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El psicólogo deportivo Rafael Rodríguez Soler, del centro Mirca Sport, nos explica en qué consiste esta modalidad de entrenamiento y sus ventajas

La importancia del entrenamiento psicológico

(4-7-2012). Los factores psicológicos, entre los que se encuentra la motivación, la concentración, la confianza, la regulación de la activación y del estrés competitivo, cuentan con un papel fundamental en la consecución de un buen rendimiento deportivo. Aunque, como explica el psicólogo deportivo Rafael Rodríguez-Soler, todavía no se le da la importancia que requiere en el entrenamiento. A continuación, el experto nos explica los motivos que hacen todavía impopular el entrenamiento psicológico así como sus beneficios.

Actualmente, cada vez es mayor la importancia que se le concede a los factores psicológicos en el rendimiento deportivo, sin embargo, aún son pocos los deportistas y clubes que dedican tiempo y recursos al entrenamiento de dichos factores. ¿Por qué sucede esto? ¿A qué se debe esta incongruencia?
Como señalan Weinberg y Gould (2003), existen varios motivos que explican que muchos deportistas y entrenadores no lleven a cabo el entrenamiento en habilidades psicológicas:

  • El desconocimiento es una de las razones más comunes. Muchos agentes deportivos (deportistas, entrenadores y dirigentes) no conocen o entienden realmente cómo se pueden entrenar las habilidades psicológicas. Es habitual la escena de un entrenador gritando a sus jugadores que se concentren en un momento decisivo de una competición, sin haberles enseñado antes cómo deben hacerlo y, sobre todo, sin que lo hayan trabajado de forma sistemática; o un deportista al que simplemente le piden que se relaje en un momento de máxima tensión. Ningún entrenador de atletismo esperaría que un corredor de 100 metros rindiera a buen nivel en una prueba de 400 sin haber corrido esa distancia en los entrenamientos. Lo mismo sucede con las habilidades psicológicas. Sin una planificación adecuada y un entrenamiento sistemático, no se pueden conseguir resultados consistentes.
  • Otro motivo de la poca utilización del entrenamiento psicológico es la concepción errónea de que las habilidades psicológicas son inmutables. Naturalmente, todos nacemos con ciertas predisposiciones psicológicas y físicas, pero éstas sin duda pueden ser también aprendidas, desarrolladas y potenciadas independientemente del nivel de nuestra predisposición inicial. Es más, esta “entrenabilidad” psicológica puede ser mayor de lo que pensábamos, ya que los recientes descubrimientos científicos en neurociencia sobre la plasticidad neuronal indican que el cerebro puede ser modificado incluso en edades avanzadas.
  • La creencia muy extendida de que la Psicología Deportiva está dirigida a los deportistas inestables psicológicamente o incluso con algún tipo de trastorno clínico es otra barrera con la que se encuentra dicha disciplina. Se trata de una generalización equivocada de la figura del psicólogo clínico clásico al área de la Psicología Deportiva. Aproximadamente, sólo un 10% de los deportistas presentan algún tipo de problema que requiera una atención clínica especializada, teniendo que ser derivados a un especialista en este ámbito. La Psicología Deportiva se centra en mejorar el rendimiento controlando las variables psicológicas y en promover el bienestar y la salud a través del ejercicio físico. Por tanto se trata de especialidades y contextos de intervención diferentes.
  • Otra falsa creencia muy común es que el entrenamiento psicológico sólo sirve para los deportistas de élite. Uno de los tres ámbitos de actuación del Psicólogo Deportivo es el deporte de rendimiento, pero este, no sólo incluye a los deportistas de élite, sino que, como señala el COP (http://www.cop.es/perfiles/contenido/deporte.htm), en esta categoría están contemplados los deportistas profesionales, los deportistas de alto rendimiento y los deportistas de otros niveles de rendimiento (p. ej. federados). Es más, también los niños y jóvenes en formación están incluidos ya que el deporte de base e iniciación es otro importante ámbito de actuación para los Psicólogos Deportivos.
  • Por último, otro mito bastante extendido es que la Psicología Deportiva proporciona soluciones inmediatas o casi “mágicas”. Falso. Todo entrenamiento requiere un trabajo constante y sistemático, por tanto, no caben soluciones milagrosas. Por otro lado, las habilidades psicológicas no pueden hacer que un deportista rinda por encima de sus posibilidades, esto simplemente es imposible por definición. Lo que sí puede hacer es ayudar (junto al trabajo físico, técnico y táctico) a que el deportista rinda lo más cerca posible de su potencial máximo, más no se puede. Junto a esto, un aspecto importante que a veces no se tiene en cuenta, es el hecho de que, al aprender a controlar factores del rendimiento que pueden fluctuar bastante, el entrenamiento psicológico puede hacer que el rendimiento deportivo sea más estable, más consistente y menos irregular, con la consiguiente mejora del nivel deportivo (Williams, 2010).

Cómo abordar el entrenamiento psicológico
En primer lugar, el entrenamiento psicológico, como todo entrenamiento, debe debe partir de una evaluación personalizada del perfil psicológico del deportista para que, a partir de estas características y de los objetivos que se persigan, realizar una planificación de los objetivos psicológicos del entrenamiento. Por ejemplo, un tenista que comete demasiados errores no forzados en los puntos importantes de un partido porque se pone demasiado nervioso, podría realizar un entrenamiento para aprender a regular su nivel de activación. Empezando por conocer cuál es su rango de activación óptimo para cada situación competitiva y, posteriormente, entrenándose en la habilidad de regular la activación mediante las técnicas psicológicas que mejor se adapten a sus características e integrando dichas técnicas en su rutina competitiva.

Cada disciplina deportiva tiene sus particularidades y, por tanto, requiere un planteamiento diferente del entrenamiento psicológico. En el atletismo de larga distancia, por ejemplo, dadas las características de volumen y dureza de los entrenamientos y las pruebas, es menos importante controlar los factores psicológicos precompetitivos, es decir, la puesta a punto inmediata el día de la prueba, frente a una mayor importancia del entrenamiento de las variables que influyen directamente durante la competición (especialmente el control de pensamientos), así como el trabajo dirigido a mantener alta la motivación durante los duros entrenos y a la facilitación de la asimilación y el descanso.

En cualquier caso, el entrenamiento psicológico debe adaptarse siempre a las características y necesidades del deporte y del deportista, integrándose de la mejor manera posible en la planificación del entrenamiento físico, técnico y táctico.

Referencias del artículo:
Weinberg, R. y Gould, D. (2003). Foundations of Sport and Exercise Psychology. Human Kinetics.

Williams, J. (2010). Applied Sport Psychology. McGraw Hill.

Información del autor:
Rafael Rodríguez-Soler
Psicólogo Deportivo




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