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Según expertos en derechos legales y laborales participantes en un webinar

Advierten a los gimnasios de los riesgos legales vinculados a la reapertura tras el Covid-19

Tanto en los trámites relacionados con sus trabajadores como con sus clientes

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El abogado Francisco Rodríguez Gil, con más de tres décadas de experiencia, recomienda a los centros de fitness tomar todas las precauciones posibles porque el no cumplimiento de las medidas sanitarias puede conllevar sanciones administrativas, económicas y legales”.

(18-5-2020). Expertos en derechos legales y laborales participaron en un webinar organizado por la Fneid y la consultora Optimización de Costes y Procesos en el que resolvieron dudas acerca de qué aspectos legales deberán tener en cuenta los gimnasios en el proceso de reapertura.

La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid) y la consultora Optimización de Costes y Procesos, a cuyo frente figura el experot Luecas E. Peña, organizó el pasado viernes, 15 de mayo, un webinar con distintos expertos del ámbito del derecho. Estos arrojaron cierta luz ante las numerosas incertidumbres legales que mantienen en vilo a muchas empresas del sector del fitness por la falta de claridad creada tras las últimas medidas legislativas de desescalada aplicadas en torno al COVID-19.

El escenario ante el que se encuentran muchos gimnasios e instalaciones deportivas en este momento, donde la pandemia está provocando medidas excepcionales, obliga a los servicios jurídicos a andar con pies de plomo para cada decisión que toman. “Recibimos mucha inseguridad jurídica porque lo que nos envían se modifica cada semana en el BOE en base a muchos criterios interpretativos”, reconoció Alberto López, experto jurídico.

EVALUAR EL PLAN DE RIESGO DE CADA GIMNASIO

Cada gimnasio debería empezar por algo tan básico e imprescindible como “evaluar el plan de riesgo laboral con medidas específicas para el COVID-19”, avisó Francisco Rodríguez, asesor jurídico de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid). Este experto, con más de tres décadas de experiencia, recomendó a los centros de fitness tomar todas las precauciones posibles porque “el no cumplimiento de las medidas sanitarias puede conllevar sanciones administrativas, económicas y legales”.

Tanto Alberto López como Francisco Rodríguez dan por hecho que esta pandemia provocará un gran número de demandas, sobre todo en el ámbito laboral.

Los consejos que dieron fueron bastante transversales, vinculados tanto a trabajadores como a clientes. “Es importante la información y la formación que se les da a los empleados, debería haber constatación escrita de que se les trasladan esos conocimientos”, advirtió Rodríguez. Estos trabajadores, aseguró, deben tener muy claras las medidas que sean de obligatoria aplicación en los centros. El asesor legal de la Fneid asegura que la organización trabaja para flexibilizar las medidas, aún en estudio, y que se prevé que permitirá abrir a los gimnasios a partir de la fase III (8 de junio).

Por ello, Francisco Rodríguez aseguró que desde la Fneid tratarán de luchar para conseguir que, a través del distanciamiento social, se permita a los centros de fitness utilizar más de un tercio de sus instalaciones. Además, están defendiendo espacios comunes como los vestuarios, que reivindican que son espacios “seguros e higiénicos”.

PRESTAR ESPECIAL DETALLE A LOS ERTE

Los ERTE marcaron buena parte de la sesión webinar. Durante la videoconferencia se recordó que las prórrogas permitidas por el Gobierno dan la opción de alargar estos Expedientes de Regulación Temporal del Empleo, por ahora, hasta el 30 de junio, aunque para entonces el Estado de Alarma ya hubiera terminado. Sin embargo, los dos expertos recomendaron mucha cautela con esta medida. “Para los que hayan aplicado un ERTE antes del 18 de marzo, revisad los motivos que justificaron que os lo concedieran”, alertó Alberto López. Este experto recordó la obligatoriedad de mantener el puesto de trabajo a los trabajadores seis meses después de la finalización del ERTE para no cometer un despido improcedente al que, además, se le sume el obligado pago de las cuotas de la seguridad social “con recargos e intereses”.

Para curarse en salud, López recomendó que cada vez que se reincorpore a algún trabajador afectado por un ERTE se notifique a cuatro partes: a la autoridad laboral competente; al trabajador, que debe firmar un recibí; a la gestoría y al SEPE. De esa forma, constató, se pueden evitar futuros problemas con la revisión de los ERTE por parte de la administración pública. La comunicación y la prudencia son dos claves en este contexto. “El reinicio de la actividad estará marcado por limitaciones que provocarán una cierta revolución en toda organización de trabajo. Medir la toma de decisiones en este terreno será fundamental”, comentó Rodríguez.

El asesor jurídico de la Fneid puso especial hincapié en el tipo de ERTE que se aplica en cada momento. “Si la causa final de este recurso es la pandemia, debería de entenderse que muchos ERTE siguen en fuerza mayor, aunque técnicamente no esté contemplado así, hay que ver si este concepto sigue ligado al COVID-19”, advirtió. “Si la medida que impedía abrir se levanta y es posible abrir el centro, a partir de ese momento habrá que vigilar y decidir si se sigue con un ERTE total o parcial”, añadió, aunque advirtió de los riesgos de cometer un uso fraudulento de esta práctica.

ERTES PARCIALES

Una posibilidad, según analizó el experto de la FNEID, es convertir el ERTE en parcial,  lo que significa tener que recuperar a los trabajadores y comunicarles a ellos y a la correspondiente administración provincial de forma escrita cuáles serán sus condiciones a nivel de horario o remuneración. “La ley permite que pueda volver a trabajar a mitad de la jornada o con un horario reducido. A partir de ese momento empieza a descontarse el período de seis meses en los que debe mantenerle en la empresa”, puntualizó Rodríguez GIl.

Otra opción expuesta por Francisco Rodríguez Gil fue la de justificar un ERTE por causas ordinarias, dado que, aunque el confinamiento “no es un término jurídico”, la legislación permite transformar un ERTE por causa mayor en otro por causas ordinarias. Ese cambio, precisó, permitirá a muchas empresas reordenar su estructura.

El propio Rodríguez Gil, sin embargo, reconoció que la normativa está sujeta a interpretaciones, y que los servicios jurídicos y de recursos humanos de algunas grandes empresas están analizando cuándo y cómo se debería cambiar a otro tipo de ERTE porque “es un tema que hay que valorar seriamente y tienen dudas”.

CONSENSUAR SOLUCIONES CON LOS CLIENTES

Si con los trabajadores hay que ir con sumo cuidado, con los clientes de cada centro también hay que ser muy precavidos. Las cuotas cobradas por servicios no prestados puede resultar un foco de quejas. Los expertos propusieron el diálogo y la negociación como solución a estos casos: “Al consumidor hay que devolverle el período que no  haya consumido. Hay que negociar con ellos para poder llegar a un consenso y que haya un equilibrio. A la empresa no le conviene imponer nada al cliente que éste no quiera, hay que llegar a un pacto”, advierte Rodríguez.

Cada empresa, además, deberá tratar de forma concreta si se trata de un contrato anual o mensual, o si la cuota se pagó de forma anticipada.

OTRAS NORMAS EN EL AIRE

La falta de claridad acerca de algunas medidas impidió a los expertos sacar en claro otras cuestiones relativas a la higiene de los centros de fitness. “Aún no se sabe si habrá restricciones horarias o si habrá que llevar mascarillas o guantes, quizás habrá que atender a los colectivos más vulnerables, pero con respecto las normas sanitarias aún no hay nada claro al respecto”, desgranó Rodríguez Gil.

Preguntado acerca de quién debería lavar la ropa de los trabajadores, el experto jurista de la FNEID aconsejó a los centros “mantener lo que se hacía antes con esas prendas”, es decir, que si era la empresa la que lo hacía antes, debería seguir haciéndolo aunque, eso sí, siguiendo unos estrictos protocolos para evitar que esa ropa la toque más personal del necesario.

Por su parte, el letrado Alberto López resolvió otras dudas contractuales. La primera, acerca de la reducción de jornada tras un ERTE: “Se puede hacer si es de mutuo acuerdo con el trabajador, lo que la empresa no puede es hacerlo de forma unilateral, ya que supondría un cambio en el contrato”.

En el caso de contratos por obra y servicio que tengan temporalidad, indicó que se pueden resolver estén o no en un ERTE, aunque siempre revisando que su cancelación no pueda resolverse como un despido improcedente.

Por otro lado, Alberto López  también anotó que el trabajador puede pedir la baja voluntaria en cualquier momento, sin la necesidad de esperar a terminar de cobrar el paro.

LA FNEID CREA UN PLAN DE CONTINGENCIA

Los asociados de la FNEID podrán seguir muy pronto un plan de contingencia creado por un grupo de expertos. Este plan está pensado en cuatro principales ejes: adaptar los negocios al nuevo contexto, anticipar las acciones que debería tomar, innovar en servicios, y actuar en lo más relevante.

Según Alberto Talavera, uno de sus responsables, la idea es ayudar a las empresas del fitness a “reinterpretar el negocio y adaptarlas a estas nuevas circunstancias, que durarán un tiempo”.

El riesgo cero a contagiarse, aseguró, no existe, por lo que los gimnasios deberán tener claros los protocolos de atención al consumidor y otras estrategias que deben ayudarles a equilibrar su número de clientes. “Es un proceso de transformación, muchas empresas de servicios lo están trabajando en los últimos 10 años. Si no lo hemos trabajado, ahora es un momento obligado”, resumió Talavera.


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