ESENCI@L

Quieren ofrecer mayor seguridad y confort a sus abonados

FitUp pone fin a la masificación de sus gimnasios

Mantienen limitaciones de acceso para no superar determinados aforos

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FitUp mantendrá tras la pandemia el control del aforo en sus instalaciones para poder ofrecer a sus usuarios una mayor sensación de confort y seguridad

(25-5-2022) FitUp quiere dejar atrás la masificación de usuarios en sus gimnasios. La cadena exige a sus usuarios reservar su entrada a los centros para poder garantizar que no se supere el aforo permitido y que, por tanto, todas las personas puedan entrenar con total seguridad, confort y comodidad, evitando las aglomeraciones que se registraban antes de la pandemia. Una herencia del covid celebrada por los propios clientes.

La masificación de las salas de fitness podría a quedarse como un recuerdo de la época previa a la pandemia. Así, al menos, lo entienden desde FitUp, que para adaptarse a este nuevo escenario, en el que los clientes rechazan los espacios cerrados abarrotados para entrenar, apuesta por redefinir su estrategia y limitar la entrada de los usuarios: la cadena mantiene abierto el sistema de reserva previa a través de su aplicación, y cuando se alcanza el aforo marcado en un centro, se cierran los tornos y no se permite la entrada de más usuarios. 

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“Vigilamos el aforo en todo momento para proteger al usuario y que en ningún momento se superen los aforos necesarios. Estamos siendo más sensatos en todo, porque al usuario ya no le vale cualquier cosa. Lo hacemos por su confort, para que puedan garantizarse el servicio”, explica a CMDsport el fundador y CEO de FitUp, Carlos Castañeda. “Para nosotros sería más fácil dejar entrar a todo el mundo, pero no puede ser, toca cuidar a los clientes, que lo perciben como algo positivo porque mentalmente están más receptivos a este tipo de cuestiones, ya que lo hacemos para mejorar el servicio: ya no podemos volver a consentir esas horas punta de masificación total, se han terminado”, añade. 

Esta política aplicada por FitUp constituye el inicio de una nueva era dentro del segmento de gimnasios de bajo coste que, durante años previos a la pandemia, basaban su modelo de negocio en el volumen. La cantidad seguirá importando, pero tras la pandemia ha crecido el peso de la calidad del servicio en esta ecuación. Cadenas como esta empiezan a darse cuenta que volver a aglutinar grandes afluencias en determinados horarios puede jugar en su contra, de forma que no queda otra que evitar que se repitan dichas masificaciones. 

REPARTEN LAS AFLUENCIAS 

“Hasta ahora, entre los lunes y los martes teníamos el mismo nivel de afluencia que el resto de días de la semana juntos. Ahora vemos que la necesidad de reservar está provocando que estiremos más las afluencias hacia los miércoles y los jueves, de forma que se está repartiendo mejor el flujo de asistencia a las instalaciones, y esto beneficia a todos”, amplía. Sus usuarios tienen que reservar las sesiones con 24 horas de antelación o anularlas 12 horas antes del acceso. En el caso de no acudir a las sesiones reservadas, se puede llegar a penalizar al usuario con no poder reservar durante 15 días. 

La cadena, de todas formas, puntualiza que la cercanía con el verano provocará que, en los meses veraniegos, los niveles de afluencia vayan disminuyendo y, por tanto, sea más complicado, por no decir improbable, que se alcance el límite de aforo permitido y, por tanto, se cierren los tornos. En el caso de que haya aforo disponible (las reservas cuentan como aforo, aunque el usuario aún no esté allí), los abonados podrán entrar a los centros. De lo contrario, deberán esperar a que terminen clases que permitan rebajar el aforo de ese momento. 

CINCO MESES DE RECUPERACIÓN

Este arranque de 2022 está siendo un periodo de recuperación para FitUp. La cadena ha pasado en pocos meses de los 34.000 usuarios a los casi 37.000 que aglutina en la actualidad, lo que representa un incremento porcentual de más de un 8% en los primeros meses del año. En mayo, la enseña ha registrado una leve mejoría a nivel de altas y un porcentaje menor de bajas con respecto al mismo mes de los años precovid. 

“Estamos muy satisfechos. Seguimos evolucionando, prosperando y recuperando la posición que perdimos en 2019”, retoma Castañeda, quien augura una campaña de septiembre y octubre parecidas a las que tenían antes de la pandemia. El dirigente ve factible, de cara al último trimestre del año, “alcanzar o incluso rebasar” las cifras de socios que tenían en los gimnasios ya consolidados antes de la pandemia. Su media actual por centro se sitúa ahora entre los 2.100 y los 2.200 usuarios, cerca ya de los 2.400 que tenían a finales de 2019. 

La retirada de las mascarillas no ha significado un gran repunte a nivel de altas para FitUp, quien espera recuperar esos usuarios que combinaban el fitness con otras actividades a partir de septiembre, cuando la llegada del frío invita a entrenar en cubierto. Entonces, celebra, la mascarilla ya no será un problema que frene el regreso de socios a las instalaciones deportivas. 

De cara a este verano, Castañeda augura que se repetirá la estacionalidad habitual en el sector por estas fechas. La cadena repetirá este año el Easy Pass, la fórmula utilizada el pasado verano: congelar cuotas, descuentos en productos de marcas de fitness, servicios de entrenamiento y de asesoramiento online gratis a cambio de pactar su regreso automático a la enseña en agosto o septiembre, cuando les convenga. 

“TOCARÁ AJUSTAR EL PRECIO AL VALOR”

FitUp modificó ligeramente sus cuotas durante la pandemia, pasando de dos tarifas de 19 y 24 euros a una sola de 29,9 euros al mes. La cadena intenta no modificar de nuevo su tarifa pese a la presión que ejercen sobre el mercado del fitness los aumentos de costes en energía, alquileres, salarios y otros suministros. 

“De momento no tenemos en mente reestructurar las tarifas, pero en caso de necesidad, si no hay más remedio que hacerlo a finales de 2022 o a principios de 2023, porque los márgenes son cada vez más limitados, tendríamos que plantearnos modificarlas”, admite Castañeda. 

El empresario vaticina que, en el escenario post covid, el sector del fitness tendrá que “justificar muy bien los precios”. A eso, añade, le suma que se está produciendo “una homogeneización en el servicio y en las tarifas, que cada vez será más patente”. Mientras los gimnasios de menor coste están añadiendo servicios para elevar sus cuotas, algunos centros de gama media alta podrían verse obligados a rebajar sus tarifas si no logran defender que los servicios que ofrecen valen lo que cuestan. 

En la actualidad, FitUp gestiona 17 gimnasios operativos repartidos por cuatro comunidades autónomas de España: Comunidad de Madrid (13), Castilla y León (2), Castilla – La Mancha (1) y Cataluña (1). La enseña está a la espera de poder realizar las actuaciones para adecuar el centro de Gijón, seguramente a finales de este año, mientras trabaja en cerrar entre una y dos aperturas más a lo largo de este año, como ya explicó CMDsport en febrero.


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