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Dreamfit resiste el impacto del coronavirus manteniendo el 92% de sus abonados

“Nos preocupan las regulaciones del gobierno y el miedo de la gente”

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De los más de 300 trabajadores que tiene Dreamfit, apenas 20 y los directores de cada gimnasio han quedado al margen de los ERTEs aplicados.

(16-4-2020). Rafael Cecilio, fundador y presidente de la cadena low cost, Dreamfit, ya vaticina que este 2020 será “un año perdido”. Pese a ello, la cadena, según el directivo, se encuentra en una situación económica saneada y está resistiendo el impacto del covid-19 logrando mantener el 92% de sus abonados.

A Dreamfit, el coronavirus le ha llegado en un momento de buena salud económica, con un balance “bastante saneado y con una deuda controlada”, según asegura Rafael Cecilio, presidente y fundador de Dreamfit. “Los últimos años estaban siendo muy buenos para todo el mundo del deporte”, constata el directivo, quien reconoce que “2020 será un año perdido. Facturaremos cero en abril y mayo y, seguramente, también en junio, porque aunque nos permitan reabrir a mediados de mes, como esperamos, tendremos que devolver la parte del mes de marzo no disfrutada”. A estos tres meses sin ingresos, añade, habrá que sumar dos obstáculos con los que se encontrarán a la hora de afrontar la vuelta a la normalidad.

“De entrada, no sabemos cómo será la regulación a la que nos someterá el gobierno ni cuánto tiempo durará”, apunta. El presidente de Dreamfit da por hecho que se limitarán los aforos, se instaurarán sistemas de distanciamiento social y se reforzarán las medidas de higiene.

FACTOR MIEDO

A todo ello habrá que añadir otro factor, si cabe, aún más incierto: el miedo de la gente. “La respuesta de los abonados durante el confinamiento ha sido espectacularmente buena, pero la apertura nos preocupa más. Habrá que trabajar para devolverles la confianza”, anticipa el dirigente.

Como el resto de empresarios, Cecilio se mantiene a la expectativa de ver si el virus les permite reabrir en junio o si nuevos rebrotes, dentro de unos meses, obligan a alargar el confinamiento. “Espero que en unos meses podamos volver, aunque sea al 90% de antes de esta situación”, asume el empresario.

Mientras tanto, Dreamfit trata de ponerse al día en el ámbito digital. “Es una necesidad. Casi todos íbamos retrasados en este aspecto. Nosotros teníamos mucha tecnología dentro del vestuario, pero no fuera. En 15 días todas las cadenas hemos avanzado mucho”, asegura

NEGOCIANDO ALQUILERES

De los más de 300 trabajadores que tienen, apenas 20 y los distintos directores de cada gimnasio han quedado al margen de los ERTEs aplicados. La cadena, mientras tanto, trabaja en reducir al máximo el resto de costes. Están a la espera de negociar una rebaja en los arrendamientos, dado que la mayoría de gimnasios de la cadena están situados en centros comerciales que no han tomado aún ninguna decisión al respecto.

Desde Dreamfit, sin embargo, creen que llegarán a un acuerdo que les permitirá rebajar notablemente esta partida de gastos. Los consumos de electricidad y agua están al mínimo. Lo que no pagarán seguro estos meses son los cánones de la SGAE. En total, la cadena prevé reducir sus costes en un 80%.

UN FRENO A LAS NUEVAS APERTURAS

A Dreamfit, la pandemia del coronavirus también le ha alterado los planes de expansión a corto plazo. La cadena cuenta en la actualidad con 17 centros, pero ya da por hecho que tendrá que aplazar la apertura prevista de los próximos locales. El día 18 de abril planeaba su llegada a Moratalaz, mientras que el 1 de mayo iba a hacerlo en Gijón. “Intentaremos abrir esos centros en junio o julio, cuando podamos volver”, expresa Cecilio.

El crecimiento en el número de centros de la cadena no termina ahí, dado que ya tienen firmados compromisos para abrir hasta ocho centros en los próximos meses en localidades como Parla o Barakaldo. “No tenemos prisa en empezar las obras, que se aplazarán a septiembre u octubre. Todo lo que teníamos planificado o firmado lo cumpliremos, aunque sea más adelante”.

NO SE PREVÉ REDUCCIÓN DE PRECIOS

Pese a la afectación económica que tendrá esta crisis en las empresas, el presidente de Dreamfit ve improbable que los gimnasios sufran una reducción de precios: “No creo que haya un movimiento de precios ni grandes descuentos porque en España los gimnasios son muy baratos. El low cost de aquí es de una gran calidad, con servicios, clases dirigidas, entrenamientos personalizados y otras cosas por precios muy bajos. Hay poca capacidad para ajustar precios”.

Rafael Cecilio también ve poco factible que una hipotética reducción del aforo alargada en el tiempo pueda provocar una pérdida de socios y una posterior subida de precios.

ÓBITOS Y ABSORCIONES

Cecilio da por hecho que esta pandemia dará lugar a oportunidades que aún están por conocer, como ya ocurrió en 2008. “Aquella crisis permitió que muchos gimnasios low cost pudieran existir. Antes del 2008 era impensable tener un local de 1.500 o 3.000 metros cuadrados con los precios que hemos tenido. Tuvo que sufrir mucho el retail y el ocio en general para que hubieran esas oportunidades de precios”, reconoce.

El presidente de la cadena, eso sí, asume que es posible que algunos gimnasios pequeños en una situación financiera delicada puedan no sobrevivir o, incluso, que se acelere el proceso de absorción por parte de las grandes cadenas.


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