ESENCI@L

Según el fundador de la cadena de gimnasios Imagym

Afirman que la “falta de trabajadores comprometidos” pone en peligro la expansión del mercado deportivo

Las nuevas generaciones ponen en jaque el modelo tradicional de trabajo

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Jairo Fernández considera que "la sociedad está haciendo creer a los jóvenes que se puede ganar mucho dinero con poco esfuerzo".

(7-8-2019). Hay capital disponible y los estudios dan luz verde a afrontar una expansión. Pero faltan ganas, las del empresario para seguir adelante con el crecimiento. Así lo advierte un profesional del sector del fitness que considera que “la falta de compromiso” de las nuevas generaciones de trabajadores están frustrando los planes de crecimiento de las empresas deportivas, y en general.

Hace tiempo que se viene advirtiendo de que las nuevas generaciones iban a cambiar las reglas de juego. Primero se les estudió como consumidores, apuntando a nuevas formas de comprar, de consumir y de relacionarse con las empresas.

Pero el cambio va más allá y algunos empresarios han empezado a percibir en las carnes de sus propios negocios una transformación en la fuerza laboral, que está poniendo en jaque todos los procedimientos aplicados durante años. Y en este sentido, el empresario Jairo Fernández, fundador de la cadena de gimnasios Imagym, va un paso más allá y atribuye a las nuevas generaciones de trabajadores la “dificultad para expandir el negocio y seguir creciendo”.

¿Faltan trabajadores?

En el caso de Imagym, la empresa de origen cántabro comenzó su andadura en el año 2013 y desde entonces ha creado una red de seis gimnasios pertenecientes al segmento de proximidad 24h, sumando el último club inaugurado el pasado junio en Huesca. “Abrimos el gimnasio con fondos propios, sin necesidad de recurrir a capital externo, y contamos con un buen pulmón financiero para acometer más aperturas”, expresa Fernández, quien sin embargo se siente atado de manos.

“Tengo oportunidades de negocio pero no puedo llevarlas adelante porque me falta lo más importante, personal que contratar”, lamenta asegurando que “no se trata de un problema de mi empresa ni tan solo del sector deportivo, sino que me consta que es general del tejido empresarial español”.

Para el fundador de Imagym, el problema es que “faltan trabajadores que permitan hacer frente a las expansiones de las empresas”. Pero no atribuye esta ausencia de personal a la falta de cualificación, ni siquiera a las últimas modificaciones legales de la regulación de profesiones, como en el caso del fitness, ni a un tema económico. “Existen profesionales con la cualificación necesaria y ofrecemos salarios competitivos, pero no conseguimos trabajadores adecuados porque el problema es cultural”.

Muchos trabajadores se niegan a trabajar en fin de semana, quieren horarios compactados de 7 de la mañana a 3 de la tarde y ni oír hablar de jornadas partidas

Una cuestión cultural

En su opinión, “las nuevas generaciones tienen un concepto del trabajo que dista mucho del que se tenía hace unos años”, a lo que se sumaría, añade, que “estamos frente a generaciones acomodadas, sin una cultura del sacrificio y del esfuerzo arraigada”.

Este ‘cambio cultural’ estaría llevando, según relata Jairo Fernández, a situaciones en las que “muchos trabajadores se niegan a trabajar en fin de semana, quieren horarios compactados de 7 de la mañana a 3 de la tarde y ni oír hablar de jornadas partidas”.

Aunque es consciente de que no se puede generalizar, Fernández asegura tener “graves problemas para encontrar personal que quiera comprometerse con el proyecto y entender que ofrecemos un servicio y éste debe ofrecerse en todas las horas posibles”, y más en un modelo de negocio de proximidad como es Imagym, con aperturas próximas a las 24 horas.

Empresario “desamparado”

Además del aspecto cultural, Fernández también otorga parte de responsabilidad en la situación actual a los cambios legislativos con los que, a su modo de ver, “las empresas estamos totalmente desamparadas por la Administración, hemos dotado de derechos ‘extralímites’ a los trabajadores mientras los empresarios nos atábamos las manos”, opina.

Hemos tenido que reducir la plantilla en un 20%, subir los salarios a los que se quedan y suplir la falta de personal con digitalización

Un 20% menos de plantilla

La consecuencia de estos aspectos apuntados por el empresario se han traducido, en el caso de Imagym, en un descenso en la plantilla del 20%. “Todas las empresas serias hacemos cada vez más porque el trabajador esté contento, pero culturalmente la sociedad está haciendo creer a los jóvenes que se puede ganar mucho dinero trabajando poco, no hay cultura de esfuerzo, de empezar por la base y evolucionar”, afirma. Es por ello que “ante la imposibilidad de encontrar personal comprometido, hemos tenido que reducir la plantilla en un 20%, subir los salarios a los que se quedan y suplir la falta de personal con digitalización”.

Canibalización

Otra medida adoptada por Imagym ha sido la contratación de personal de más de 50 años. Una idea que algunas cadenas de gimnasios se habían planteado poner en práctica recientemente para conectar con los clientes de edades más avanzadas. Pero en el caso de Fernández, asegura que es un tema de actitud. “Encontramos que los profesionales de más de 50 años tienen otro concepto del trabajo y un mayor compromiso con la empresa”.

Sean jóvenes o tengan más de 50 años, Jairo Fernández rehúsa generalizar, afirmando que “existen buenos profesionales en todas las generaciones, pero son pocos y están muy buscados”. Tanto, lamenta, que “nos estamos empezando a robar trabajadores entre empresas, canibalizando la fuerza laboral, lo cual es muy triste”.

Repensar el modelo de negocio

Fernández explica que empezó a detectar este fenómeno “hace año y medio y ha ido incrementándose”. Considera que se trata de “un lastre para los proyectos de crecimiento y expansión de las empresas, no solo del ámbito del fitness o deportivo, sino en general”. Y califica de “problema gravísimo que tendrá sus consecuencias en la economía nacional”.

Por lo pronto, en lo que se refiere a su compañía, ya se encuentra estudiando la manera de replantear el modelo de negocio “para que nos permita seguir creciendo”. “Estamos pensando abandonar el modelo tradicional porque no es posible abrir gimnasios si falta personal”, afirma Fernández.

La digitalización coge números como suplente de trabajadores, una condición que el fundador de Imagym asegura no gustarle, puesto que “siempre he defendido que la tecnología debe ser un complemento del servicio que ofrezca el profesional, pero no tenemos a quién contratar”.

 


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