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El precio, ¿el ‘mal endémico’ del sector?

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(26-3-2015). Los detallistas de ciclismo siguen luchando por el respeto de los márgenes, pero son muchos los minoristas que piensan que “no hay solución”. Asimismo, instan a los proveedores a eliminar o reducir las programaciones para sentirse menos presionados a liquidar producto.

Antoni Soler, propietario de Cicles Jove, tienda de Sabadell fundada en el año 1943, resume la situación de la siguiente manera: “Las tiendas cada vez necesitamos más espacio en nuestras instalaciones porque tenemos que hacer de almacén y los proveedores, sin embargo, cada vez necesitan menos”.

El detallista se teme que “el tema de los precios tiene difícil arreglo. Puedes marcar el PVP recomendado en el producto, pero, cuando llega el cliente, ¿cómo controlar que realmente se cumple?”. También Carlos González, propietario de Bicicletas Carlos, en León, se muestra pesimista ante una posible salida: “No hay solución. El problema de los precios viene de hace muchos años, tengo clarísimo que es una lucha inherente al sector y que ahora, con Internet, es imparable”.

También José Miguel Irigoyen, propietario de Katea Bike, sostiene que “la guerra de precios una realidad innegable, es como querer meter el mar en un vaso. Los precios, en última instancia, dependen del pirata de turno y, por mucho que nos pese, en el gremio hay una clara falta de ética. Si hay que romper el mercado para que yo pueda vender, se rompe”.

‘Sobreprogramaciones’

Todos los comercios consultados están de acuerdo en que la competencia de los operadores online ha agravado el problema, pero apuntan a las programaciones excesivas como una de las principales causas de los incesantes descuentos del mercado ciclista.

Así lo explica Sergi Luque, propietario de Terrabike: “Lo que quieren las marcas es producir y vender. Cuando una tienda lo está pasando mal y ha programado mucho, lo primero que hace es bajar precios para quitarse el producto de encima. Es una espiral. La tienda vende de mala manera y gana poco, pero el proveedor gana lo mismo. Pero si me niego a programar los mínimos impuestos, el proveedor me cerrará la cuenta y se irá al establecimiento de al lado”.

Con él está de acuerdo Antoni Soler, quien añade que “a veces, por tener un 2% más de descuento en una marca, el punto de venta compra más de lo que realmente necesita. Después, esto le obliga a hacer liquidaciones y arrastra a todas las demás tiendas detrás. Pero a la marca no le importa porque sus ingresos no varían”. A su juicio, “la solución es fácil: no programar. Las marcas se han acostumbrado a que los detallistas compremos con mucha antelación. Sin embargo, luego ellas no cumplen a la hora de reponer, su respuesta es que tienes que programar más”.

Nuevos puntos de venta

A todo lo anterior, según indican los minoristas, se une la apertura de nuevos comercios. Antonio de Haro, propietario de BSM Bikes, sugiere que “los proveedores deberían valorar mejor en qué establecimientos introducen sus productos”. Augura que, si esta situación continúa, “los precios seguirán bajando, los márgenes también, y se irán cerrando tiendas”. De hecho el detallista asegura que en su zona, Granada, “ya ha comenzado la criba de tiendas”.

En la misma línea, Carlos González matiza que “los proveedores venden incluso más que antes porque se van abriendo nuevas tiendas. Nos usan a su conveniencia y hay pocos que tengan las agallas de cerrar un punto de venta”.

Ir ‘todos a una’

Sergi Luque opina que las tiendas “no deberíamos ser enemigas entre nosotras” y propone que los detallistas “deberíamos ir todos a una y, por ejemplo, negarnos todos, rotundamente, a arreglar bicicletas de marcas que sólo se venden por Internet. Como no hay unanimidad, los proveedores hacen con nosotros lo que quieren”.

El detallista, por último, incide en que “ya sabemos que no es legal fijar los precios y entiendo además que las marcas no pueden hacer de policía, pero sí podrían esforzarse más en tomar cartas en el asunto y, por ejemplo, desarrollar una labor de concienciación de las tiendas, haciendo hincapié en que sin margen es imposible sobrevivir”.


Hay 1 comentario

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  1. Juan Luis

    El problema, como se dice, es la desunión en el sector que, ojo, a las grandes marcas les va de perlas para exigir y presionar. Si consiguiésemos hacer una gran comunidad entre tiendas y hacer bolsas de compra y dar de lado a esas marcas, se vería cómo las cosas cambiarían, ya que podríamos ser competitivos y vender a buen precio sin rebajar ganancia, cosa que ahora no pasa. Como se suele decir, “la unión hace la fuerza”. A las marcas las hacemos grandes las tiendas, no los fabricantes ni distriuidores.


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