ESENCI@L

El pasado 2022 registró un crecimiento absoluto del 13% en relación a 2021

Bizzis lamenta la pérdida de credibilidad ante el consumidor del retail ciclista a causa de los problemas de suministro

La cadena se prepara, incluso, para una leve regresión este 2023

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La cadena de tienda de bicicletas Bizzis cuenta con un establecimiento de 100 metros cuadrados en la localidad de Pinto (imagen superior).

(10-1-2023). Tras cerrar el año 2022 con una facturación de un unos 1,2 millones de euros, un 13% más que en 2021, la cadena madrileña Bizzis se prepara para afrontar un crecimiento cero este 2023. El propietario de la enseña, Nazario Fernández, incluso contempla como “escenario factible” una leve regresión.

“Somos muy prudentes”, afirma el propietario de la cadena de tiendas de bicicletas, Bizzis, Nazario Fernández, para añadir que “hay que estar preparado para lo que venga teniendo en cuenta la situación económica real en que nos encontramos”. El detallista sostiene que “el consumidor se está ‘ahogado’ con la subida de todos los costes de la vida diaria y, evidentemente, reduce la partida para gastos como una bicicleta”.

Ante ese panorama, Fernández asegura que la clave para este 2023 consistirá en “tener los pies en el suelo”. El minorista señala que, a nivel empresarial, es primordial “controlar el gasto”. Además, destaca que “no se trata solo de vender, sino de hacerlo con unos márgenes que permitan pagar nóminas, impuestos, alquileres, proveedores, luz, etc.”.

CIERRES EN CIERNES

Fernández indica que “cada uno tiene que conocer su casa, saber el dinero que entra y el dinero que puede gastar”. El detallista lamenta que, debido a la situación económica, haya algunas tiendas de bicicleta cerrando sus puertas definitivamente o con peligro de llegar a hacerlo. “Es una pena que eso ocurra”, sentencia.

Bizzis dispone de una tienda en Humanes de Madrid, con una superficie de 120 metros cuadrados, una tienda de 100 metros cuadrados en Pinto y otra tienda, también de 100 metros cuadrados, en Majadahonda. Cada uno de los establecimientos cuentan con un taller Shimano Service Center. Según Fernández, el trabajo de taller se mantiene estable al nivel de otros años, dado que “la bicicleta siempre necesita mantenimiento”. Los ingresos del taller llegan a suponer el 40% del volumen de negocio anual de Bizzis.

Objetivos cumplidos en 2022

Fernández se muestra “contento” de haber cumplido los objetivos económicos fijados para el pasado 2022. Sin embargo, añade que “no fue un buen año” porque los gastos subieron mucho y porque “la facturación no ha sido real”. Esto último se debe a que durante el primer semestre buena parte de los ingresos provinieron de bicicletas vendidas en 2021 que no llegaron hasta 2022.

“2022 no ha sido tan bueno como pueda parecer. Hemos crecido un 13% pero hay que mirarlo con pinzas”, declara Fernández.

Otro factor a tener en cuenta, apunta, es que la venta de ebikes ha ganado mucho terreno, pero fagocitando la facturación que antes se obtenía con bicicletas musculares.

Pérdida de clientes

Fernández expone que la venta media de bicicletas eléctricas deportivas se sitúa en unos 5.000 euros, lo que es equiparable a vender dos, tres e incluso cuatro bicicletas de las que se solían vender antes. Es decir, aclara el detallista, “estamos vendiendo a un cliente cuando antes vendíamos a cuatro”.

El minorista defiende que es mejor contar con abundante clientela, aunque el tiket de compra unitario sea inferior, que con pocos clientes con compras más elevadas. Sin embargo, al haberse incrementado considerablemente la demanda de ebikes, “aumenta la facturación porque se venden bicis más caras, lo que tapa la falta de ventas de otras bicicletas”.

Menor credibilidad ante el consumidor

El minorista recuerda que todas las tiendas han estado largos meses esperando la entrega de bicicletas, lo cual también ha ocasionado “muchas molestias y malestar entre los clientes”. Ello ha provocado “perdida de credibilidad” con algunos clientes, que “al final no entienden la situación real de los suministros ya que, como es lógico, solo se preocupan de recibir su bicicleta”.

El detallista lamenta que, tras meses de demora, llegaron a las tiendas bicis que tenían mucha demanda cuando fueron pedidas hace más de un año, pero que en la actualidad no tienen rotación y se quedan en stock. En cambio, añade Fernández, sigue habiendo mucho retraso en la entrega de bicicletas que sí piden el cliente, como algunos modelos musculares de carretera y en ebikes.


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