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Entrevista al co-fundador del marketplace para profesionales Entrenaymas

Hugo Giménez (Entrenaymas): “Si los gimnasios suben precios, los entrenadores acabarán cobrando más”

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Hugo Giménez (derecha), es junto a Ricardo Ortiz (izquierda) uno de los dos co-fundadores de la plataforma Entrenaymas

(7-3-2022) Dos entrenadores personales autónomos, Ricardo Ortiz y Hugo Giménez, aprovecharon el confinamiento para desarrollar un proyecto en común, Entrenaymas. Uno de los cofundadores de la plataforma atiende a CMDsport para analizar el contexto laboral de los profesionales a los que acogen en este marketplace.

En los últimos meses de pandemia han surgido muchos centros boutique o de entrenamiento personal. ¿Esta tendencia alcista se está trasladando en una mayor demanda de entrenadores personales?

Sí. Ahora hay bastante más demanda de entrenadores personales. A pesar de todos los problemas que han tenido por culpa de los cierres y los restricciones, el covid ha revalorizado a los entrenadores personales y a los centros deportivos. El covid ha propiciado que mucha gente empiece a buscar un estilo de vida más saludable y cuide más su salud practicando deporte. Los que crean estas nuevas modalidades de centros boutique o de entrenamientos en pequeños grupos se benefician del hecho que haya mucha gente no sabe o no le gusta entrenar sola y que necesita la guía de un grupo que le motive y le ayude a empezar y a continuar con el entrenamiento. 

Ha revalorizado su trabajo pero, ¿y sus condiciones laborales?

Ahora mismo, creo que se mantienen como estaban antes del covid. Pero si la tendencia a nivel de demanda sigue al alza, las empresas incrementarán sus precios y los entrenadores acabarán cobrando más, seguro. 

Algunos instructores de fitness alertan sobre la precariedad laboral que sufren. Los dos co-fundadores de Entrenaymas conocéis bien al sector, en la medida que sois entrenadores personales. ¿Habéis podido constatar este problema a través de los profesionales que se registran en la plataforma?

Sí, tenemos bastantes profesionales, gente que trabaja con Les Mills o que da clases dirigidas de otro tipo en centros deportivos, que nos comentan muchas veces que cobran poco dinero en comparación al número de horas, clases o actividades dirigidas que tienen que dar. Su calendario diario no suele estar bien estructurado, porque o tienen clases muy juntas o muy separadas. Los centros deportivos no terminan de saber cómo gestionar esto. Es cierto que dependen del volumen de gente que se apunte a estas actividades dirigidas. Pero al final, si es un monitor contratado por el centro, debería ganar igual que el resto, es el mismo trabajo. 

Los centros deportivos no facilitan la formación de los profesionales

Si se contrata a personal para hacer exclusivamente las clases dirigidas, difícilmente una sola persona podrá hacer más de cuatro o cinco horas diarias de clases. 

Por poder, las puede hacer. El problema es encontrar a una persona en concreto capaz de hacer todo ese abanico de actividades dirigidas. Lo difícil es encontrar a alguien que tenga una titulación, por ejemplo, en Les Mills Bodycombat, Zumba o Pilates, y que también la tenga en Spinning o en otra cosa. Aquí hay un problema, porque se tienen que multiplicar el número de profesores para poder abarcar todas las clases que tienen. Parte del problema es que los centros deportivos no facilitan la formación de los profesionales. Ellos los contratan, pero no hacen nada para que se formen. Y muchos entrenadores se quedan con una o dos especialidades y no avanzan más porque, al haber tanta precariedad, tampoco se lo pueden permitir. 

¿Han detectado menos precariedad en los entrenadores personales que en los que dirigen las actividades colectivas?

Se mantiene a lo largo de los años. Es cierto que hace años el entrenamiento personal se pagaba a un precio que a día de hoy es poco probable que se pueda pagar. Ha bajado un poco, igual que ha bajado el capital de la sociedad en general. No diría tanto precariedad, porque los entrenadores personales en los centros siguen estando un poco ahogados. Estamos hablando de unos profesionales a los que habría que valorar. De lo contrario, se obliga a muchos entrenadores a ponerse por su cuenta. Entrenaymas, de hecho, nació para  visibilidad a gente que no sabe promocionarse, venderse y tener clientes, y que así pueda empezar su camino en solitario y conseguir clientes. 

¿Una de las posibles soluciones sería que profesionales especializados tengan perfiles más transversales y puedan desarrollar otras tareas?

Sí. Nosotros, que nos hemos dedicado desde muchos años a los entrenamientos personales, siempre hemos sido muy conscientes de que es un mundo que no deja de avanzar. Siempre hay nuevos avances, estudios, prácticas deportivas, centros, y hay que seguir aprendiendo. La formación es fundamental. Por eso nosotros también hemos cerrado acuerdos con la Federación Española de Actividades Dirigidas y Fitness (Feda) y ofrecemos descuentos a los profesionales para que sigan esa formación. Así beneficiamos a los entrenadores. 

Me parece poco el salario que cobran los entrenadores personales

Si los entrenadores personales están cada vez mejor formados, ¿tienen que mejorar también sus condiciones laborales, empezando por su salario?

Exacto, eso hay que pagarlo. Pero no se está llevando a cabo, y la mayoría de los centros, sobre todo los más grandes, termina llevándose cerca del 80% del dinero que los usuarios pagan a los gimnasios por la cuota y por la tarifa extra del entrenamiento personal. Bajo nuestro punto de vista, y teniendo en cuenta el beneficio que generan los entrenadores y los profesionales que nos dedicamos al mundo del deporte en general en la sociedad, me parece poco. Habría que revisar esos términos. 

Las empresas del sector deportivo no pasan precisamente por un buen momento. Pese a ello, el hecho de que los profesionales consideren que no se les paga lo suficiente por la formación que tienen, ¿puede provocar que algunos se replanteen seguir en un centro o, incluso, dejar la profesión? 

Sí, exacto. Hay mucha gente a la que no les ha funcionado, ya sea por su cuenta o incluso trabajando en un centro, y deciden abandonarlo. Si tienes suerte, eres joven y quieres seguir estudiando y formándote, puedes estudiar otra carrera. Y si tienen un doble grado, intentan probar por la otra rama. 

Es muy importante que los jóvenes vean a profesionales bien valorados en los que fijarse

¿La solución ideal pasa por, en la medida de lo posible, hacer un esfuerzo para retener sobre todo a los profesionales con talento?

Sí, por supuesto. La gente sale cada vez mejor formada a nivel de la ciencia del deporte. Y esa formación de más la van extrapolando mejor a sus entrenamientos y a su trabajo, para poder beneficiar así al usuario final. El objetivo de todo entrenador es generar una cantidad de ingresos que le permitan vivir, pero también hay que tener en cuenta de que le llevan una parte importante de la vida de una persona, y lo que te interesa es que se readapte de su lesión, se vea bien o logre los objetivos que se había propuesto. Hay que valorar esos talentos, porque cada vez hay más. Y es muy importante que los jóvenes vean a profesionales bien valorados en los que fijarse para poder empezar a estudiar y trabajar. 

En las parrillas de los centros deportivos, las actividades dirigidas o el entrenamiento personal son dos de las actividades estrella. El valor añadido lo aporta la persona, el profesional calificado. 

Exacto. Quitando los grandes centros que tienen spa, piscinas, pádel o tenis, que es un bajo porcentaje, el valor añadido que aporta un centro pequeño o de barrio, que abre una persona que es la que normalmente imparte las clases, es la calidad del profesional y de las clases que imparta. Es muy importante, porque en la mayoría de los centros se dan actividades dirigidas y entrenamiento personal. Si vas a spinning o a cualquier clase, y el entrenador te gusta y te ayuda a mejorar, te vas a quedar. Pero si el monitor va a echar el rato, y le da igual, te acabarás yendo. Somos una parte importante dentro de todo este sector. 


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