ESENCI@L

Entrevista a su presidente, Vicente Gambau

Hartazgo del Consejo Colef por la desidia institucional que suscitan sus demandas

Llevan cuarenta años pidiendo ordenación profesional y reconocimiento salarial

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'SINGULARIDAD'. Vicente Gambau, presidente del Consejo Colef, subraya que "el convenio colectivo no diferencia entre un técnico con formación universitaria del que no la tiene. Eso es algo impensable en cualquier otro sector económico. El gran problema que tenemos es que ni la ciudadanía ni los poderes públicos nos están reconociendo profesionalmente".

(8-7-2021). Los educadores físico-deportivos reclaman a las administraciones un esfuerzo para ordenar un sector muy afectado por el intrusismo profesional y la falta de reconocimiento salarial por parte de numerosas empresas contratantes. Lo hablamos con el presidente de este colectivo, Vicente Gambau.

Vicente Gambau es, desde 2012, el presidente del Consejo Colef. Doctor en educación física y profesor en la Universidad de A Coruña (UDC), atiende a CMDsport para analizar la situación actual y las perspectivas de futuro de los educadores físico-deportivos, un colectivo que se ha visto obligado a reinventarse de forma muy significativa durante la pandemia y que está sufriendo en notoria medida las consecuencias del escenario actual.

¿Cómo están viviendo en el Consejo Colef esta pandemia?

La parte positiva de la pandemia es que ha habido una mayor sensibilización social del ejercicio físico y la necesidad de unos hábitos saludables para estar en un perfecto equilibrio emocional y físico. La parte negativa, las restricciones y cierres y las dificultades que han tenido los profesionales del sector para trabajar.

Debido a la limitación de aforos todavía hay muchos profesionales afectados por ERTES

¿Cuál es la situación, a nivel laboral, de los profesionales de la actividad física y del deporte en la actualidad? 

Aún hay mucha gente en ERTE debido a la limitación de aforos. Hemos visto 17 panoramas diferentes, uno por cada comunidad autónoma: unas abrían, otras cerraban, otras reducían aforos… En un principio, los educadores físico-deportivos, que es como queremos identificar a las personas que tienen una titulación universitaria y prestan servicios deportivos a la ciudadanía, se encontraron desamparados porque veían que los fisioterapeutas sí podían ofrecer servicio, al estar reconocidos como profesionales de la salud, y ellos no.

Ahora mismo hay una brecha digital importante en la prestación de servicios deportivos

Es un colectivo que ha tenido que reinventarse. 

Todos los profesionales han debido reaccionar ante la necesidad de tener que añadir la tecnología a la prestación de servicios. No estábamos preparados para afrontar este escenario y nos hemos visto obligados a hacer todas las sesiones telemáticas y a controlar a los usuarios a través de video-llamadas. Ahora mismo hay una brecha digital importante en la prestación de servicios deportivos. Algunos profesionales manejarán muy bien estas herramientas, pero no todos serán capaces. Y esto es algo que el cliente demandará, porque facilita mucho su seguimiento.

Otra tendencia que ha cogido fuerza con la pandemia son las clases personalizadas en grupos más reducidos. ¿Esto favorece a los entrenadores personales?

Hay una mayor demanda de servicios individualizados en pequeños grupos, aunque creo que ambas ofertas convivirán, y eso es bueno. No todo el mundo se puede permitir un entrenador personal, aunque cada vez estamos más mentalizados que esa individualización es beneficiosa para la salud. Los clientes han visto que hay una gran diferencia entre una sesión masiva y otra más personalizada y que les hace realizar ejercicios adaptados a sus características. Así obtienen beneficios mucho antes, hay una mayor eficiencia, optimización, motivación y contacto. La capacidad de adaptación a cada persona será la principal diferencia que habrá en la demanda de profesionales formados en la universidad en relación con otros técnicos o instructores. Hasta ahora habíamos estado acostumbrados a los ‘servicios a granel’, y la pandemia ha sido una buena oportunidad para que la gente probara servicios más individualizados que han tenido una buena acogida.

El escenario derivado de la pandemia ha disparado aún más el autoempleo

¿Han detectado un aumento de autoempleo?

Antes de la pandemia, este sector ya estaba por encima de la media a nivel de volumen de autónomos. Siempre hemos sido una profesión llena de emprendedores, y ahora con el escenario derivado de la pandemia aún habrá más. Tienes dos opciones: o depender de un empresario que posiblemente no reconozca tu estatus y calificación y te esté pagando salarios precarios o abrir tu propio negocio y poner tus condiciones.

Llevamos más de 40 años intentando que ordenen nuestro espacio profesional pero aún no lo hemos logrado

Una de las principales reclamaciones del Consejo Colef es regular los marcos de actuación de su actividad para evitar, por ejemplo, la piratería. 

Es un tema difícil. Intentamos involucrar a la administración pública, desde Sanidad a Deportes, pasando por Consumo. Llevamos más de 40 años intentando que ordenen el espacio profesional, pero aún no lo hemos conseguido. Existe la creencia de que para la prestación de servicios deportivos vale cualquiera. Y esta ignorancia provoca que muchas veces gente sin cualificación reconocida y reglamentada se lance a prestar servicios sin ninguna garantía. Intentamos establecer un control del ejercicio profesional irregular.

¿Cómo han intentado evitarlo?

Tenemos un servicio de denuncias, pero cuando las mandamos al Departamento de Consumo allí hacen muy poco alegando que hay pocas reclamaciones de este tipo. Eso es algo que deberían abordar los poderes públicos, porque lo que planteamos no es ningún ‘capricho’ gremial: velamos por la seguridad y la salud de la ciudadanía, que es un derecho constitucional. Lo único que queremos es que haya suficientes medidas para regular esto. Pedimos un control que ahora no existe. Hay gente que ofrece servicios deportivos en los parques sin ninguna cualificación ni garantías, y esto hace mucho daño al sector. Sin duda, la sociedad debería ser todavía más consciente de la importancia de la cualificación reconocida y reglamentada de las personas que los atienden.

El ‘gym manta’ ha generado una competencia desleal que preocupa mucho

¿Cómo se debería regular esta competencia desleal?

Hay un sociólogo que habla del ‘gym manta’, es decir, personas no tituladas que se han lanzado, a través de las redes, a ofertar servicios, y eso ha generado una competencia desleal que preocupa mucho al sector profesional.

Los educadores físico deportivos quieren diferenciarse y que haya un reconocimiento en la ordenación profesional para que la sociedad sea capaz de identificar claramente quién tiene la formación necesaria y quién no puede ofrecer las mismas garantías en la prestación de servicios. Tenemos la esperanza de que la Ley del Deporte y la ordenación de profesiones ayuden a vertebrar el espacio profesional para mejorar la calidad en el sector.

Los educadores físico-deportivos no encuentran ofertas dignas que reconozcan su capacidad

¿Existen aún muchas dificultades para encontrar empleo?

El problema es la indiscriminación que existe a la hora de solicitar perfiles. No se discrimina positivamente al que tiene la máxima calificación para prestar un servicio de garantías de cualquier otro técnico. Los educadores físico-deportivos no encuentran ofertas dignas que reconozcan su capacidad. Se les contrata como monitores, instructores o técnicos medios. Una de nuestras principales batallas es la diferenciación al objeto, por un lado, de dignificar el empleo y, por el otro, para que el ciudadano sepa a quién contrata o con quién está.

La precariedad es uno de los grandes males que padecemos

¿Se está desaprovechando el talento de profesionales formados?

La palabra es subempleo. Van a desempeñar un buen trabajo con salarios indignos de personas sin cualificación. La precariedad es uno de los grandes males que padecemos. El convenio colectivo, por ejemplo, no diferencia entre un técnico con formación universitaria del que no la tiene. Es algo impensable en cualquier otro sector económico. No puede cobrar lo mismo alguien que ha hecho un curso de dos meses que otra persona que ha hecho cuatro años de carrera y un máster. El gran problema que tenemos es que ni la ciudadanía ni los poderes públicos nos están reconociendo. Y esto provoca que el personal titulado que hay en el sector esté muy diluido y desmotivado porque no se les da la función social que merecen.

El catedrático en Educación Física, Felipe Isidro, advirtió en una entrevista concedida a CMDsport que faltaba personal en los gimnasios formado en patologías. ¿Coincide con él?

Es un tema que daría para muchas horas de debate. Es cierto que habría que revisar los planes de estudio y adaptarlos a la realidad. Buscamos que haya un ajuste en esos planes docentes para que sirvan como base y, luego, propicien la especialización. Actualmente, cada grado es distinto en función de la universidad donde se cursa. Sin duda, falta flexibilidad, pero todavía hay que dilucidar si se debe modificar la formación inicial o bien complementarla con una especialización. Yo creo que la especialización es algo necesario. Para tratar con patologías, hay ofertas para formarse en corto tiempo, pero en mi opinión eso es un error, porque las personas que requieren una mayor atención y garantías, necesitan de profesionales con mayores conocimientos. Lo ideal sería que a estas personas que requieren de un servicio más cualificado sólo las tratara personal con el grado y un máster especializado.

Nos dicen que lo que pedimos es competencia de las auotnomías pero se trata de una cuestión de Estado

¿Qué le piden al CSD de cara a la nueva ley del deporte?

El modelo deportivo actual está muy apoyado en las federaciones y el deporte competitivo, es decir, en una estructura que data ya del siglo pasado. Queremos que entren todas las prácticas corporales que van más allá de la competición federada. Nos dicen que lo que pedimos es competencia de las autonomías, pero se trata de una cuestión de Estado que requiere de una política más global. Desde Colef no solo queremos defender los derechos del colectivo, sino que también nos preocupa que el ciudadano reciba los mejores servicios posibles. Tenemos la esperanza de que antes de final de año salga la actualización de los estatutos para que se nos reconozca más y podamos afrontar mejor la ordenación del espacio profesional. Reclamamos que haya garantías para estos servicios de protección de la salud de la ciudadanía algo que, por cierto, constituye un derecho constitucional.

 


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