OPINIÓN
RESPETUOSAMENTE SUYO
Última actualización 11/06/2009@09:43:16 GMT+1
(cmd nº263/ 15-5-2009). En el tratamiento del mercado femenino falta ternura y sobran reproches.
En la consulta de CMD efectuada a 113 detallistas del canal multideporte sobre la evolución del sell out de artículos deportivos para la mujer de la última campaña otoño-invierno’08-09 se les ha pedido que dieran una nota sobre diez al apoyo que las marcas les han ofrecido durante la citada temporada para dinamizar sus ventas. La totalidad de sellos que han recabado el 65% mínimo de citaciones para aparecer en el correspondiente cuadro han cosechado un suspenso que, según cada firma, ha sido de menor o mayor contundencia.
Resulta paradójico que frente al convencimiento que posee la gran mayoría de profesionales del sector sobre el relevante potencial del mercado femenino, las recíprocas acusaciones que ambos eslabones (proveedores y detallistas) se vierten impida que el sector pueda obtener mayores réditos de este nicho de mercado.
Y es que mientras los proveedores sostienen que el minorista “no apuesta suficiente por la mujer ni en surtido, ni en espacio, ni en decoración”, los detallistas se quejan de que las marcas “se limitan a endosarte la mercancía y a despedirse con un ya avisarás si necesitas reposiciones”. Y de ahí, viene el alud de suspensos que reflejamos en el dossier de esta edición. Un suspenso que, en esta ocasión además, cuenta con el inconveniente añadido de la crisis y sus dolosas consecuencias sobre la demanda y, por supuesto, el sell out.
“La mujer nunca ha sido un cliente fácil”. Eso lo dicen todos los expertos, sobre todo los del sexo masculino. Pero la mujer es un cliente que responde si se siente atendida, querida, respetada, bien asesorada. Estoy rotundamente convencido de que tanto las marcas como las tiendas de mejor posicionamiento (no confundirlo con el tamaño) disponen de capacidad creativa e ingenio para generar estrategias conjuntas que favorecieran un mayor dinamismo del sell out de artículos femeninos. Sin embargo, mientras ambas partes parezcan más entregadas a los reproches que en ‘darse cariño’, dificilmente avanzaremos y dificilmente se saldrá de este círculo vicioso.