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Bosco Sport 1, España 0

(18-6-2012). EL CRITICO COMENTARIO DEL DIRECTOR GENERAL DE ZICO ESPAÑA SOBRE LA CONCESIÓN DE LOS UNIFORMES OLIMPICOS ESPAÑOLES A LA EMPRESA ITALORUSA, BOSCO SPORT, PARECE HABER SUSCITADO UNA VIVA CURIOSIDAD. Así se desprende, al menos, de las más de 3.000 visitas que ha recabado en los últimos días el artículo firmado por el gerente de la citada empresa, José González, y que reprodujimos en esta web el pasado jueves, 14 de junio. En buena medida, comparto los comentarios de González, si bien lamento que las mismas surgieran de una sola voz, en vez de proceder de alguna organización con representatividad sectorial.

Ya sé que en España nos cuesta organizarnos, que somos un país que cuenta con grandes individualidades pero que, con la excepción de determinados precedentes de La Roja, las alianzas colectivas son poco frecuentes. Cuando llegó a nuestra redacción la carta del director general de Zico España, José González, poniendo de vuelta y media a casi toda la clase dirigente del país por la concesión a Bosco Sport de los uniformes de calle de la Selección Española que tomará parte en los Juegos Olímpicos de Londres, tuve la sensación de que dicho directivo enarbolaba una bandera tal vez compartida por muchos otros, pero que la portaba demasiado en solitario.

El citado artículo, titulado, “La indignación de un proveedor español de equipaciones ante el uniforme olímpico nacional” ha registrado, desde que lo colgamos en esta web el pasado jueves, 14 de junio, más de 3.000 visitas y eso que en ningún momento estuvo presente en la primera página de nuestra site. Esa elevada cifra de entradas me ha constatado que las palabras del directivo suscitaron, cuando menos una relevante curiosidad y, en algunos casos, hasta algunos apoyos, ya que esta misma mañana, el citado comentario llevaba contabilizados diez votos de lectores que han considerado interesante la noticia.

Decisión más allá del COE
Sin duda alguna, decisiones como las del Comité Olímpico Español en torno a esta concesión a la empresa italorusa, Bosco Sport, demuestran las cortoplacistas miras de buena parte de nuestra clase dirigente. Y digo de buena parte porque estoy convencido de que una decisión como ésta fue tomada y/o aprobada por mucha más gente que por el propio COE. Puede entenderse que, con lo apuradas que están las arcas del país la vicepresidenta del COE, Theresa Zabell, argumentase para justificar con rotundidad la idoneidad de la decisión que “mientras en años anteriores, la confección de los uniformes del equipo olímpico español nos habían costado 600.000 euros, con Bosco Sport ha sido gratis. Además, tenemos un contrato de patrocinio con la marca hasta 2016 con el que cada año la enseña nos aportará una cantidad económica (la marca pagará al organismo español 250.000 euros anuales en los próximos siete años) que se reinvertirá en el deporte español y en los atletas españoles”. Thereza Zabell culminaba su argumentario lamentándose de que “nos hubiera gustado que las condiciones que nos ofreció Bosco Sport nos las hubiera ofrecido una marca española”.

A bote pronto, el argumentario parece incuestionable: la oferta no sólo permitirá vestir gratis a nuestros olímpicos para la desfilada inicial y final de la cita olímpica londinense, sino que, además, Bosco Sport asume el rol de co-mecenas para el programa olímpico (ADO) de estas Olimpiadas 2012, así como para las de 2016, como mínimo.

Reto o ignorancia
Sin embargo, el lamento de la última frase de Zabell no sé si hay que tomárselo como un desafío con mala baba hacia las empresas confeccionistas en general y de textil deportivo del país o como la evidencia del profundo desconocimiento que muestra la segunda principal mandataria del comité olímpico español de la realidad económica del país y, muy especialmente, de la situación de las empresas del textil en España.

Porque la elección de Bosco Sport no constituy, en realidad, un éxito del afán ahorrador del COE (y de otras altas instancias) y la demostración de su sensibilidad social ante las actuales adversidades económicas que nos están vapuleando, sino la evidencia de que las altas esferas siguen aplicando parcheos para echar arena sobre la completa e histórica falta de una política de ferrea defensa de nuestra industrias, de sus empresas, sus diseños y sus calidades y de los puestas de trabajo que éstas generan.

En mi opinión, es en ocasiones como éstas cuando las altas instancias deberían aplicar el ‘españolismo’ del que tanto se jactan. Las selecciones del país deberían ser vestidas y calzadas por firmas españolas porque dificilmente venderemos proyección del país exponiendo ante el mundo entero uniformes de firmas extranjeras y de cuestionado diseño, aunque sea a precios de ganga. El mundo entero ya sabe de qué pie calza España y qué habitos la cubren. Sobre todo ahora que andamos ‘rescatados’.

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No, no me parece de recibo la decisión del COE (y de otras altas instancias) de que elijan opciones como esta de Bosco Sport que, por supuesto, conllevará sus peajes, tal vez muy sutiles, pero que no propiciará otra cosa que seguir apoyando el progresivo desmantelamiento de nuestra industria textil, el incremento del paro y la sumisión de los ciudadanos a ciertas marcas que lo que buscan con estos ‘mecenazgos’ no es otra cosa que entrar en el país para recuperar su inversión con el beneplácito (y el apoyo -!-) de las altas esferas institucionales, mientras las empresas del país siguen intentando sacarse los palos que ésas y otras instancias siguen metiéndoles sistemáticamente en las ruedas.

Ineficacia de las organizaciones actuales
Hace muchos, muchos años que vengo hablando de la necesidad que tenemos de interlocutores en nuestro sector que defiendan ante las altas instancias a nuestro sector y a sus intereses. Hechos como la elección de Bosco Sport constatan una vez más la ineficiencia de las organizaciones actuales.

También constata esa ineficacia que haya tenido que ser un empresario, en plan ‘llanero solitario’, el que haya puesto el grito en el cielo porque ninguna organización, al menos de nuestro sector, lo haya hecho anteriormente.

Aplaudo las ‘narices’ del director general de Zico España, José González, aunque lamentablemente, lo único que probablemente habrá provocado es que se haya hablado de su artículo durante los últimos días.

Pero, ya se sabe, las palabras se las lleva el viento.

Sería fantástico que, a quien corresponda, tome nota de este nuevo error de ineficacia representativa y de defensa del sector.

Puede ser muy útill el cooperar en el impulso de cierto eventos sectoriales, el trabajar para la obtención de determinadas subvenciones para acudir a ferias y misiones internacionales, o el promover actos de formación en nuevas tecnologías y logística. Pero todo eso, necesario también, requiere asimismo de planes y actuaciones con mayor ambición ante las altas esferas. De seguir sin hacerlo, seguiremos dejando la puerta abierta para que continuen apareciendo más Bosco Sport y, lo más grave, para que en las altas instancias nadie piense (¿sepa?) que en España tenemos empresas y empresarios y sectores con calidades y diseños y logísticas con capacidad para vestir a nuestros deportistas de élite, los embajadores de lo que somos como país más allá del tartán, la cancha, o el estadio… y los rescates.


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