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Su sobrecoste de este 2022 podría superar los 14 millones en los CEM barceloneses

Gestiona lanza un SOS a las administraciones por los costes energéticos: “El lobo ya está aquí”

"Es imprescindible recibir ayudas directas para costear los suministros"

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El presidente de Gestiona, Josep Viladot, alerta que la situación energética que viven los centros deportivos municipales de Cataluña es crítica

(16-9-2022) Gestiona lanza un SOS a las administraciones, a quienes solicitan ayudas directas inmediatas para compensar los sobrecostes energéticos que están afrontando los centros deportivos municipales. La asociación eleva los cálculos que hizo a principios de verano y apunta a una diferencia de gasto energético de más de 14 millones con respecto a la cifra pagada en 2021

La Asociación de Gestores de Instalaciones Deportivas Públicas de Cataluña (Gestiona) alerta que el impacto de la crisis energética será mucho mayor del pronosticado en un principio. Si las cifras presentadas en la asamblea ordinaria del pasado mes de junio alertaban de un sobrecoste que podría superar los 200.000 euros, a las puertas del último trimestre del año empeoran el pronóstico y lo elevan ahora a unos 300.000 euros de media por instalación.

Esto supondría que los cerca de 40 centros deportivos municipales que hay en Barcelona terminarán pagando este 2022 algo más de 14 millones de euros de sobrecoste con respecto a la cifra energética del año 2021. Una cifra que supera notablemente a la consensuada en la última reunión con el Institut Barcelona Esports (IBE), que fue de unos 9 millones de euros (unos 200.000 euros de media por centro).

Gestiona, que ha empezado a dar pasos hacia la profesionalización de su estructura con la incorporación de Néstor Vilella (Sport Assistance 2000) como gerente, tiene previsto reunirse nuevamente con el IBE en las próximas semanas para consensuar de nuevo la factura energética, que se ha disparado por el alza de los precios de la luz y del gas registrados este verano. La cercanía del próximo invierno supone un reto añadido para el sector, que podría verse amenazado con posibles cierres de instal·lacions o parte de ellas como ha ocurrido en Francia, donde Vert Marine, una empresa que gestiona centros deportivos, se ha visto obligada a cerrar 30 piscinas municipales por el inasumible crecimiento de la factura energética.

“En Francia o Alemania seguirán cerrando más centros a medida que llegue el frío, así que ya no podemos decir que vendrá el lobo, porque el lobo ya ha llegado”, advierte Viladot. El máximo dirigente de Gestiona avisa que el sector “puede tener un problema importante”, porque la amenaza de que este invierno cierren parte de los centros deportivos municipales es más que real. Y esto, prosigue, tendría un impacto social muy considerable:

“Además de cuidar la salud física y mental de las personas, como hace el sector del fitness, los centros municipales acogen las escuelas de iniciación deportiva, el deporte federado de base, natación escolar, actúan como refugio climático, albergan a gente mayor y a personas en paro con una propuesta de precios muy accesible para la poblacion”.

PIDEN AYUDAS URGENTES

El grito de ayuda del segmento concesional es claro: o llegan ayudas o algunas entidades podrían verse obligadas a afrontar cierres totales o parciales. “La perspectiva de cara al invierno apunta a que la factura energética aún puede crecer, por lo que es del todo necesario recibir ayudas directas para costear los suministros”, reclama el presidente de Gestiona, Josep Viladot, quien considera que la solución desesperada que el Ayuntamiento de Valencia le ha ofrecido a Supera para reabrir dos de sus instalaciones puede convertirse en un precedente que sirva como ejemplo para otros centros deportivos en una situación similar.

“El Ayuntamiento de Valencia ha visto que no tenían alternativa y han terminado aceptando pagar la diferencia de los costes energéticos. Venimos del covid, aún estamos pidiendo los reequilibrios de 2020 y 2021. Llevamos tres años sin cuadrar números, así que no será fácil para ningún consistorio encontrar a un operador dispuesto a asumir los costes actuales”, expone Viladot.

Desde la asociación de centros deportivos públicos catalanes admiten que es técnicamente complejo que las administraciones tramiten una ayuda para resolver esta cuestión. El propio Ayuntamiento barcelonés les ha trasladado la dificultad de encontrar un camino legal para vehicular una partida de fondos públicos destinada a pagar las facturas energéticas de los centros deportivos municipales. Por eso interpelan a la Secretaria General de Deportes, pese a tratarse de una administración de ámbito autonómico: “La Generalitat debería sacar un paquete de ayudas para facilitar que las empresas del sector puedan invertir en sistemas de producción de energia sostenibles”, reivindica Viladot.

 LISTA CON 40 MEDIDAS

Mientras espera una reacción urgente de las administraciones, Gestiona está preparando una lista con cerca de 40 pequeñas medidas a corto plazo que la mayoría de sus centros ya han empezado a adoptar para reducir los consumos energéticos: desde reducir el agua de la piscina de 29 a 27 grados centígrados (o de 32 a 30 las infantiles); a moderar la climatización de los espacios (temperatura algo más fría en invierno y más alta en verano); rebajar la temperatura del agua de las duchas y la duración del tiempo del presto o pasar los servicios y tareas de mantenimiento nocturnos al horario diurno por el cierre de todas las luces de la instalación por las noches.

A éstas medidas, podrían añadirse pronto los cierres de instalaciones a las 22 horas de la noche, en vez de a las 23 horas, o el cierre completo de los centros durante las tardes de los fines de semana. Con estas y otras medidas los centros esperan generar un ahorro de entre un 20% y un 25% de los kilovatios. “El precio de los kilovatios, pese a todo, sigue provocando una desviación brutal”, lamenta Viladot. 

Las empresas adheridas a Gestiona también se plantean tomar medidas a largo plazo como instalar más placas solares, apostar por la energía fotovoltaica o instalar calderas de biomasa. “Son medidas que requieren de más dinero y tiempo, algo complicado tras sufrir el impacto del covid y que tampoco nos serviría para alcanzar el 100% de la autosuficiencia energética”, reconoce el presidente de Gestiona. La mayoría de empresas concesionarias, además, debería asumir la totalidad o la mayor parte del coste de implementación de estas medidas, ya que son muy pocos los casos en los que, por contrato, se establece que es el Ayuntamiento quien asume el coste del consumo energético o estas Inversiones.


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