CICLISMO

Se recruden las críticas contra los alquileres municipales de ciclos

Los detallistas afirman que los responsables municipales hacen, habitualmente, caso omiso de sus propuestas y necesidades

Los servicios de alquiler de bicicletas impulsados por diversas corporaciones municipales de España no dejan indiferente a nadie del mundo de la bicicleta, sea cual sea su segmento o modelo de negocio. Todos: fabricantes, distribuidores o detallistas, tienen su opinión sobre un fenómeno que, de una manera u otra, les afecta de lleno.

Los puntos de vista de los detallistas consultados tienen muchos puntos en común, aunque con matizaciones, dependiendo de la localidad. El más recurrente es la falta de interés de los responsables municipales a la hora de oír su opinión tanto en el momento de la implantación de este tipo de servicio como en el de la explotación.

Los detallistas barceloneses, los más críticos
Los más ‘beligerantes’ en este sentido son los barceloneses, como Miguel Santalices, de Espai Bici: “antes teníamos reuniones para diseñar estrategias conjuntas, pero al implantar el bicing se olvidaron de nosotros, a pesar de que les presentamos un dossier con ocho propuestas muy claras, alguna de las cuales nos copiaron. Nos llegaron a decir, tras habernos premiado como mejor establecimiento comercial –no solo deportivo- de Barcelona, que desconocíamos el tema”. Lo mismo opina Jordi Marimón, de Bicisport, Barcelona: “no han contado con nadie. Si se ‘cargaban‘ a algún negocio, pues mala suerte”.

Por su parte, Enrique Aztigarraga, de Human Cycles, Sevilla, manifiesta que “no es que no se haya contado con el sector, es que se ha hecho directamente contra nosotros. Si estuviéramos estado más unidos, habríamos podido hacer algo”.

Los servicios de alquiler de ciclos impulsados por las administraciones locales suelen, o por lo menos deberían, llevar unido una buena estructura de carriles bici, sin embargo, otro común denominador entre los entrevistados ha sido señalar la necesidad de más carriles y, sobre todo mejor diseñados: “la mayoría de los carriles bici son solo una línea pintada en el suelo, encima de la acera”, asegura Jordi Marimón. “Aquí no están bien hechos, la gente se cruza mucho, pero al menos existen”, comenta Carlos Marcen, de Ciclos Marcen, Zaragoza.

Ricardo Santamaría, de Mammoth, Madrid, argumenta que “los que están acabados, tienen dos metros de ancho, están en medio de la acera y no son prácticos. No valen para moverse, y cuestan una millonada, porque además se hacen ‘a lo grande’. Hay formas más practicas y no tan caras”.

Más información en cmd nº286 / 1ª quincena de junio de 2010


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