Bajo el título ‘La frontera invisible’

Kilian Jornet presenta su segundo libro

(foto: EP)

(13-11-2013). Tras el éxito editorial de su primera aventura literaria, ‘Correr o morir’ (2011), el montañero catalán de 26 años relata, entremezclando realidad y ficción, sus vivencias en el Himalaya junto a los alpinistas Jordi Tosas y Jordi Corominas, una experiencia alejada de lo convencional.

“Estábamos en invierno, fuera de temporada. No había nadie en la montaña y eso te da una visión mucho más salvaje. La exposición es mucho mayor, valoras mucho cómo hacer las cosas sin tener comunicación, sin tener una vía fácil de vuelta”, ha explicado en la presentación del libro celebrada en Barcelona.

Según apunta, su nuevo libro se aleja de “Correr o morir” pues se trata de una terapia literaria tras la pérdida en 2012 de Stéphane Brosse -su amigo y compañeros de expediciones- en la que habla de todas “las fronteras” que aparecen en la montaña: desde las físicas, hasta las mentales como el miedo, el placer, la vida, la muerte o el riesgo, y cómo estas pueden cambiar la mentalidad de una persona.

“Cuando se muere un amigo, la cabeza te da vueltas, buscas las razones si realmente estás haciendo una cosa que es buena o, por contra, si estás haciendo tonterías. A través de estas reflexiones, empiezas a pensar por qué haces las cosas y cómo quieres encarar tu vida”, razona sobre el impacto que tuvo el fallecimiento de Brosse.

Por ello, en lugar de “huir de la montaña”, Jornet decidió superar sus miedos con un salvaje viaje al Himalaya. “Lo primero que piensas es debo huir de la montaña, pero las huidas no nos ayudan a afrontar los problemas”, razona.

Lo hizo con el material justo y necesario: comida, ropa de abrigo y material de progresión para escalar. Todo lo demás eran “caprichos” que, según su opinión, no cabían en su pequeña mochila.

“Hay expediciones que se van con un jamón, y eso no es una necesidad, es un capricho. Una cuerda fija, es un capricho -argumenta-. Pero es totalmente lógico, porque la sociedad va en este sentido: ¿Los políticos qué quieren? Ganar dinero, pues robarán. Pasa lo mismo con el deporte y el dopaje”.

Si bien admite que en algunos momentos de su aventura pasó algo de hambre y frío, Jornet enfatiza que, de esta manera, fue capaz de ver la montaña con otros ojos, en su estado natural, e incluso “mucho más salvaje”.

Así, cree que, si alguien quiere ir a la montaña para tener una experiencia vital, debe hacerlo cuanto más ligero de equipaje mejor.

Quizá, por ello, tuvo también más tiempo para reflexionar y apuntar ideas en su “pequeña libreta” para gestar un libro con el que ha podido “transmitir los valores” de un deporte que, según afirma con un aire risueño, es menos peligroso que vivir en una ciudad como Barcelona.

Tras hacer un parón en su entrenamiento debido a los actos promocionales de su libro, Kilian Jornet regresará a Chamonix, en el corazón de los Alpes franceses, donde desde hace unos años reside para estar más cerca de la montaña y prepararse para la Copa del Mundo de esquí de montaña.

Todo ello sin olvidar sus “Summits of my life” (Cimas de mi vida), un proyecto con el que en los próximos dos años tiene previsto ascender el McKinley, el Aconcagua y el Everest, sin asistencia y con el mínimo material posible.

Una filosofía basada en los sueños que se resume en la dedicatoria de su libro: “A los maestros. A aquellos que no tienen miedo a fracasar, a buscar, a perderse, a soñar, a dejar el confort, a ser ellos mismos, a encontrar. A aquellos que no tienen miedo a vivir”.

 

 


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