ESENCI@L

Su caso ejemplifica el de muchos gimnasios y centros deportivos del país

Desde Star’s Gym Padel Club reconocen que el “riesgo de cierre es real”

"Si no nos rebajan el alquiler, no aguantaremos más allá de fin de año"

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Carles Castellano, gerente de Star's Gym Padel Club se queja de las dificultades burocráticas que se está encontrando en las negociaciones con los bancos. “Te piden mucho papeleo, es un proceso muy lento y complicado. Parece que vivan ajenos a todo esto”.

(28-4-2020). Star’s Gym Padel vive, como muchos otros gimnasios, sus horas más difíciles. Así lo reconoce su gerente, Carles Castellano quien no duda en asumir que el “riesgo de cierre es real”. El ejecutivo reclama el mismo trato al arrendador y a las compañías de la luz y el agua que él está ofreciendo a sus pequeños proveedores.

El Star’s Gym Padel Club, gimnasio con más de 8.000 metros cuadrados ubicado en el Parc Vallés, centro comercial ubicado en Terrassa, corre el riesgo de desaparecer si no consigue una ayuda en forma de rebaja del alquiler o de los principales suministros, luz y agua, de sus instalaciones. “El riesgo de no sobrevivir es real”, asegura a CMDsport el gerente de este centro, Carles Castellano, quien advierte de que “una gran cantidad de centros del sector no sobrevivirá a esto”.

Según Castellano, la economía de esta empresa podría aguantar, en las condiciones actuales, “tres o cuatro meses, hasta octubre o noviembre, tal vez hasta final de año, pero sufriendo mucho”. “Los que tenemos uno, dos o tres gimnasios y no tenemos un músculo económico como los grandes sufriremos mucho”, avisa. Su mayor preocupación es la de minimizar los gastos en un momento en el que no hay ingresos. Tras la declaración del Estado de Alarma, el gerente del Star’s Gym Padel Club avisó a sus 2.400 socios de que no iba a cobrar ninguna cuota hasta que reabrieran las puertas. También les anunció que les compensarían los 17 días de marzo no utilizados.

EN NEGOCIACIONES CON LOS BANCOS

Para reducir costes, aplicaron en primer lugar un ERTE que afectó directamente a los 30 trabajadores que tiene en nómina. El cierre de sus instalaciones, sin embargo, también afectó a 22 externos (personal de un restaurante, de la peluquería, entrenadores personales o fisioterapeutas) que utilizan sus instalaciones pagando un alquiler por su uso. “Decidí que no les podría cobrar nada porque ellos tampoco iban a poder tener ingresos al no poder usar las instalaciones”, explica Castellano. El ejecutivo lamenta que no está recibiendo el mismo trato por parte de algunas empresas que él da a los pequeños proveedores. “No quiero que me regalen nada, pero necesito que congelen el alquiler, el agua y la luz, porque ahora no estamos cobrando nada a nadie y podemos demostrar que no tenemos ningún ingreso”, aclara.

El responsable de este centro se queja de las dificultades burocráticas que se está encontrando en las negociaciones con los bancos. “Te piden mucho papeleo, es un proceso muy lento y complicado. Parece que vivan ajenos a todo esto”, expone. Desde el Star’s Gym Padel Club afirman que seguirán negociando para obtener unas condiciones que hagan posible solucionar esta situación, aunque dan por hecho que todo dependerá de la flexibilidad que tengan los bancos y los principales proveedores.

PROMOVER LA REAPERTURA PRIORITARIA 

Otra de las situaciones que ha molestado a Castellano es que desde el sector del fitness se asuma que será de los últimos en poder reabrir sus centros. “Lo hemos asumido y tenemos que hacer fuerza para que nos vean como un medio de salud para prevenir y curar ciertas patologías”. El responsable del Star’s Gym Padel Club recuerda que los gimnasios ayudan a combatir algunas de las patologías cardiovasculares que la Organización Mundial de la Salud señaló como principales causas de muerte en el mundo occidental: “Es cierto que hay gente que va a los gimnasios para marcar músculos, pero nuestro sector vive de personas que padecen hipertensión, diabetes, obesidad o comportamiento sedentario”.

Siguiendo con este argumento, Castellano también pide a las autoridades que revisen el “IVA de lujo” de los gimnasios. “La viabilidad de un gimnasio la da gente que lo necesita para vivir, y esto mucha gente no lo ve, que damos salud”, sentencia. De hecho, a los pocos días de cerrar las instalaciones, el gerente del Star’s Gym Padel Club se puso en contacto con los socios del club que sufrían patologías más graves. A tres de ellos, personas mayores de 70 años que padecen diabetes, les entregó de forma gratuita tres bicicletas estáticas para que pudieran ejercitarse en sus respectivos domicilios.

ALQUILAR MATERIAL, UNA OPCIÓN EN ESTUDIO

En paralelo a las negociaciones con bancos y proveedores, el centro se plantea qué medidas puede tomar a partir de ahora para tratar de obtener algún ingreso durante los meses de cierre. Una opción en estudio es la de alquilar material de sus instalaciones.Esta alternativa permitiría a los socios poder seguir ejercitándose desde sus domicilios, y a la cadena sacar rendimiento económico de sus aparatos. “Para hacerlo habría que ser muy serios y hacerlo bien, porque son máquinas caras y hay que ir con cuidado para asegurar su mantenimiento”, puntualiza Castellano.

La segunda alternativa que está valorando es pedir una cuota de mantenimiento que se descontaría de futuras cuotas. Esta opción también tiene sus riesgos. Entienden en este gimnasio que no pueden girar un recibo sin el consenso de los socios porque ello afectaría a la imagen de la empresa. “Decidiremos qué hacer en función de cuánto tiempo se alargue esto. No puedo cobrar nada sin avisar porque dije que no lo haría. Hay gente que sabe que irá para largo, sea por el cierre del gimnasio o por su situación económica, y que desconoce si volverá”. Al responsable del centro también le preocupa que algunos clientes prioricen volver primero a gimnasios low cost, por motivaciones económicas. “Otros, además, esperarán unos meses a que la situación se normalice”.

EL FUTURO DE LOS CONTENIDOS ONLINE

Como el resto de gimnasios, el Star’s Gym Padel Club decidió potenciar rápidamente los contenidos digitales como vía para mantener el vínculo con sus clientes. Hasta ahora los han ofrecido de forma gratuita. Castellano asume que aún no están preparados para cobrar por estas clases virtuales, dado que “es difícil ver la correcta postura del técnico, o que este corrija bien lo que hacen los socios”.

El gerente del gimnasio, sin embargo, da por hecho que en un futuro no muy lejano habrá que replantear de qué forma comercializan este servicio. “Es posible que ofrezcamos clases particulares online, pero para eso tendremos que habilitar una sala especial en el gimnasio, y dado que también habría que pagar a un técnico para dar esas clases, deberíamos crear una cuota para quien quisiera hacer esas clases online”.


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