Ángel Llorens: “Vivo en un tercer piso y siempre subo en ascensor”

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Bombero de profesión, lo suyo es subir escaleras. Ángel Llorens (43) está entre los mejores especialistas mundiales. El próximo 20 de marzo participará en la primera carrera de la Torre Eiffel. 1.665 escalones y 279 metros de desnivel positivo. Explosividad pura.

Falta menos de 20 días para la carrera de París. ¿Con qué opciones te ves, teniendo en cuenta que la prueba congregará a 61 especialistas de todo el mundo (41 elegidos por un jurado) en este tipo de competición?
Estamos en el período de preparación para llegar con las máximas garantías y con una condición óptima. Nos quedan unas semanas para afinar la forma. Contra muchos de los corredores seleccionados, ya hemos corrido previamente, y somos conscientes que hay un cartel de lujo, con mucho nombre. Será complicado.

¿A tu modo de ver, cuáles son los favoritos para la carrera?
Hay muchos. Teniendo en cuenta que es una prueba muy específica, hay muchos especialistas de distintas modalidades: subir escaleras, quilómetro vertical y carreras por montaña. De entre todos ellos, destacaría al campeón del mundo de quilómetro vertical, el italiano Urban Zemmer, los hermanos italianos Dematteis (Martin y Bernard) o también al actual ganador del Verticul World Circuit, el polaco Piotr Lobodzinski. El listón estará muy alto. Va a ser terrible.

El listón estará muy alto. Va a ser terrible

¿Conoces la Torre Eiffel como turista?
Sí, he subido un par de veces en plan turismo, andando. Esta vez correremos en el exterior, no en el interior de un edificio, y encima de una estructura metálica. Vamos a ver cómo pueden condicionar estos dos elementos, ya que no es lo mismo correr en unas escaleras cerradas de un edificio que al exterior. Y también hay que ver el agarre de la estructura metálica de la Torre Eiffel con las zapatillas.

El tipo de zapatilla a escoger, teniendo en cuenta estas condiciones va a ser vital, pues.
Hay que mirarlo detenidamente. Que sea ligera, pero que sobre todo se agarre a la estructura metálica, ya que no tiene nada que ver con otro tipo de suelos. Además del calzado, también habrá que estar pendiente de la meteorología, porque en París, en marzo, hace mucho frío. En mi caso, el frío me va bastante mal. Tendré que calentar muy bien a los pies de la Torre. Este tipo de carrera es diferente a todas a las que estamos acostumbrados. Vamos a ver cómo se adaptan todos los corredores.

Serás el único atleta español en categoría masculina junto al zaragozano David Robles. La modalidad de correr escaleras supone un esfuerzo extremo, brutal. En muy poco tiempo hay que darlo todo. ¿Qué es lo peor?
Es una prueba muy explosiva. Muy corta en tiempo, pero que, a medida que vas subiendo, hace mella. Sales a un ritmo vertiginoso y hay que abrir mucho la zancada, ya que subimos los peldaños de 2 en 2. En el caso de la Torre Eiffel, además, es posible que el tipo de escalera sea incluso más vertical, más inclinado, que en otras carreras. Esto puede ocasionar que en la parte final puedas venirte un poco abajo, anaeróbicamente hablando. El ácido láctico, al final, se dispara por las nubes y tienes que estar preparado para afrontar ese momento crítico. Sobre todo, hay que tener buenas piernas de la mitad hacia arriba.

El ácido láctico, al final, se dispara por las nubes y tienes que estar preparado para afrontar ese momento crítico

Has conseguido 4 victorias seguidas en la subida al Gran Hotel Bali de Benidorm (Alicante), con 900 escalones. Incluso, en la última edición, batiste el anterior récord del australiano Paul Crake, para dejarlo en 4,33. ¿Todo esto supongo que es un plus de confianza añadido, no?
En el la carrera del Hotel Bali de Benidorm, me codeé con gente que hace el circuito mundial y gané. Estaba en una condición física muy buena. Sin embargo, en París, la prueba va a ser de más del doble de tiempo. Se habla de bajar de 10 minutos. Hay mucha más altura: 1.665 escalones y un ascenso de 279 metros. Es una carrera más parecida a la que hice en Hong Kong (2.120 escalones en 14 minutos, donde terminó sexto del mundo).

Desde 2007 que subes escaleras de forma más o menos seria. ¿Cómo surgió esta afición?
He llegado a estar séptimo y primero español en la clasificación mundial. En 2007, remontando la playa de Benidorm había una verbena organizada en el Gran Hotel Bali. Vi que algunos locos subían corriendo el edificio, algunos padeciendo más que otros. Decidí probarlo al año siguiente, acabando cuarto. Vi que se me daba bien y me enganché. También corro por montaña, pero nunca he sido un corredor de distancias largas. Corro quilómetros verticales y carreras de hasta 20 quilómetros, como máximo.

Los hermanos Ángel y Rosi Llorens, tras ganar en la carrera Subida al Gran Hotel Bali de Benidorm en 2014.

Los hermanos Ángel y Rosi Llorens, tras ganar en la carrera Subida al Gran Hotel Bali de Benidorm en 2014.

En Cuenca el edificio más alto tiene sólo 10 plantas. Teniendo en cuenta esta limitación, ¿cómo te entrenas?
(Se ríe). Con estas limitaciones, imagínate, cuando salimos fuera, lo que hacemos de más. Al fin y al cabo, tienes que asemejar el entreno a la competición. Y aquí, al sólo tener 10 plantas, vamos arriba y abajo haciendo series. También hago trabajo en el gimnasio y rodajes específicos por montaña. También cojo la bicicleta, que va muy bien para este tipo de pruebas. Pero, en comparación con los americanos o el centro de Europa, tenemos más limitaciones por la altura de los edificios. Cuando podemos, vamos a entrenar al Gran Hotel Bali de Benidorm. Nos abren las puertas, pero la logística no es fácil.

Compartes entrenos con tu hermana Rosa María, quien también va a participar en la carrera de la Torre Eiffel.
Ella proviene del mundo de las carreras por montaña. Bajó un día conmigo a Benidorm y, de buenas a primeras, subió como un tiro y ganó la carrera. Se sorprendió y ahora también compite en pruebas de estas características.

¿La carrera del Empire State, en Nueva York, es un sueño para cualquier corredor que sube escaleras?
Es una prueba mítica del circuito mundial, pero hay otras como la de Hong Kong o la Torre Vértigo de París que también son muy espectaculares. En el caso de Hong Kong, la subida al Square Phase 7 (364 metros, 82 plantas y 2.120 escalones), tiene una organización y un nivel brutales. Espero que algún día los responsables de la carrera de NY me inviten para poder correr allí y vivir la experiencia.

A algunos turistas les llama mucho la atención verte subir las escaleras tan rápido, haciendo series. Te miran de forma incrédula

¿Te toman un poco por loco cuando te ven todo el día subiendo escaleras arriba y abajo?
Aquí en Cuenca ya me conoce todo el mundo (y se ríe, sincero). El otro día, por ejemplo, estaba entrenando y la mujer de la limpieza estaba limpiando la escalera. Me dijo: “tranquilo, sigue entrenando, pero vete con cuidado y no te escurras, que está mojada” (y vuelve a sonreír). Pero, fuera de aquí, por ejemplo alguna vez entrenando en el Gran Hotel Bali, a algunos turistas les llama mucho la atención verte subir tan rápido, haciendo series. Te miran de forma incrédula.

¿Hoy en día, tendemos demasiado a la comodidad y a coger el ascensor en lugar de subir por las escaleras?
Sí, cada vez hay más comodidad. La gente tiende a acomodarse mucho. Imagínate, yo mismo, vivo en un tercer piso y siempre subo en ascensor (y sonríe, nuevamente, con sinceridad). Sin ninguna duda, deberíamos hacer un poco más de deporte y llevar una vida más saludable.

Información de contacto:
@allorenszafra
https://www.facebook.com/angel.llorenszafra

Ángel Llorens (extremo izquierda) durante una competición.

Ángel Llorens (extremo izquierda) durante una competición.