Patin a Vela

Flamante ganador del Trofeo Tamariu 2017

Adrià Gabarró recomienda “navegar por sensaciones y olvidarse de la cinta métrica”

Adrià-Gabarró

Adrià Gabarró asegura que en la navegación en patín en regata, "el patrón aporta el 80% y que el barco sólo supone el 20%".

(17-5-2017). Son muchos los patinistas que buscan una ‘fórmula mágica’ para un aparejo que les reporte éxitos. Sin embargo, según sostiene Adrià Gabarró, flamante campeón del Trofeo Tamariu 2017, esa fórmula no existe. Él aboga por aparejar olvidándose de la cinta métrica y navegar “escuchando permanentemente al patín y empapándote de las sensaciones que te transmite”.

Adrià Gabarró (Barelona, 1975) ganó el campeonato de España en el año 2002. Fue el último de los ‘cahorros’ de Guido Depoorter en hacerlo, después de que sus amigos de infancia del Club Vela Sant Antoni, Jordi Sabater y Joot Depoorter, se repartieran hasta siete títulos estatales desde 1990 hasta 1999. Y ello sin contar los tres títulos conquistados por Oriol Castellá (en 1995, 1996 y 1998), que, aunque los ganó como navegante del Club Natación Barcelona, había sido el compañero con quien Gabarró explica que salía a navegar en patín junior “cuando éramos unos críos y soplaba tanto que decidíamos salir juntos, en su patín junior o en el mío, dispuestos a disfrutar como unos locos de la rasca que hacía”.

Como Oriol Castellá, Adrià Gabarró también empezó a navegar en patín junior a los ocho años. A los catorce, pasaría a navegar en sénior y como sus compañeros de club, pasó una juventud entregada en ‘cuerpo y alma’ a competir en patín “pero más impulsados por el disfrute que por el afán de ganar títulos”.

Aquel que navega obsesionado por ganar regatas acaba sufriendo una merma de su potencial

Y es que Adriá Gabarró defiende a ultranza que “navegar debe ser algo que te haga gozar. Aquel que se obsesiona con ganar títulos, acarrea tanta presión, que, por norma general, acaba sufriendo una merma de su potencial”.

El flamante ganador del Trofeo Tamariu 2017 explica que decidió tomar parte en dicha competición “el mismo sábado por la mañana”. Según añade, “me levanté, sentí ganas de salir a navegar y me desplacé a Tamariu porque sabía que allí estarían mis amigos Jordi Sabater, Joost Depoorter y Oriol Castellá. Sólo fui porque deseaba disfrutar navegando con ellos. El resultado que pudiera obtener me era bastante indiferente”.

Preguntado sobre qué siente al formar parte de esa ‘generación dorada’ del Club Vela Sant Antoni asegura que ello le propicia una “gran satisfacción y felicidad”. Añade que “somos la parte visible de una club que se aparta del perfil tradicional de club de playa. Es una entidad que siempre ha tenido pocos recursos y en que sus patinistas lo han hecho más porque les gustaba (y les gusta) navegar que por ganar regatas. Sumar títulos era y es lo de menos. Lo importante es disfrutar.

-Pues a muchos clubes les gusta ‘lucir vitrina de títulos’…

-El Club Vela Sant Antoni es un caso totalmente atípico. Aunque pueda parecer lo contrario, somos muy poco competitivos. Lo paradójico es que con esa mentalidad de salir principalmente a gozar del mar y el viento, navegas tanto, acumulas tantas horas, convives tanto con el barco y los elementos que acabas adquiriendo mucho nivel y ello incrementa tu competitividad. Y de todo ello, acaban llegando los títulos. Pero éstos, insisto, no son fruto de una obsesión por conquistarlos, sino que llegan como de forma natural. Y por casos que conozco, sé que hay gente que se ha perdido por su exceso de espíritu competitivo.

-Lo que dices suena muy romántico o ‘místico’…

-Sí, ya lo sé. Es una visión diferente de la que impera en el mundo de la competición pero en Sant Antoni creemos que ese afán por disfrutar del mar y el viento es más auténtico que el afán de ganar. Nosotros abogamos por disfrutar los elementos y compartirlos, por vivir experiencias juntos, por compartir lo aprendido. ¡Es tan fantástico ver como el nivel medio de la flota va creciendo y que todos nos enriquecemos con ello!

-¿Crees que aquella época dorada podría volver a darse en el Club Vela Sant Antoni?

-Nunca se sabe. Nosotros nos hemos hecho mayores, tenemos familia, un trabajo… Sin embargo, en mi caso, es probable que vuelva a navegar más en la clase por mi vinculación con el proyecto Patín GD. No en vano, para comprobar si un barco funciona necesitas medirte con la gente de nivel, así como con numerosos barcos para conocer a qué nivel está realmente esa nueva embarcación.

Si te empecinas con el material puedes acabar ‘nublándote’

-¿Tu también andas obsesionado con el material?

Para nada. Soy de los que creo que el patrón es el 80% y el barco el 20% restante. Y también pienso que cuando te obsesionas con el material, puedes acabar ‘nublándote’ y, en vez de estar atento a cómo navega el barco, o a lo que te está diciendo, o a las condiciones de los elementos,o a lo que hacen los competidores, te focalizas en exprimir el rendimiento del palo o de la vela y acabas no viendo nada de lo que te rodea.

-Lo importante es el ‘indio’, que se dice…

-Efectivamente. Creo que la trascendencia del material va en virtud del nivel del patrón. A mayor nivel, mayor incidencia, pero no porque un barco, o un palo o una vela pueda ‘regalar’ victorias, sino porque un mal barco, un mal palo o una mala vela puede menguar el potencial de destreza del navegante de alto nivel cuando se mide con rivales de idéntica valía.

-El otro día con Oriol Castellá comentábamos que los patrones del Club Vela Sant Antoni parecéis especialmente dotados para la navegación con fuertes vientos y mar…

-Creo que todo se debe a que, desde muy pequeños, hemos sentido pasión por el viento y el mar y lo que deseábamos es que hubiera mucho viento para disfrutar. Luego, cuando nos hicimos más mayores y probamos el windsurf, descubrimos que éste empieza a ser realmente divertido a partir de los 25 nudos de viento que, precisamente, es la intensidad de viento a partir de la cual ya no pueden celebrarse regatas de patín. Sé que, la mayoría de gente rehúye esos vientos porque no está acostumbrada a ellos y los concibe como algo que les hará sufrir. Para nosotros, en cambio, los ventarrones implican disfrute, navegación extrema, ir a tope.

-¿Y qué recomendaciones harías para que crezca el índice de patinistas que disfrutan con esas rascas?

-Lo primero, que se mentalicen de que se puede disfrutar de los elementos. En segundo lugar, que deben estar en buenas condiciones físicas y, en tercer lugar, que el patín debe aparejarse muy bien en función de esas condiciones.

Hay que aprender a aparejar intuitivamente

-¿Y qué medidas de caída de palo, de tensión de flexo, etc, recomiendas para aparejar bien con viento?

-(Sonríe). Perdona pero soy un ‘anti-marcas’ y, por tanto, no voy a empezar con aquello de la caída a 7,20 o 7,35… Siempre he abogado porque la gente navegue por sensaciones y que se olvide de la cinta métrica. Hay que aprender a aparejar intuitivamente e ir adaptando el aparejo mientras se navega en virtud de lo que vas viendo, de lo que te ‘dice’ el barco, de las sensaciones que percibes. Según toda esa información, echarás más el palo hacia atrás o no, tensarás más el flexo o no, relingarás más o relingarás menos. Las combinaciones son infinitas y cuando más navegues en esas condiciones más posibilidades tendrás de encontrar el punto o la combinación idónea. Pero recuerda que no existe una combinación stándard para siempre pues las condiciones de viento y de mar varían cada vez que sales. Así que hay que acostumbrarse a ir ‘jugando’ permanentemente y olvidarse de las ‘marcas’.

-Afirmas que el barco ‘te dice’ cosas. ¿Y los que andamos ‘mal de oído’?

– Como todo, hay que entrenarlo. Y eso quiere decir horas. Pero insisto: es muy importante encontrar el ‘feeling’ del barco. Y volviendo a lo de la cinta métrica, hay que superarla. Hay que ver qué quiere el patín cada día. Navegar con marcas es ponerle barreras al barco, amordazarlo, esclavizarlo y, sin ningún genero de dudas, restarle potencial. El barco, como tu, también quiere correr mucho, pero debéis encontraros, entenderos, y si le impones unas marcas, difícilmente sabrás cuánto puede llegar a correr tu patín.

Mis cursos promueven el autoconocimiento del propio patrón y su conexión con el patín en que navega

-No sé qué tal encajarán estas explicaciones los patrones ‘amantes de las fómulas mágicas’…

-Bueno, es una cuestión de mentalidad. En Sant Antoni yo doy unos cursos de perfeccionamiento entre patrones que desean aumentar su nivel en regata. Cuando empezamos cada curso siempre les digo a los asistentes que yo no doy respuestas porque lo que intento es que sea cada patrón el que las encuentre navegando con su barco. También les hago que dejen de lado la libreta que muchos traen. Mis cursos no son para tomar apuntes porque, en cierto modo, los apuntes acaban propiciando esas ‘marcas’ que antes comentábamos y que tanto esclavizan al patrón y a su embarcación. En definitiva, mis cursos promueven el autoconocimiento del propio patrón, así como su conexión con el barco en que navega. Ambos acaban aprendiendo el uno del otro, y cada patrón acaba encontrando su propio estilo de navegación y, lo más importante, de disfrute.

-¿Cuál es tu rumbo preferido?

-La ceñida y, por supuesto, los largos con mucho, mucho viento. Disfruto cuando hay unas condiciones que son el ‘mátense’. ¡Uf, navegar en esas condiciones me encanta!

-Perdona por lo que ahora te preguntaré, pero ¿qué recomendaciones harías para optimizar el rendimiento del patín en ceñida?

-Un buen rumbo de ceñida consiste en conseguir el ángulo más cerrado posible en relación al viento pero, a su vez, dotando al barco de la máxima velocidad. Y te diré una cosa: cada conjunto patrón-patín tiene su ángulo. Pero contestando a tu pregunta, sugeriría que se intente navegar sin catavientos. Hacerlo sin ellos propicia que el patrón esté más atento a las reacciones de su barco. Y sé de lo que hablo porque, en algunas ocasiones, llego a proponer a mis cursillistas que naveguen con los ojos cerrados para notar más el comportamiento de su patín. Hay que recordar que el patín es el nexo entre el patrón y el viento y el mar.

El barco es un espejo de cómo es el patrón, una prolongación de su manera de ser

El barco es un espejo de cómo es el patrón, una prolongación de su manera de ser. El barco amplifica el carácter del patrón. Si éste es nervioso, el barco navegará nervioso; si en cambio es sereno, navegará sereno. Pero tampoco debemos encasillarnos en un determinado carácter porque cada día, las condiciones de los elementos nos exigirán un determinado tipo de carácter. No es lo mismo lo que pide el barco en ventolina que con una rasca de 20 nudos.

-Antes hablabas de tu vinculación con el proyecto Patín GD. ¿En qué consiste ese proyecto?

Es un proyecto de una nueva marca de patines a vela, impulsado por Francesc Domingo, con el que siempre he colaborado. Yo navego con un patín de este astillero y, actualmente, me estoy involucrando todavía más en ese proyecto pues tenemos planes para formalizar más oficialmente dicho proyecto y llevarlo a cabo de un modo más profesional.

-El patín GD es un barco híbrido. ¿Qué futuro les deparas a los barcos de madera y a los híbridos?

-En primer lugar, quiero subrayar que cualquier opción de patín, siempre que responda a las normas, me parece una buena iniciativa porque ello abre opciones. El patín GD está basado en unos flotadores de fibra sobre los cuales descansan bancadas de madera. Patín GD, además, fue el primer fabricante que hizo flotadores con tecnología de infusión. Asimismo, este fabricante hace unos patines que, al menos, en mi opinión, son los que presentan un atractivo estético mayor.

-Hay quien dice que los patines híbridos parten de materiales cuya capacidad de dilatación y contracción son diferentes y que ello puede acabar generando problemas de estanqueidad.

-Aunque sea cierto lo de que la madera y la fibra dilatan distinto, ello no implica que en Patín GD no hayamos resuelto ya ese tema. Los patines de GD unen los flotadores a las bancadas de modo que éstas van atornilladas mediante guías insert. Yo navego con un patín GD construido hace tres años y puedo asegurar que su rendimiento es excelente. Y otro detalle importante: el patín GD es el único que no se ha roto nunca.

A continuación, te ofrecemos una galería de imágenes para que puedas conocer algunos detalles del Patín GD del que Adrià Gabarró hace referencia en esta entrevista.


Hay 2 comentarios

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  1. Jordi Lamarca

    Excelentes respuestas de Adrian, solo puedo decir “Usted si que sabe” y que estamos totalmente de acuerdo. Felicidades y un fuerte abrazo.

  2. Nauticaformacion.es

    ¡Una gran entrevista con grandes respuestas! Esperamos que algún dia visites las costas de Málaga, sería una gozada verte navegar con tu patín de vela. Aunque seamos instructores de vela y de varias titulaciones náuticas ¡Siempre estamos abierto a aprender nuevas técnicas y escuchar experiencia de otros navegantes!
    ¡Enhorabuena!


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