobre el terreno el resultado de su aclimatación –trabajando bajo los efectos de la hipoxia- en su casa de Romsdalen (Noruega). “Entrenamos con máscaras de hipoxia que nos permitieran hacer una expedición corta y rápida”, admite Jornet. “Era un gran reto demostrar si podíamos aclimatarnos a la altura antes de llegar precisamente a ella”, tal y como explica Forsberg. Corriendo en una cinta y haciendo bici en un rodillo siempre con la mascarilla de hipoxia puesta, se entrenaron durante semanas. Emelie Forsberg cuenta que, haciendo un cálculo, “entrenó unas 340 horas en altitud antes de viajar a esta nueva aventura”. Tal y como admite Kilian, “lo más importante no era llegar a la cumbre del Cho Oyu, sino ver cómo nos sentíamos después de una aclimatación totalmente diferente a la que habíamos hecho hasta ahora”.

Método con hipoxia vs métodos tradicionales

En este sentido, el doctor Enric Subirats relata en Testing Ourselves cómo era, hasta ahora, la forma tradicional de aclimatarse para acceder a una montaña de gran altura. “Los alpinistas iban a grandes altitudes y empezaban a subir cumbres cada vez más altas y bajaban para dormir a una altura menor, pero durmiendo cada vez más también a una altura mayor”. Algo que el mismo doctor admite que “requería mucho tiempo y mucho dinero”. Además, Kilian y Emelie, con su aclimatación en hipoxia, debían llegar más frescos al Himalaya.

Gracias a este experimento, se ha podido determinar que “los mecanismos que simulan la altitud pueden ser de varias formas -como una máscara con mezcla de gases o una tienda de hipoxia-, pero parece ser que lo más relevante no sería el mecanismo, sino el protocolo que se utiliza”, afirma el galeno que también ha participado en el proyecto. En este sentido, por ejemplo, Jornet se preparó con entrenos matinales de 6-7 horas esquiando por la montaña, más un entreno de aproximadamente una hora por la tarde con máscara de hipoxia (ya fuera corriendo o encima de la bici). Kilian simuló de esta manera que entrenaba por encima de los 6.000 metros y después dormía sobre los 4.000. Paulatinamente, fueron aumentando las cantidades gracias a la hipoxia, hasta que en la última semana, antes de viajar al Nepal, durmieron a 5.800 metros altura.

Un nuevo camino en el estudio de aclimataciones simuladas

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Hasta ahora, existían estudios precedentes, pero la mayoría de ellos simulaban dormir, como mucho, hasta los 3.000 metros, tal y como cuenta el doctor. “Existían pocos estudios en los que los aventureros habían dormido en los 4.000 metros, y todos ellos reflejaban que este hecho, dormir por encima de esta altura conllevaba que la persona en cuestión experimentaba una bajada de defensas en su organismo antes de viajar”. Kilian Jornet superó las cifras precedentes, ya que empezó a dormir en los 4.000 metros. Y, además, tal y como destaca Subirats, “no le bajaron las defensas”. Eso sí, reconoce que Kilian Jornet es una fuerza de la naturaleza única, ya que“no se si a mi o a cualquier otra persona sí nos bajarían las defensas”.

Por si esto no fuera suficiente, las pruebas que se le hicieron a Kilian demostraron, tal y como cuenta el doctor, que “también estaba en unas grandes condiciones físicas cuando volvió del Himalaya, por lo que podemos determinar que buena parte de ello se debe a la aclimatación que llevó a cabo antes de viajar hacia la zona en cuestión”. Una determinación muy importante, ya que “abre el camino para hacer más estudios que nos permitan diseñar aclimataciones simuladas, de tal manera que aquellas personas que quieran subir una cumbre alta (no hace falta que sea un ochomil) puedan llevar a cabo un entreno que les ofrezca más garantías y menos días de estancia en altitud”, sentencia Enric Subirats. No obstante, Subirats avisa: “lo que sería muy peligroso es pensar que todo el mundo puedo hacer lo que ha llevado a cabo Kilian Jornet”.

Reto en pareja

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Kilian Jornet ha realizado el reto Testing Ourselves con su pareja Emelie Forsberg.

Sin embargo, Testing Ourselves no es meramente una película científica, sino también humana. Durante todo el documental se narra la historia de pareja de Jornet y Forsberg y cómo afrontan una expedición conjunta. Por primera vez, la pareja explica qué significa para ellos hacer una expedición juntos, qué riesgos conlleva y qué les aporta como pareja.

Nos encontramos al Kilian más íntimo que hemos visto nunca, conviviendo con Emelie. De hecho, el propio deportista admite que “hacer una expedición en pareja es muy bonito, ya que puedes compartir grandes momentos con la persona que tienes al lado, además de poder planear toda la expedición de forma conjunta”. Sin embargo, “también tienes que tomar más precauciones, pero puedes cuidar del otro cuando más lo necesita y pones la balanza de riesgo más abajo para evitar riesgos innecesarios”. Algo que podemos ver cuando, sin ir más lejos, en el intento de hacer cumbre, cuando llegaron cerca de los 7.800 metros de altura, Emelie se encontraba muy cansada y retrocede hacia el campo base. “Ten mucho cuidado en la bajada”, le dice Kilian antes de seguir hacia la cumbre. “Era mi primera experiencia en altitud y no quería asumir riesgos innecesarios” relata la corredora noruega recordando el momento en que dio media vuelta.

Del Cho You al Everest

Aparte del valor científico que puede tener lo que se expone en Testing Ourselves, supone un avance del último capítulo del “Summits of my life” (las cumbres de mi vida) de Kilian Jornet, la ascensión a la montaña más alta del mundo: el Everest (8.848 metros). Gracias al éxito de la aclimatación exprés que Kilian y Emelie testaron en su viaje al Cho You, días más tarde Jornet llevó a cabo la misma metodología para ascender en dos ocasiones, y en menos de una semana de diferencia, el Sagarmatha (la frente del cielo, que es el nombre que recibe esta montaña en nepalí). En 26 horas, Jornet subió del tirón desde el monasterio de Rongbuk (5.1000 metros) a la cumbre sin oxígeno artificial. Y una semana más tarde, estableció el récord de ascensión desde el campo base avanzado (6.500 metros) al emplear tan sólo 17 horas para volver a pisar el punto más alto de la Tierra. El documental de esta ascensión, que promete ser más que emocionante, saldrá a la luz a principios del próximo año.

Más información:

www.summitsofmylife.com

http://stories.kilianjornet.cat/

@kilianj

@TinaEmelie


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