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Probadores cómodos y de diseño

Crear espacios que cumplan con unos fines concretos. Éste es el objetivo del diseño que actualmente está presente en cada uno de los elementos que conforman un comercio.

Entre ellos, cabe destacar el papel que tienen los probadores en el conjunto de una tienda. Éstos son uno de los espacios más importantes, ya que en ellos el cliente toma la decisión de compra. De ahí que los diseñadores utilicen parámetros acordes con los fines de cada cliente.

Cada vez se tiene más conciencia de la importancia de cuidar estos rincones, que en realidad son clave para el conjunto del negocio. Los profesionales del sector del diseño de equipamientos comerciales coinciden en la importancia de crear un probador que se ajuste a las necesidades de cada negocio y que, por qué no, impulsen la compra.

Las características de cada comercio son clave a la hora de diseñar los probadores. En este sentido, la ubicación es uno de los aspectos importantes. Daniel Martínez, responsable del departamento de Marketing de Yudigar, empresa dedicada al diseño de mobiliario y equipamiento comercial explica que “normalmente se sitúan en el fondo de la tienda”. Esta decisión responde a un tema de seguridad. Situar los probadores lejos de la puerta y que el cliente tenga que pasar por delante de caja es el objetivo. Martínez añade que “si es posible, es aconsejable ubicarlos en una zona neutral; es decir, entre las secciones de hombre y mujer”. De esta forma, se proyecta una sensación de mayor comodidad en el cliente, ya que hay comercios que no cuentan con el espacio suficiente para la instalación de dos cabinas.

1,20 metros2 como mínimo
La superficie es uno de los aspectos que depende directamente de las dimensiones totales del establecimiento. Martínez apunta que “la superficie mínima debe ser 1,20 metros2 y, a partir de ahí, lo que la propia tienda permita. Eso sí, debe tener un tamaño que posibilite al cliente cambiarse las prendas con comodidad y verse en el espejo de manera holgada. Además, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones el cliente va acompañado y por lo tanto el espacio debería permitir que cupieran dos personas.

Por otra parte, hay que tener en cuenta la normativa de accesibilidad, que marca cada comunidad autonómica, y que en todos los casos obliga a tener una cabina adaptada para minusválidos. Esther Soriano, diseñadora de Freecaad, empresa especializada en el diseño de espacios comerciales añade que “siempre que el espacio lo permita, se debe optar por crear una estructura cuadrada ya que ofrece más comodidad”.

Madera o pladur
En cuanto al material utilizado para la estructura de los probadores, Soriano asegura que “actualmente se utiliza la madera o el pladur blanco”.

Según Martínez, “el nivel de diseño y equipamiento de la tienda nos debe indicar el tipo de probador que debemos instalar, por ejemplo: paredes de pladur con cortinas o puertas o estructura con tubo con paneles de madero y cortinas”. Asimismo, el ejecutivo explica que “las tendencias actuales tratan de integrar el probador con el resto de la tienda y diferenciarlo claramente con una ambientación creada mediante vinilos o cortinas serigrafiadas”.

En este sentido, Soriano señala que “actualmente también se tiende a integrar un vinilo con la imagen corporativa de la tienda dentro del probador”. Y a la hora de escoger las tonalidades de las cortinas, se inclina por los colores claros ya que “los colores oscuros dificultan la visión a la hora de verse reflejado en el espejo”.

Al margen de las múltiples opciones que ofrece el mercado, el responsable de Marketing de Yudigar asegura que “los detallistas optan por cabinas individuales construidas en melamina con cortina, aunque también se montan en pladur, con cortina o con puerta”.

Espejos y luz generosos
Los espejos son otro de los elementos clave. Éstos determinarán en gran parte la compra. En este sentido, Martínez opina que “tienen que colocarse de tal forma que el cliente pueda verse incluso desde fuera de la cabina. Además, tienen que ser grandes”. La diseñadora de Freecaad añade que “es recomendable que midan unos dos metros de alto y uno de ancho, para que permitan una visibilidad óptima”.

La forma de los espejos también es fundamental. Hay quienes opinan que éstos tienen que reflejar al máximo la realidad, que no la distorsionen.

Sin embargo, Daniel Martínez explica que los espejos en cuña son una buena opción ya que “son muy agradecidos porque estilizan la figura”.

La luz que se instala en un probador también es importante.

El responsable de marketing de Yudigar considera que tiene que “ser una luz generosa y que esté a no menos de 2,5 metros de altura”. Soriano aconseja que sea una luz blanca: “El tipo de iluminación que más se utiliza es la fluorescente”.

Otros detalles a tener en cuenta
Una banqueta, así como unos colgadores, también son imprescindibles. Además, hay que cuidar la forma de estos elementos para crear un ambiente acorde con estilo general del comercio. En la actualidad, se llevan las banquetas con bases metálicas y tapizadas del mismo material y color que las cortinas. La mayoría de detallistas quieren crear una imagen actual y moderna, y esta línea se sigue también con los colgadores. Los que más se utilizan son los metálicos, con un diseño simple y discreto. Una tendencia muy industrial que rompe con la estética que el cliente suele tener en sus casas. La idea es que los diseños sean innovadores y se alejen de lo cotidiano.

En cuanto a los precios de los probadores, varían en función del tamaño y los materiales que se utilizan para su creación. Pero a grandes rasgos, el precio estándar oscila entre los 300 y 400 euros. “A pesar de su importancia, el probador puede ser excesivamente caro, pues el detallista normalmente lo considera una pérdida de espacio y un gasto económico”, concluye Daniel Martínez.


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