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El sector, molesto por la incertidumbre jurídica generada

El as en la manga de los gimnasios para eludir el plan de ahorro energético del Gobierno

Las patronales insisten que el sector está exento de poner la temperatura a 27 grados centígrados

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Las patronales de los gimnasios insisten en que el sector del fitness está exento de aplicar algunos de los puntos del plan de ahorro aprobado por el Gobierno español

(22-8-2022) Los gimnasios españoles han vuelto a protestar este mes de agosto ante una normativa estatal contradictoria que afecta a sus negocios. Esta vez, el protagonista ha sido el plan de ahorro energético, que explícitamente incluye unos centros deportivos y de fitness que, pese a ello, tienen un as en la manga jurídico para librarse de esta medida.

El pasado 1 de agosto, el Gobierno de España aprobó un plan de ahorro y gestión energética en climatización. La medida estrella era limitar la refrigeración de los edificios, que no se podrá poner por debajo de los 27 grados centígrados ni la calefacción por encima de los 19. El Decreto Ley aprobado también especifica, entre otras medidas, que las puertas de acceso de los locales deberán tener cierres automáticos, que las luces de los escaparates se cierren a las diez de la noche y que los inmuebles tendrán que hacer una revisión extraordinaria de sus calderas e instalaciones térmicas antes del 31 de diciembre de 2022, si la última la hicieron antes del 1 de enero de 2021.

Las patronales de los gimnasios acogieron con cierto recelo este paquete de medidas, especialmente tras recibir una nota informativa interna por parte del Ministerio de Cultura y Deporte en el que, de forma explícita, advertían que los gimnasios están incluidos dentro del plan de ahorro: “Los centros deportivos y de fitness se considerarían locales destinados a la pública concurrencia como establecimientos de actividades recreativas y, en consecuencia, estarían obligados a observar las medidas con carácter general”.

Más abajo, la misma nota insiste en que los centros deportivos y de fitness “estarían obligados, salvo excepción justificable, a observar las medidas relativas a las limitaciones de temperatura, información de estas medidas (carteles/otros), sistema de cierre de puertas y horario de alumbrado. 

Pese a los esfuerzos de las patronales sectoriales de pedir una rectificación o modificación del texto que excluyera de forma explícita al sector deportivo y fitness -lo que ahorraría a las empresas interpretaciones jurídicas distintas al respecto- el Gobierno central no tiene previsto modificar el texto aprobado y publicado en el BOE. 

SE AMPARAN EN LA NORMATIVA LABORAL

La propia Ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, se encargó de puntualizar pocos días más tarde que el decreto “debe aplicarse con la flexibilidad que corresponda”. Ribera fue más allá, admitiendo que “no se puede pedir a trabajadores que están en condiciones de ejercicio físico importante que no tengan las condiciones que el derecho laboral garantiza con respecto a los máximos y mínimos de temperatura”. 

Los gimnasios lamentan que esta declaración, recogida por distintos medios de comunicación, no tiene un aval jurídico, dado que el Gobierno central no ha modificado -ni tiene previsto hacerlo- el Real Decreto Ley. “Te aplican la norma, pero te dejan la opción de no aplicarla si existe una causa que lo permite”, indica la gerente de Adecaff, Iolanda Latorre, quien admite el “malestar” del sector con respecto a la aprobación de unas normas que “contradicen normas preexistentes y, en consecuencia, generan inseguridad jurídica”. 

Desde la patronal catalana de los gimnasios consideran que el sector del fitness se encuentra amparado por la normativa laboral -a la que la propia ministra hizo mención-, un texto paralelo que actúa como as en la manga para el sector deportivo. Ésta última deja claro que aquellos empleados que desarrollen en sus empleos una actividad leve -la de los gimnasios, además, es más bien elevada- deberán climatizar sus espacios a una temperatura máxima de 25 grados, y no de 27, como expone el plan de ahorro energético que se acaba de aprobar. 

Es decir, que los gimnasios pueden ampararse a esta normativa en el caso de recibir una inspección que les inste a elevar la temperatura de sus locales como indica el mencionado plan energético. “Esto no hace más que aportar inseguridad jurídica para todos”, lamenta Latorre, quien reclama que sea el Gobierno quien aclare de entrada qué sectores quedan exentos en decretos como este, lo que permitiría evitar disputas jurídicas. “Aunque el Ministerio dice claramente que no estamos excluidos del plan de ahorro energético, los gimnasios nos consideramos excluidos del mismo por la normativa laboral específica que tenemos”, sentencia de forma tajante Latorre.  

PROTESTAS DEL SECTOR

El plan de ahorro despertó algunas quejas entre las patronales de un sector sorprendido por el hecho de que desde el Gobierno se les haya incluido en este plan. Según el vicepresidente de Fneid y presidente de la patronal valenciana (Aecvd), Juan Carlos Gómez-Pantoja, el plan de ahorro aprobado es “precipitado y confuso”. El empresario también entiende que la aplicación de esta norma con respecto al sector deportivo es “muy clara, porque la actividad física y deportiva se desarrolla bajo unas condiciones especiales que se amparan por la ley”. 

Desde Adecaff lanzaron una nota como respuesta al decreto en el que muestran su malestar por esta acción normativa, que se ha aprobado sin el consenso de un sector que ha vuelto a sentirse desprotegido a nivel jurídico. La patronal catalana “anima” a todos los centros a gestionar sus instalaciones “aplicando criterios de ahorro y eficiencia energética, principalmente, por el compromiso con la sostenibilidad de su entorno”. 

Por otro lado, deja claro Adecaff que consideran que sus centros deportivos “no tienen que aplicar lo que establece el Real Decreto Ley 14/2022” por distintas razones. La primera, que las piscinas disponen de una normativa propia. La segunda (mencionada anteriormente), que los centros deportivos “tienen motivos de excepción justificable en la normativa laboral específica” (RD 486/1997, anexo III punto 3) que establece que la temperatura de los locales donde se realicen trabajos ligeros tiene que estar entre los 14 y los 25 grados. 

Por otro lado, la patronal catalana también expone otro motivo para justificar la necesidad de mantener condiciones ambientales especiales: el hecho que, según expone en su página de recomendaciones para la actividad deportiva la propia Generalitat de Cataluña, “se deben evitar realizar ejercicio en las horas de mayor calor”. Entienden en Adecaff que 27 grados se puede considerar como una temperatura de calor alto para realizar actividad física o deportiva, tanto para los usuarios como para los trabajadores de los centros. 

MEDIDAS QUE SÍ DEBERÁN APLICARSE

Pese a las consideraciones realizadas, que dan cierta flexibilidad al sector en algunos ámbitos, desde Adecaff admiten que los gimnasios sí deberán cumplir con algunas de las medidas anunciadas en el plan de ahorro energético. De entrada, aplicar las regulaciones en la temperatura que corresponden en aquellos espacios comunes donde no se practique actividad física y donde no haya personal. 

Por otro lado, Latorre también reconoce que el sector podría verse afectado por la obligación de convertir sus puertas de acceso en automáticas -aquellos centros que no las tengan ya-, de forma que no haya el riesgo de que se queden abiertas, con el consecuente gasto energético que eso supone. 


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