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Nueve detallistas líderes evalúan su mercado

Las ventas de e-bikes, más ruido que nueces… por ahora

LAS TIENDAS PEQUEÑAS SON LAS QUE MENOR RÉDITO LE EXTRAEN

e-bikes

Las e-bikes son un mercado en crecimiento en España.

(1-2-2018). La bicicleta eléctrica registró aumentos relevantes durante 2017 y la perspectiva es que la tendencia continúe este año, según explican tiendas y cadenas líderes del sector ciclista español. No obstante, el impacto en la facturación global de las e-bikes todavía es pequeño en la mayoría de casos.

Los responsables de cadenas y comercios consultados coinciden en afirmar que las e-bikes han venido para asentarse en el mercado español, si bien existen cuestiones a resolver: la reposición de este tipo de productos, el precio, la formación de los minoristas, el equilibrio entre la oferta y la demanda o los márgenes comerciales.

Las eléctricas, sin embargo, todavía no tienen relevancia en las cuentas de explotación de los operadores comerciales. De hecho, el último barómetro de CMD Sport indica que ninguno de los consultados tuvo más vendas de bicicletas eléctricas durante el cuarto trimestre de 2017, mientras que un 30% declaró un sell out igual y un 53%, menor. Asimismo, un 17% de los encuestados dijo no vender este tipo de bicicletas.

Por su parte, marcas como Scott Bike o Merida hablan de un mercado que se ha afianzado durante 2017 pero que todavía no es tan significativo como en el resto de Europa. Y eso se nota en la relación de tiendas pequeñas con las e-bikes, que todavía es distante. A continuación, se exponen las impresiones de cada uno de los operadores consultados.

BICICLICK / Fernando Martín

La tienda dedicada exclusivamente a la venta de bicicletas eléctricas indica que la facturación de 2017 ha sido similar a la del año anterior, si bien “se han vendido más unidades y el margen comercial se ha reducido al haber más competencia”. El responsable de Biciclick, Fernando Martín, indica que las e-bikes se están introduciendo cada vez más en comercios convencionales, en parte por la presión de las marcas, y advierte que muchos no están formados para venderlas adecuadamente. Un efecto que provoca, según Fernando Martín, que muchas tiendas “se quitan el producto a precio de saldo y eso influye en una devaluación del mercado”.

“En Europa hace mucho que el ciclista deportivo ha entrado en el sector de las eléctricas. Aquí se veía como si hicieras trampas o no supieras, pero ahora ha cambiado la perspectiva y se ve como ‘me divierto el doble’ o ‘llego el doble de lejos’”, ha afirmado el empresario. Para Martín, el mercado español llegará en unos años a los porcentajes de aumento de ventas de las e-bikes en Europa, aunque el impacto global en la facturación no será tan elevado.

Por último, el responsable de Biciclick cree que mejoraran las prestaciones por el mismo precio y que puede haber cierre de tiendas: “se va a vender más producto porque es más conocido, pero si hay más oferta que demanda, puede que haya más limpieza de tiendas”.

BICIMARKET / SERGI SERRA

El gerente de Bicimarket, Sergi Serra, confirma que en 2017 se produjo una dinamización de las ventas de las e-bikes por encima de años precedentes y cree que este mercado “está aquí para quedarse”. Asimismo, el responsable de la cadena de tiendas opina que las eléctricas llegan a nuevos consumidores que no se planteaban comprar una bicicleta convencional, mientras que a los ya ciclistas les abre la posibilidad de realizar rutar más largas o de mayor dificultad.

“En nuestra red hemos hecho un esfuerzo adicional para mejorar la capacitación de nuestro equipo comercial, teniendo en cuenta que el consumidor medio cada vez conoce más esta tipología de producto y entiende mejor su precio”, ha asegurado Serra. Para 2018, Bicimarket espera seguir con el mismo crecimiento que 2017.

LA FUGA CYCLING /JOSÉ FRESCO

En el caso de La Fuga Cycling (Galicia), las ventas de las e-bikes representan un escaso 5% del global: “nuestra zona de mercado no está madura para una bici secundaria y con un precio medio superior a los 2.000 euros”, comenta el responsable de la cadena, José Fresco. “Seguiremos apostando por las eléctricas, es un buen nicho de mercado, estaremos latentes porque en algún momento tiene que explotar”, puntualiza.

El empresario nota que falta más formación entre los comercios que venden las e-bikes, a pesar de que las marcas de bicicletas y motores ya la realizan: “de esta manera es más difícil dar valor al producto, se está tirando hacia la rebaja de precio y no se es consciente de la diferencia de prestaciones de un motor a otro”.

Fresco subraya que en Europa la bicicleta urbana tiene mucho más preso, con itinerarios preparados, mientras que en Galicia no hay infraestructuras adecuadas y justo ahora se están planteando implantar carriles bici en las principales ciudades, como A Coruña o Vigo.

BICIESCAPA / RAMÓN ESCAPA

La realidad de Biciescapa es ligeramente diferente: “el impacto en la facturación de la tienda es importante porque hace años que estamos apostando por este tipo de bicicletas”, manifiesta el responsable de la marca, Ramón Escapa. Las ventas están dirigidas a ocio, especialmente, a la montaña, con un precio medio de 3.000 euros. “En números, las e-bikes no son significativas pero si tienen un impacto grande en la facturación por su precio elevado”, revela el empresario.

Aunque los números europeos son mayores que los españoles, “porque allí se venden muchas bicicletas urbanas”, Escapa cree que el mercado de las e-bikes crecerá en 2018. Eso sí, “habrá un mayor reparto de la demanda, ya que muchas tiendas convencionales empiezan a incluir las eléctricas”.

VADEBICIS / REMIGIO ROVIRA

El máximo responsable de Vadebicis, Remigio Rovira, ve las e-bikes como un mercado geométrico, en progresión constante. “Si en 2015, representaba un 1%, en 2016 fue del 3% y en 2017, del 5 o 6%”, comenta el representante de la marca, quien cree que este segmento del negocio “acabará siendo importante”. La cadena de 8 tiendas canaria ha vendido unas 200 unidades desde agosto hasta enero, con un 90% dedicadas a la modalidad deportiva, y un 10% a la de paseo o urbana.

Respecto a la formación para vender las eléctricas, Rovira dice haber realizado los cursos necesarios aunque reconoce que para las tiendas pequeñas “este proceso es más difícil”. “A nosotros nos ha ayudado mucho invitar a clientes a la montaña para que puedan realizar el test de una bicicleta”, explica el empresario, que también resalta la existencia de un nuevo cliente de las e-bikes que compra para evitar el sacrificio deportivo “y no está tan contaminado con los descuentos y el precio”.

KARACOL SPORT / JOSÉ LUIS GARCÍA

“Se nota una mayor curiosidad hacia las e-bikes y en 2017 ha habido un crecimiento que espero que continúe para este año”. Son palabras del responsable de Karacol Sport, José Luis García, quién cree que el cliente no compra este tipo de producto si no lo ha probado antes: “tienes que disponer de un amplio catálogo, bicicletas de test y comerciales que expliquen el funcionamiento, con lo cual se requiere de un esfuerzo de formación e inmovilizado de stock importante”.

En este sentido, desde el comercio madrileño consideran que a la mayoría de tiendas les falta formación respecto a las eléctricas: “si para un comercio pequeño ya es difícil vender una bicicleta convencional, imagínate una eléctrica que tiene un valor medio más elevado y mayor dificultad técnica”. Además, desde Karacol Sport perciben que el margen comercial de las e-bikes es menor porque “la mayoría de marcas de componentes o electrónicas entran con unos márgenes diferentes a los de los fabricantes de bicicletas”.

El empresario también ve un problema en los tiempos de espera para recibir una e-bike, “mucho del producto de 2018 nos empezará a llegar en primavera, cuando en junio las marcas ya empiezan con las novedades de 2019”. “El proveedor tiene miedo a quedarse con el inmovilizado, puesto que la tecnología avanza tan rápido que en poco tiempo queda obsoleta”, recalca García. No obstante, desde Karacol Sport ven que las eléctricas “llegarán algún día a los porcentajes de ventas de Europa”, situado al 50% del total.

BIKING POINT / MARC RODRIGÁLVEZ

El coordinador de las tiendas Biking Point, Marc Rodrigalvarez, comenta que las e-bikes siguen ganando importancia en la venta global, aunque todavía “se comportan como un nicho de mercado y no representan más de un 5% de la facturación”. Desde la cadena catalana auguran un crecimiento de las ventas para 2018, ya que todas las enseñas están apostando por este tipo de productos, si bien “el único punto negro será saber si el crecimiento de la demanda en España va a ser tan grande como el previsible aumento de la oferta por parte de las marcas”. El objetivo de Biking Point es incrementar entre un 2 o un 3% de ventas de las e-bikes.

KIKE BIKE / ENRIQUE DÍEZ

Para la pequeña tienda asturiana, las bicicletas eléctricas no son una prioridad: “aquí no se han vendido muchas y no creo que sea un buen negocio a corto plazo”. El propietario de Kike Bike, Enrique Díez, se pregunta si las marcas tienen tanto interés en las e-bikes como es que no hay stock: “no puede ser que un cliente se tenga que esperar dos o tres meses para recibir una bicicleta. Por otro lado, también observo que nos estamos metiendo en descuentos agresivos, aunque no tengamos las bicis”.

El emprendedor reconoce que muchos clientes preguntan sobre las e-bikes, pero más por informarse que por comprar. De hecho, en 2017, Kike Bike vendió muy pocas unidades de esta modalidad: “ahora mismo no es una prioridad, estaré a la expectativa a ver qué sucede pero de momento no voy a invertir en compras. A largo plazo sí puede ser un segmento en aumento”.

BICICLETAS ASTOLFI / DANIEL ASTOLFI

Desde Sevilla, el copropietario de Bicicletas Astolfi, Daniel Astolfi, comenta que de bicicletas eléctricas se vendieron más en 2017 que en el año anterior y que cada vez “hay más inquietud sobre el tema”. No obstante, en su zona, la venta “sigue siendo minoritaria”. “Hace 25 años vendimos la primera e-bike y entonces ya se hablaba de un esperado boom. En algún momento tendrá que llegar y para este 2018 hemos apostado más que nunca por exponer al cliente cuáles son las nuevas tendencias”, afirma el detallista.

Astolfi, sin embargo, ve un problema con el costo final: “el precio medio que la gente está dispuesta a pagar es de 1.500 euros, cuando las e-bikes superan ampliamente esta cantidad”. “Estamos convencidos que este tipo de bicicletas son el futuro pero tienen que estar ligadas a la realidad social que tenemos. Los fabricantes tienen que hacer esfuerzo para entregarlas a precios más bajos”, concluye el propietario.

Por último, el minorista reclama más ayudas de las marcas, por ejemplo, con información telemática, para facilitar el conocimiento sobre las tecnologías de las e-bikes y sus reparaciones, aunque las más graves se envíen a fábrica.


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