RUNNING

Historia en kilómetros

Shigeki Tanaka, de la bomba de Hiroshima a ser el orgullo nipón

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Apodado el 'niño atómico', Shigeki Tanaka se convirtió en el primer japonés en ganar el Maratón de Boston.

(17-5-2017). La historia del atletismo se mezcla, en muchas ocasiones, con la historia y evolución del mundo que nos rodea. Y es prácticamente imposible separar o dividir la una de la otra. Es lo que sucede con el caso de Shigeki Tanaka.

Shigeki era un adolescente japonés de 13 años el día 6 de agosto de 1945. Como un día cualquiera, se levantó para ir a la escuela. Pero nunca llegó a ir. A las 8:15 de la mañana, un estallido cambió su vida, y la de toda su gente. Además de transformar la historia. Vivía a 32 kilómetros de Hiroshima, una de las ciudades más importantes del oeste de Japón. Desde aquel día, Hiroshima se puso en el mapa. De forma involuntaria. Por la acción de otros. El estallido de la bomba nuclear fulminó esta ciudad. Y el futuro de muchos jóvenes japoneses quedó en el aire.

Poco tiempo después de aquel estallido que puso fin a la Segunda Guerra Mundial, Shigeki Tanaka empezó su carrera como atleta de maratón. Lo hizo cuando estudiaba secundaria. Corría y corría, como si aquello le alejara de una estirpe marcada por la guerra. Siempre tenía muy presente a su gente, y el dolor que habían ocasionado aquellos artefactos que explosionaron en Hiroshima, cerca de su casa, y en Nagasaki, la ciudad más importante del sudoeste del país. Las bombas mataron a más de 250.000 personas, la mayoría civiles. La mitad de ellas, aquel fatídico 6 de agosto. La otra, los días y semanas posteriores, fruto de las lesiones sufridas y por las efectos de la radiación.

Corría y corría, como si aquello le alejara de una estirpe marcada por la guerra

Un lustro después de aquel estallido, el joven japonés seguía corriendo. Con más ahínco que nunca, si cabe. Estudiaba en la Universidad de Nihon, situado en Chiyoda, en Tokio. A parte de formarse en derecho, Shigeki seguía con su sueño de convertirse en atleta olímpico. Representar a su país, con la bandera del sol naciente –más conocida como Nisshoki-, en una gran competición. No obstante, Japón había sido excluido de los Juegos Olímpicos de Londres, en 1948. Y también de todas las competiciones deportivas, tras la Segunda Guerra Mundial.

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Shigeki tanaka cruzando la meta del Maratón de Boston en 1951.

Maratón de Boston, del ‘niño atómico’ a vencedor

Pero todo cambió cuando el joven Tanaka tenía 20 años. Ironías de la vida, Shigeki tuvo la oportunidad de viajar al país que cambió el futuro de su tierra. A Estados Unidos. Y concretamente, a Boston. La ciudad de Massachusetts que acogía, cada año, la celebración del maratón más antiguo del mundo. Se celebraba –y se sigue celebrando- de forma ininterrumpida desde 1897. Y, casualmente –otra ironía de la vida-, este maratón coincide siempre con en el día de los patriotas en Estados Unidos.

Shigeki Tanaka pudo participar en el maratón de Boston de 1951. Fue, de hecho, uno de los 4 atletas japoneses invitados por la Asociación Atlética de Boston. Los otros 3 fueron Shunji Koyunagi, Yoshitaka Uchikawa, y Hiromi Haigo.Tras el veto impuesto tras el final de la Segunda Guerra Mundial, era la primera competición atlética en la que podían participar atletas nipones. Sin restricciones. Sin prohibiciones.

Tanaka era un joven que no destacaba por su presencia física. Era bajito y no pasaba de los 53 kilos

Por aquel entonces, Tanaka era un joven que no destacaba por su presencia física. Era bajito y no pasaba de los 53 kilos. No es de extrañar, pues, que el periódico más importante de la ciudad, el Boston Globe, titulara uno de sus artículos previos al maratón con el sobrenombre de “el niño atómico”. Poco podía esperar el periodista que firmaba aquel reportaje que aquel imberbe de 20 años, apellidado Tanaka, sería el futuro ganador de la prueba.

Shigeki Tanaka inscribió su nombre de honor, con sudor, tesón y orgullo, entre la lista de ganadores del maratón de Boston. Cruzó la meta con un tiempo de 2:27:45, la tercera mejor marca en la prueba hasta la fecha. A la postre, lógicamente, fue el primero corredor japonés que ganaba en Boston. Y que precedió a muchos de ellos que lo hicieron en los años venideros. Keizo Yamada dos años después (1953), Hideo Hamamura en 1955, Morio Shigematsu (1965) o la última victoria japonesa antes del dominio africano, la de Toshihiko Seko, en 1987.

Un referente y una inspiración

La de Tanaka fue una victoria pacífica. Con aires de revancha, deportiva. Con el tinte de la lucha por la dignidad de todo un país. El deporte siempre ha ayudado a romper fronteras. A saltarlas. Y a permitir que el regusto amargo de la historia pueda ser algo más dulce, aunque siempre quede un poso imposible de borrar. Además, aquella victoria de Tanaka, como sucedió en el caso de Frank Shorter en Estados Unidos dos décadas más tarde, inspiró a miles de nipones hacia las carreras de fondo. Y, en especial, hacia la carrera de los 42 kilómetros y 195 metros.

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Zapatillas de running de estilo Tabi con las que corría Shigeki Tanaka.

Sí, Shigeki Tanaka, como buen japonés y con unas extrañas zapatillas en los pies al estilo tabi (zapatillas de lona con el dedo gordo separado), ganó el maratón que se disputaba el día de los patriotas. En Estados Unidos. Pero también en Japón, donde aquel 6 de agosto de 1945 siempre quedará grabado en la memoria de todo un pueblo. Grabado y presente, pero no para mantener el rencor y el odio, sino para evitar páginas de la historia humana que nunca jamás deberían repetirse. Tanaka, sin saberlo, hizo célebre una frase del escritor y dramaturgo estadounidense de origen británico T. S. Eliot.

“Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos, pueden descubrir lo lejos que pueden llegar”.

  


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