“Entreno con una luz jugándome la vida en carreteras y polígonos”

susanaok

 

La reciente campeona de España BTT Maratón Susana Alonso (2 de abril 1980), del equipo Extremadura GR100, nos cuenta si este triunfo ha repercutido profesionalmente y también conocemos su vida rutinaria fuera de la bici.

Un mes y medio después del triunfo en Paterna del Campo, ¿cómo te sienta el título de campeona de España? Ya te lo crees?

Con el paso del tiempo lo acabas asumiendo. Es el mejor regalo que me podía llevar después del sacrificio de entrenar y correr todo el año. Y más sabiendo que es muy complicado porque somos muchas compitiendo. A veces lo pienso aún, hecho la vista atrás y me digo a mí misma que es un regalo, que lo puedo seguir disfrutando pero sin dejar de trabajar.

A nivel profesional, ¿en qué ha repercutido esta victoria? ¿Nuevos sponsors?

Lamentablemente, a nivel femenino, las mujeres somos deportistas de segunda. Tanto a nivel federativo como en marcas somos el patito feo y no se nos conoce. A estas alturas no siento que me haya beneficiado. No tengo nuevos sponsors.

¿Ante este panorama esperas cambios cuidando más el ciclismo femenino?

Veo que entre las chicas hay más unión, se lucha un poco más por ejemplo en lo que respecta a los premios, porque son muy diferentes respecto a los chicos. Nos tenemos que reivindicar.

¿Qué es lo que cambiarías?

Habría que reorganizar muchas cosas. Primero habría que ver en qué se destinan los presupuestos. Se malgasta mucho dinero en cosas sin importancia y donde hay que invertirlo no interesa porque todo se mueve por un negocio.

Me suena a política española…

Quién maneja todo esto siempre son los mismos…

¿La victoria te ha cambiado en algo a nivel personal?

No me ha cambiado en nada. Estoy muy contenta. Lo pienso de vez en cuando, pero nada más. No me puedo dormir, hay que seguir evolucionando y mejorando.

¿Qué hace Susana Alonso para ganarse la vida?

Trabajo en el Departamento de calidad post venta de artículos para mujer como bolsos o bisutería. Soy la responsable del departamento trabajando entre 9-10 horas al día con mucho estrés…

¿Y cuándo entrenas?

Todos los días hago auténticos maratones. En verano me levanto a las 5:30h de la mañana. En invierno una hora más tarde. Llego a casa a las 17h y de ahí me voy a entrenar. Ducha, cenar y dormir. Es mi pareja quien me organiza la comida porque no doy para más.

¿ Y ahora en invierno qué haces, cómo entrenas?

Muchas horas de rodillo y de ejercicios en casa. Y si no, con una luz a jugarme la vida en los polígonos y carreteras.

Te tiene que gustar mucho la bicicleta para llevar este ritmo de vida…

Ahora ya es una adicción. Cuando coges una rutina de entrenar es una sensación muy agradable. Yo necesito ir a entrenar cuando acabo de trabajar. Después de mi rato de bici llego a casa con las pilas cargadas y con una sonrisa en la cara. Al final ya te da igual si hay luz o si llueve o no.

¿Y cuándo empezaste a dar tus primeras pedaladas?

Estarás esperando a que te diga que la primera bici la tuve de pequeña…pero no. La primera bici me la compré a los 28 años y porque mi pareja era aficionado. Me la compré para dar paseos y al año siguiente ya tenía una nueva. Mi primer año de competición fue a los 30.

¡Me dejas sorprendido!

No es muy común, no (se ríe).

¿Y qué te enganchó de la competición?

El poder superarte. El acabar una carrera con la sensación de satisfacción. Algunas pruebas son auténticas aventuras y te llenan de adrenalina por culpa de esa velocidad y aventura. Por ejemplo, el Rally me aburre un poco más el hecho de dar vueltas a un circuito , pero el Maratón me gusta porque es una aventura.

¿Es el afán de superar a los demás o a ti misma?

En mi caso es un afán de superación que yo tengo… Es aprender y ver hasta dónde puedo llegar. Y la prueba es este título. Si me lo dices hace 8 años no me lo creo. El hecho de correr con gente con tanta experiencia ya es una alegría para mí. Por ejemplo, en el Campeonato de España disfruté como una enana rodando con Marga Fullana, una auténtica referencia para mí y para todas, en los últimos quilómetros. El haber llegado hasta aquí ya es un premio por haberme superado.