“Corro porque procuro alejar los estragos de la vejez”

MiquelPucurull

Miquel Pucurull empezó a correr pasados los 40, por motivos de salud. Era agosto de 1979 y casi nadie corría maratones. Sigue sumando carreras y experiencias. Lo hace para alejar los estragos de la vejez. Derrocha vitalidad y energía, y no se siente un yayo. Y eso que tiene 75 años.
¿Por qué corre Miquel Pucurull, si es que te gusta que te hagan esta pregunta? (le tuteamos porque prefiere que no le tratemos de usted).
Empecé a correr por una cuestión de salud: tenía sobrepeso. Tuve la suerte que me gustó y me enganchó. Y, ¿por qué corro ahora? Ahora lo hago porque procuro alejar cuanto pueda los estragos de la vejez. Y creo que corriendo, como he hecho durante tantos años, lo hago. Jugar al golf, por ejemplo, no me llama la atención (y se ríe). Veo que me encuentro muy bien físicamente y bien intelectualmente también.Ahora tienes 75 años. Y sigues corriendo. ¿Te sientes extraño, un bicho raro?
No, ni mucho menos. Me gustaría transmitir mi ejemplo a la gente mayor. Hago un deporte que no es adecuado para los yayos… Es evidente que me hago mayor, pero mientras dure la máquina la vamos a disfrutar. Y una de las formas de hacer que la máquina (el cuerpo) aguante es que no pare. No dejaré de correr mientras vea que corriendo, trotando, vaya más rápido que caminando. Tengo amigos que corrían y ahora caminan. Es la fase natural con la que me encontraré. Espero llegar a los 100 años. Es lógico, llegará un momento en el que ya no podré correr.Empezaste a hacerlo con 41 años, en agosto de 1979. En este tiempo, has corrido 44 maratones (31 de ellas en Barcelona). ¿Qué piensas de la fiebre actual del correr y, en especial, por la distancia de Filípides?
Se dice que para realizarse a uno mismo, se debe plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Y, yo añado, correr un maratón.En Cataluña se celebran anualmente más de 1.500 carreras populares. Un boom que también se vive en otros puntos de España. ¿Crees que esta afición por el atletismo popular ha tocado techo?
Ni mucho menos, creo que seguirá subiendo. Especialmente porque las mujeres, cada vez más, se incorporan a esta práctica. Y hay un terreno para avanzar enorme. En el caso de Cataluña, por ejemplo, el porcentaje de incremento de corredores con respecto al año pasado es bastante inferior al de las mujeres. Por todo ello, pienso que no se ha tocado techo. Hay una demanda creciente.

A alguna gente, más que correr, lo que le gusta es poder decir que es un runner. Sentirse parte de una comunidad o de un movimiento que ha calado en la sociedad. ¿Qué opinas?
Para empezar, los anglicismos de run y runner no me gustan. Esto es muy probable que tenga que ver con lo que ahora se llama el “postureo”. Correr para poder presumir de lo que se ha corrido o para poder llevar las últimas zapatillas o el último aparato tecnológico, no me parece un deporte. Correr, en sí mismo, exige mucho. Sinceramente, por este motivo, no creo que mucha gente se sume a ello sólo para presumir.

¿Por qué dices que la soledad del corredor de fondo (en alusión a la obra de Alan Sillitoe) es mentira?
Es mentira porque sólo hace falta participar en una carrera de fondo y ver el ambiente extraordinario que te rodea. Hay ayuda, compañía… Correr, desde el punto de vista social, aporta mucho. Hay muchos lazos entre corredores.

Entrenas 5 veces por semana. ¿Te gusta correr solo?
Preferiría poder entrenar con más gente, como he hecho durante muchos años. Pero ahora ya no es posible. Muchos de los que corrían conmigo ya no pueden. Antes, cuando trabajaba, iba a correr a las 6 de la mañana con un amigo. Nos encontrábamos cada día. Y con un grupo de gente, que después fue el germen de la Plataforma Marató a Barcelona. También corríamos juntos en la carretera de les Aigües de Barcelona cada fin de semana.

¿Y en las carreras?
En las carreras, en cambio, nunca me ha gustado ir con otra gente. Es más, procuro, sobretodo en un maratón, ir completamente solo desde la salida. Me ha pasado, correr con otra gente y pasarlo mal ellos y yo también.

En marzo, correrás tu maratón número 45. Y otra vez en Barcelona, donde debutaste en la distancia hace 35 años (1980). Nuevamente, como en la edición de 2014, correrás por una causa concreta: recaudar dinero para la investigación de la diabetes infantil que lleva a cabo el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.
El año pasado no me podía ni imaginar la satisfacción que obtuve al correr por esta causa y ¡reunir 13.000 euros! En la vida, todos debemos tener un proyecto. Y, cuando nos hacemos mayores, debemos seguir teniéndolos. No hay que dejarlos. La experiencia del pasado año fue extraordinaria, en todo los sentidos. Impagable. A parte de volver a reunir dinero para la investigación de la diabetes infantil (su nieta la padece), lo vuelvo a hacer para experimentar lo mismo.
Podéis hacer vuestras donaciones en este enlace.

El “Run for Charity”, correr per una causa, no termina de arraigar en nuestro país. ¿Por qué motivo?
Nació en Estados Unidos de la mano del maratón. Y, aquí, el mundo del maratón aún no ha tomado parte en este asunto. El “Run for Charity” no suele funcionar para carreras de una distancia menor. Además, aquí se hacen muchas carreras solidarias que, aunque no es lo mismo, ya cubren un poco este vacío y son una forma de ayudar a los demás.

Podríamos decir que tu y el Maratón de Barcelona sois un matrimonio casi perfecto. Eres miembro del Consejo Asesor y en 2005 creaste (junto a otros corredores) una plataforma para recuperar la celebración de la prueba. ¿En esta relación, cuál ha sido el momento más feliz?
Ha habido tres. El primero, en 1990, cuando mi hija ganó el Maratón, en Montjuïc. Cuando yo estaba corriendo los últimos quilómetros, me dijeron que había ganado (reconoce orgulloso, le brillan los ojos). Hice mi mejor tiempo en la prueba (3:21), pero lo que permanece de forma bien clara en mi cabeza es el abrazo que nos dimos, cuando llegué, bajo la tribuna del Estadio Olímpico. Esta imagen no se me borrará nunca. Por otra parte, el año 2006 también fue muy especial porque fue el de la recuperación de la prueba tras un año sin celebrarse. Y las vivencias de la pasada edición, como comentaba, fueron extraordinarias.

Hablas de tu hija Elisenda con orgullo de padre, pero también con admiración de corredor. Llegó a ser recordwoman de España de maratón y estuvo a punto de ir a los JJOO de Barcelona’92. ¿Tu hija ha sido el gran ídolo atlético que ha tenido Miquel Pucurull?
Sí, sin duda alguna. He tenido otros ídolos como el periodista y maratoniano Arcadi Alibés o el infatigable doble campeón del mundo de 100 quilómetros Domingo Catalán. Pero por encima de todos estaría ella.
Durante dos años, estuvo en una forma excelente. La familia se movilizaba para acompañarla donde corriese.
Me fascinó su cabezonería de no tener entrenador. Se preparaba a ella misma, leyendo revistas norteamericanas de atletismo. Lo hacía todo ella, y le salía bien. Era una corredora popular, y quería que se la reconociera como tal. Corría mejor que caminaba (y nos reímos). Lamentablemente se lesionó antes de poder ir a la Olimpiada.

¿Cómo asimilaste esta ausencia en los JJOO de tu ciudad y con la ilusión que te hacía como padre?
Pasé una pequeña depresión. Me afectó mucho ver en directo el maratón femenino. Fui a verlo a la plaza de España mientras se celebraba. Recuerdo que aquellos días estuve realmente jodido. Ella no, yo sí. Lo pasé peor yo que ella.

Tu mujer también ha sido maratoniana. Cuéntanos tu consejo para que los corredores mantengan sus relaciones.
(Se ríe). Les recomendaría a todas las parejas que corrieran juntas. Había un padre, creo recordar que se llamaba Peyton, que decía que “la familia que reza permanece unida”. Pues yo diría: “la pareja que corre permanece unida”. Yo empecé a correr en agosto de 1979, y Felicitat lo hizo un par de meses más tarde para perder peso. La primera carrera que hicimos juntos fue la mítica Jean Bouin. Hizo media docena de maratones hasta que tuvo que dejarlo por un problema en los pies. La verdad es que he tenido mucha suerte, porque ella siempre me ha entendido.

Por cierto, para terminar, Miquel cuéntanos uno de tus secretos: un fuerte desayuno. Vamos con la receta…
Cada día, como 1 bol entero con muesli, que incluye 1-2 yogures, zumo de melocotón y 1 Danacol. Posteriormente, 5 piezas de fruta, me bebo un café con leche doble y me zampo media rebanada de pan y dos trozos de chocolate.

Como vemos, a sus 75 años, gasolina no le falta. Y mucho menos, energía.

Pucu