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Los centros de Ávila, Segovia y Palencia no podrán abrir hasta el 25 de enero

Gimnasios de Castilla León demandarán a su Gobierno por los cerrojazos

“Nos abren y cierran como si fuéramos un interruptor de la luz”

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"LA ÚNICA FORMA DE QUE NOS HAGAN CASO". Las propietarias del centro deportivo Cronos de Palencia, Aurora y Ana Miguel Anton, sostienen que ante los reiterados cierres sufridos por los gimnasios en la comunidad de Castilla-León, la solución pasa por seguir el ejemplo catalán y recurrir esta decisión en los tribunales. “Denunciando tal vez es la única forma que nos hagan caso", asegura Aurora Miguel Antón.

(11-1-2021). El cierre de la actividad no esencial decretado en las provincias de Castilla-León de Ávila, Segovia y Palencia ha provocado que un grupo de gimnasios se esté empezando a movilizar con un objetivo: demandar a la Junta de Castilla y León contra unos cierres que, según aseguran, “están ahogando al sector”.

“Es un desastre. No nos lo esperábamos. Pensábamos que ya no tendríamos que volver a cerrar. Es intolerable. Nos tratan como si fuéramos un interruptor de la luz, nos van abriendo y cerrando sin que haya casos en los gimnasios”. Quien expresa este hartazgo con las decisiones políticas es Aurora Miguel Antón, co-propietaria junto a su hermana Ana, del gimnasio Cronos, creado en Palencia en 1995.

Este local, de 500 metros cuadrados, daba trabajo antes de la pandemia a 13 empleados y atendía a 230 abonados. Ahora, las dos hermanas tienen que apañárselas para mantener en pie y sin ayudas económicas un centro que recibía 50 abonados hasta hoy lunes, primer día del tercer cierre decretado por la Junta de Castilla y León. La medida se alargará hasta el próximo 24 de enero.

RUMBO AL CIERRE DEFINITIVO

“Tengo un grupo con otros gimnasios de la zona y estamos agotados física y mentalmente. Amigos del sector ya han tenido que cerrar su gimnasio en Valladolid. Y los demás estamos aguantando, a ver hasta cuándo llegamos. Yo me estoy planteando incluso buscar otro trabajo para pagar este. No sé cómo acabará todo esto”, explica Aurora Miguel.

La solución, a su entender, pasa por seguir el ejemplo catalán y recurrir esta decisión en los tribunales. “Denunciando tal vez es la única forma que nos hagan caso. Si somos una víctima más de la pandemia, que nos den dinero”, anticipa.

“En diciembre ingresamos 600 euros trabajando ocho horas al día las dos hermanas. Y para este enero ya tenía toda la planificación hecha, con monitores que iba a dar de alta. Pero todo ha terminado en saco roto”, constata la gerente del Cronos.

La cruda realidad que vive este modesto gimnasio es una muestra representativa del gran tejido de pequeñas empresas del sector que se han visto severamente golpeados por los sucesivos cierres sufridos sin recibir ningún tipo de indemnización.

“A las empresas pequeñas, que salvan la economía del país, nos están matando poco a poco, pero no lo ven”, lamenta la empresaria, que critica las incongruencias de las medidas dictadas: “No puedes entrenar en Palencia, pero puedes ir a un gimnasio en Valladolid y volver. El sentido común no abunda”.

PIDEN MEDIDAS MÁS SOFISTICADAS

La reclamación de la empresaria es compartida por el presidente de la Asociación de Gestores del Deporte de Castilla y León (Agedecyl), Rafael Aceves, quien pide “definir con un trazo más fino” los cierres que se puedan decretar debido a la pandemia.

“Debería haber un criterio científico objetivo que asegure por qué puede ser perjudicial o peligroso mantener abiertos algunos locales y otros no. Tendrían que definir más los criterios según el tipo de instalación y no según su actividad, ya que están generalizando a todo el sector. Hay determinados criterios que no tienen sentido”, lamenta.

Aceves se suma a la queja generalizada de todo el sector del fitness, que no entiende que se sigan cerrando las instalaciones deportivas pese a registrar un residual 0,28% de contagios.


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