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A raíz de las probables interrupciones de suministro de gas ruso en Europa

Alertan que el tsunami energético otoñal podría complicar aún más la recuperación de los gimnasios

“Veo difícil que se consideren de primera necesidad a las actividades deportivas”

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ACCIONES RECOMENDADAS El gerente del Clúster de la Energía Eficiente de Cataluña, Francesc Ribera, recomienda como acciones prioritarias para los gimnasios e instalaciones deportivas monitorizar consumos y apostar por la autogeneración energética.

(20-7-2022) La incertidumbre acerca de hacia dónde se dirigirán los precios de la energía en los próximos meses mantiene en alerta a los gestores de instalaciones deportivas. El sector sigue lejos de la plena recuperación porque no solo lucha para recuperar los ingresos perdidos por la pandemia, sino que desde hace meses batalla para reducir los elevados costes de la luz y el gas. Sobre todo ello nos habla el gerente del Clúster de la Energía Eficiente de Cataluña, Francesc Ribera.

La guerra en Ucrania sigue activa cinco meses después de su estallido y aún se desconoce cuándo finalizará. ¿Qué situación energética prevé de cara a los próximos meses?

Habrá que ver qué ocurre con este conflicto armado y si Rusia cortará el suministro de gas  a los países europeos, sobre todo a los del norte del continente. Si esto ocurre, se producirá una situación muy grave para la economía europea en general. Afectará inicialmente más a los países del norte de Europa, pero algunos expertos ya nos están alertando que hay países como Alemania, Polonia, Francia o los nórdicos que están preparando planes de contingencia muy serios para terminar limitando el uso del gas para determinadas actividades. 

El pasado mes de junio, el 24,4% del gas que entró en España era de origen ruso, aunque la dependencia de ese mercado suele rondar el 11%. Pese a ello, ¿podría afectar a España una reducción o corte del suministro del gas ruso?

Podría, sí. El alza a nivel del precio del gas nos impactará seguro. En Europa hay una cesta de aprovisionamiento de gas que proviene de distintos orígenes. Cuando uno de estos orígenes reduce o cierra su aportación, el contexto de la ley de oferta y demanda permite al resto de proveedores poder aumentar los precios. Como España competirá con otros países a nivel europeo y mundial, se encontrará con un mercado inflacionario. 

Con todo es verdad que España tiene una situación más favorable que otros países europeos en cuanto a la seguridad del suministro, porque tiene una cartera de proveedores más diversificada. Ello le que permite una menor dependencia del gas ruso. Además, tiene una serie de instalaciones de regasificación de gas licuado que procede de orígenes muy distintos. Pese a ello, incluso siendo una hipótesis aún muy lejana, si hay cortes en el suministro del gas ruso se podrían producir interrupciones del suministro en algunos consumidores que se puedan considerar como menos estratégicos para el país. Y aquí en España, veo difícil que se considere a las actividades deportivas como de primera necesidad. 

El próximo invierno puede ser peor que el pasado: habrá un mercado más tensionado y menos suministro asegurado 

¿Augura un otoño y un invierno muy complicados desde el punto de vista energético?

Sí, seguro. El peor escenario posible es que esta guerra se alargue y Rusia tome medidas que provoquen que Europa llegue al próximo invierno en una situación muy mala. Incluso diría que, en el mejor de los escenarios, si se resolviese pronto el conflicto armado y se restablecieran las relaciones económicas entre Rusia y el resto de países de Europa, aún haría falta un periodo de transición. Dentro de pocos meses empieza el invierno en el centro y el norte de Europa y por tanto lo veo complicado. El próximo invierno puede ser peor que el pasado, porque nos encontraremos un mercado más tensionado y la posibilidad que el suministro esté menos asegurado. 

Si la situación de otros países europeos se tensiona mucho, no sé si será posible mantener el acuerdo entre España y Portugal con la Comisión Europea

En junio se aprobó oficialmente el acuerdo entre España y Portugal con la Comisión Europea para limitar el precio del gas. Recientemente, el Gobierno español ha bajado el IVA de la luz del 10% al 5%. Pese a todo esto, ¿se podrían llegar a dar, a lo largo del próximo otoño o invierno, picos de precio que superen los del año anterior?

A nivel europeo, seguro, A nivel español, falta por ver qué efecto real tendrá el tope implementado. En principio debería limitar los efectos de este incremento de precio a nivel global. Tengo dudas razonables sobre cómo será el mantenimiento que querrá hacer la Comisión Europea de este acuerdo. No deja de ser una ayuda de Estado encubierta para  las empresas españolas y portuguesas. Pero si la situación de otros países europeos se tensiona mucho, no sé si será posible mantener este acuerdo. Con respecto a la rebaja del IVA, puede ocurrir algo parecido a lo que está pasando con la gasolina: el incremento de precio de los combustibles se ha comido esa rebaja de 20 céntimos aplicada por el Gobierno. Son medidas tomadas con prisas y tal vez no se ha hecho un análisis para conocer con detalle el impacto real que tendrán. 

El acuerdo con la Comisión Europea tiene un alcance de 12 meses. ¿Cree que los clubs, entidades y empresas deportivas llegarán a la primavera de 2023 con los deberes hechos a nivel de implementación de medidas eficiencia energética?

Me gustaría creer que sí, que habrá mucho trabajo hecho para entonces. Pero la priorización de estas actividades por parte de muchas organizaciones es lenta, y esto provoca que muchas veces no se desarrollen muchas de las acciones que serían necesarias. Por otro lado, aún hay cierto desconocimiento entre los usuarios a la hora de implementar determinadas medidas. Pero al menos ahora hay un plazo de cerca de un año en el que las actividades en general, y las deportivas en concreto, podrán disfrutar de una situación de privilegio con respecto a sus homólogos de otros países europeos. 

El problema de la eficiencia energética no es tanto la voluntad sino la capacidad para llevar a cabo determinadas medidas

Muchos centros deportivos usan el gas para calentar piscinas. ¿Es muy complejo dejar de usar esta fuente de energía en instalaciones de este tipo?

Fácil no es, porque hay una necesidad de aprovisionar energía térmica para cuestiones como la climatización tanto del ambiente como del agua. A día de hoy, la solución más ampliamente usada es la del gas, pero cada vez es mayor la voluntad de descarbonizar para reducir la dependencia del gas, y por tanto de Rusia. No solo por un tema de precio, sino de aprovisionamiento. Existen otras opciones, como la biomasa, que ya se han implementado en muchas instalaciones deportivas municipales. También la electrificación, cambiando calderas de gas por bombas de calor que puedan dar esta energía térmica que se necesita. Pero todo esto demanda unas inversiones importantes. El problema, por tanto, no es tanto la voluntad sino la capacidad para llevar a cabo estas medidas. Nos consta, sin embargo, que en el norte de Europa ya hay una fiebre por eliminar las instalaciones de gas natural y por impulsar una electrificación forzada. Esto está tensionando mucho las cadenas de aprovisionamiento de bombas de calor de aerotermia y otros equipos de generación de clima con energía eléctrica. 

¿Los sistemas de eficiencia energética que veremos en los centros deportivos dentro de cinco años serán muy distintos a los que había antes de la pandemia?

Sí. La situación actual nos lleva a un cambio de paradigma. La realidad se está imponiendo a aquello que históricamente había sido un deseo, pero que al final se quedaba en los documentos y en las presentaciones que se preparaban. Estamos viviendo un proceso acelerado de descarbonización, y por tanto, de sustitución del gas por otros combustibles. Que la Unión Europea se plantee considerar la energía nuclear como algo verde responde a la extrema urgencia que hay de poder dar un paso al lado y prescindir del gas como principal fuente de energía para pasar a otras fuentes de energía. 

La eficiencia energética ya es una cuestión necesaria si los clubs y empresas deportivas que más consumen quieren evitar tener que bajar la persiana. 

Así es. Nos han llegado muchas peticiones de asesoramiento, sobre todo de instalaciones deportivas de ocio acuático o clubs de natación, que han empezado a hacer los deberes y han implementado medidas de auditoría energética para analizar qué posibles mejoras a nivel de energías renovables o monitorizar consumos pueden incorporar. El sector deportivo ha visto que su supervivencia peligraba y ha tomado cartas en el asunto. Las entidades quieren saber qué pueden hacer para poder generar energía en sus instalaciones. Hay interés por entrar en el mundo de la eficiencia energética. Otra cuestión es ver qué capacidad tienen las empresas y las entidades a la hora de asumir las actuaciones que tengan que hacer. 

El sector deportivo ha visto que su supervivencia peligraba y ha tomado cartas en el asunto

¿Cuáles son las principales medidas de eficiencia energética que recomienda aplicar en el sector deportivo?

Es difícil, porque la batería de posibilidades es muy amplia. Yo diría dos ámbitos diferenciados. El primero, la digitalización y monitorización del consumo: si no tenemos datos sobre los consumos que tenemos, difícilmente podemos tomar medidas con conocimiento de causa. Sin medir no se puede decidir. El segundo, buscar una mayor independencia en el aprovisionamiento. Y aquí, el autoconsumo se erige como una palanca clave para facilitar tanto del poder disponer de una independencia energética como de una estabilidad de precio. El disponer de una instalación de autoconsumo que te asegura un determinado suministro de energía con un coste fijo a 25 años tiene un componente no menor a la hora de valorar lo que puede suponer para una organización. Quizás habría que poner más el foco en el consumo, en incentivar certificados blancos que permitirán a las empresas poder ir a buscar fondos que les permitan implementar acciones de mejora de la eficiencia energética. 

¿El Gobierno puede hacer más o es el consumidor final, sea un particular o una entidad, el que tiene que buscar soluciones para su bolsillo? 

El Gobierno tiene que intentar que el consumidor tome las decisiones en este sentido. Tiene que generar estímulos y señales que hagan atractiva la toma de estas medidas para que el usuario las implemente. Tenemos un modelo que, a golpe de subvenciones, distorsiona el mercado y no acaban de propiciar el efecto incentivador que busca. Muchas veces las subvenciones quedan pendientes de ejecutar y las fórmulas de justificación son suficientemente complejas. Hay demasiados trámites y burocracia que desincentivan a los usuarios. Que haya tantas peticiones de ayudas para las energías renovables y se estén ampliando los presupuestos para estas ayudas significa que hay una demanda real de estos productos y que éstos son atractivos.

¿Han vuelto las ofertas de contratos de luz a largo plazo?

No. En este mercado tan volátil no es el momento de plantearse tarifas de larga duración. Ahora quizás lo que corresponde más es estar atentos a las fluctuaciones y tener cierto margen de maniobra para actuar y buscar la mejor tarifa. Pero el mercado tampoco le da mucho grado de libertad ni de decisión al usuario y, además, actualmente, las comercializadoras no tienen mucho interés en firmar contratos a largo plazo.


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