MONTAÑA

Charlie Fernández, coordinador de la Escuela Junior de Alta Montaña de la entidad, explica sus objetivos y funciones

“La Escuela Junior de Todo Vertical no es un grupo de scouts”

(25-10-2011). Trasmitir el interés por la montaña y a la vez crear una cantera de escaladores y alpinistas. Éstos son los objetivos de la escuela Junior de Alta Montaña de la empresa Todo Vertical. Charlie Fernández, guía e instructor de montaña y coordinador de esta escuela, explica cuál es el funcionamiento y los requisitos para poder formar parte de este proyecto pionero en España.

La Escuela Junior de Alta montaña de Todo Vertical es un proyecto pionero en España.
Así es, se trata de la primera escuela de Alta Montaña para niños. Es un formato que existe en otros países como Francia y el director de Todo Vertical, Jonás Cruces, lo ha puesto en marcha aquí, para potenciar la montaña entre los más pequeños.

¿Qué perfil tienen los alumnos?
Son niños que viven en la Sierra de Madrid, acostumbrados al medio natural. Practican desde muy pequeños deportes como el esquí y la mayoría son hijos de padres apasionados por el mundo de la montaña. En cuanto a las edades, en principio los niños han de tener entre 8 y 15 años, pero siempre hay algún caso excepcional como el de un niño de 6 y una niña de 7 que han sido admitidos este año.

¿Antes de formar parte de la escuela se les exigen ciertas aptitudes?
Hay dos aspectos a tener en cuenta, por una parte que al niño le guste la montaña y lo haga de forma voluntaria y por otra que practique normalmente deporte ya que es necesaria una buena forma física. Las salidas con la escuela de montaña son puntuales y no son suficientes para que el alumno adquiera un buen nivel físico.

¿Qué objetivos marcan la filosofía de la Escuela Junior?
Queremos que los niños se lo pasen bien y disfruten de la montaña aprendiendo a desenvolverse en el medio natural tanto a nivel de orientación, medidas de seguridad y disciplinas como el senderismo, el alpinismo o la escalada. No se trata de un grupo de scouts, sino que el objetivo es crear una cantera de alpinistas y escaladores.

Además, se les inculcan valores como el respeto al medio natural…
Sí, desde pequeños aprenden los valores que prevalecen en el mundo del montañismo como el respeto a la montaña, a los compañeros, al trabajo en equipo…

¿Es difícil ser guía de montaña y trabajar con niños?
No, a mí me gusta más que trabajar con adultos. Los niños son más cercanos y te permiten ser más natural. Los adultos somos más maniáticos, tenemos más vicios…

Pero, supone más responsabilidad.
Sí, eso sí. Si en el caso de los adultos las rutas ya están preparadas y todo está calculado en el caso de las actividades organizadas para niños, la previsión es todavía mayor. Absolutamente todo ha de estar cerrado antes de iniciar una ruta, no hay margen.

¿Aprenden rápido?
Sí, aquellos que realmente están interesados progresan muy rápido.

¿Qué ocurre cuando no muestran suficiente interés o motivación?
Hablamos con los padres. Si el chico muestra interés en alguna disciplina en concreto, como por ejemplo el senderismo se le puede orientar para que se centre en esta actividad y deje otras como la escalada… pero si en general no le engancha la montaña, lo mejor es que practique otros deportes. Nuestro principal objetivo es que todos los niños disfruten con las actividades.

¿Cómo preparáis el programa de actividades?
El programa se realiza en base a una progresión. Se proponen dos o tres actividades al mes que incluyen rutas de senderismo, alpinismo, escalada, BTT y actividades de orientación, entre otras. Este año por ejemplo, durante el invierno predominará el alpinismo. Empezaremos con un curso en diciembre en el Circo de Peñalara, dedicaremos un fin de semana a la práctica de esta disciplina en el Puerto de Navacerrada y ascenderemos el Pico del Lobo (2.273 metros de altitud) entre otras actividades.

¿Cuáles son las disciplinas que normalmente enganchan más a los niños?
Depende, pero sin duda hay una que les gusta a todos, el senderismo. Es una actividad que se realiza en grupo y todos están activos constantemente.

¿Contáis en la escuela con futuros escaladores?
Seguramente, la verdad es que desde pequeños se detecta si tienen aptitudes innatas para la montaña o no. Después, pueden mejorar pero hay chavales que lo llevan dentro. Actualmente tenemos tres alumnos que ya han competido. Les gusta, se sienten cómodos en la pared y despuntan.


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