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Establecer criterios por zonas y tipo de instalaciones

Cómo implantar el control de aforo y la limitación horaria en los gimnasios

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Cómo implantar el control de aforo y la limitación horaria en los gimnasios 2

Cada centro está planteando “su propia estrategia en función de los recursos que disponen. Por ejemplo, muchos organizarán clases dirigidas en el exterior para poder aumentar el aforo", explica el gerente de T-Innova. Imagen: Freepik.

(7-5-2020). Los centros deportivos ultiman los preparativos de su reapertura teniendo en cuenta que, muy probablemente, deberán reducir su aforo y establecer una limitación horaria. T-Innova nos explica cómo los gimnasios pueden establecer los criterios en cada caso según sus instalaciones.

El Gerente de T-Innova, Ronald van Ginkel, explica que, para el control de aforo a la instalación en el momento de la reapertura, se prevé una limitación de aforo de un 30%-50% para evitar aglomeraciones.

El gerente de T-Innova, Ronald van Ginkel.

“Para minimizar el impacto de este control de aforo en el cliente final, proponemos implantar un módulo de reservas, de forma que podamos garantizar el acceso a la instalación”, afirma. “La idea es definir franjas horarias con un aforo por cada franja, de forma que podamos ofrecer una flexibilidad en la hora de entrada y una cierta libertad en el tiempo de estancia (por ejemplo, entre 45 y 90 minutos)”.

Este módulo está integrado con el control de acceso de forma que solo se permita la entrada a los usuarios dentro de su franja.

Control de acceso

Otra alternativa es utilizar la opción de control de aforo del propio módulo de control de acceso. Activando esta opción, se podrá indicar el aforo máximo a la instalación de forma que no permitirá el acceso de los usuarios si se sobrepasa este aforo. Esta configuración es sencilla y rápida de aplicar.

Ronald van Ginkel piensa que, “habitualmente se empezará limitando el número de reservas semanales (por ejemplo, 3 asistencias a la semana). De esa forma se logra maximizar la cantidad de usuarios que puedan acceder al centro”.

Pero avisa: “si se limita el aforo en el torno (sin que el usuario haya hecho una reserva previa), se ofrecerá una mala calidad de servicio y consecuentemente, habrá más bajas. No todos los usuarios querrán tener que hacer cola en la calle cada vez que vayan a hacer deporte”.

¿Por franjas de edad?

El desconfinamiento ha reservado determinadas horas del día para los mayores o los niños, para que no coincidan, pero van Ginkel no cree eso mismo ocurra en los gimnasios.

”De momento, nadie nos lo ha planteado. Creo que los mayores serán los usuarios más reticentes a entrar en la instalación. Pero una solución fácil es establecerla mediante la gestión de clases dirigidas. Por ejemplo, una clase de Pilates sólo para mayores, minimizando así el contacto con el resto de zonas de la instalación”, opina el gerente de T-Innova.

Las clases con reserva puntual tienen una gestión bastante sencilla, pero el inconveniente lo podemos encontrar si el usuario quiere utilizar la zona de uso libre una vez finalizada su clase, ya que nos podría descompensar el aforo. Imagen: Freepik.

Niños y verano

El caso de los niños es similar, aunque generará una cierta afluencia de adultos ya que no podrán entrar solos, afirma.

“Caso aparte es el tema de campus o escuelas de verano, que probablemente (si el desescalado funciona y acaban permitiendo actividades colectivas con niños) puede tener una demanda importante”, añade.

Acceso por días

Van Ginkel explica que el acceso a las instalaciones por días determinados de la semana, podría realizarse “en el caso de clases dirigidas, que tienen un horario delimitado”.
En el caso de acceso libre esto ya no tiene tanto sentido puesto que el usuario tendrá una antelación limitada a la hora de hacer la reserva (para dar opción a otros usuarios a hacer sus propias reservas), por lo que difícilmente se podrá bloquear diversos días de antemano.

La cuota, ¿adaptada al uso?

El control de acceso y la limitación horaria también plantea la posibilidad de que los gimnasios estudien la adaptación de las cuotas. Pero “esta ya será una estrategia de cada instalación”, afirma.

“Si realmente se reduce el servicio (no hay vestuarios, limitaciones de acceso, etc.), puede tener sentido reducir la cuota. Pero, por otro lado, muchos usuarios están dispuestos a pagar lo mismo o más con tal de poder ir sin que haya aglomeraciones y en un entorno controlado”, vaticina van Ginkel.

Generar ya ingresos

En cualquier caso, “es un proceso que acabamos de iniciar estos días. Se está asumiendo como un mal necesario pero que permitirá empezar a generar ingresos, factor que empieza a ser necesario para muchas instalaciones”, asegura.

De hecho, cada centro está planteando “su propia estrategia en función de los recursos que disponen. Por ejemplo, muchos organizarán clases dirigidas en el exterior para poder aumentar el aforo. Pero aún es todo demasiado reciente como para tener una visión clara de cómo lo encara el sector”, concluye.

Ejemplo de reserva de clases dirigidas de T-Innova.

Criterios de las áreas

Desde T-Innova, establecen los siguientes criterios para el control de aforo. Uno de ellos es dividir la instalación en diferentes áreas:

  1. Zonas de uso libre (sala de fitness y piscina en modalidad nado libre, principalmente): No suelen tener ‘sesiones’ programadas y permiten al usuario un acceso libre.
  2. Clases dirigidas: Se imparten en horarios determinados y en espacios dedicados. Estos espacios suelen estar dirigidos en exclusiva a estas clases (exceptuando algunos como carriles de piscina que pueden ser compartidos entre uso libre y clases dirigidas)
  3. Pistas: Se reservan por franjas horarias de una duración determinada y, al igual que las clases, no suelen tener otro uso.

Cada área tiene su propio aforo ya que no es lógico incluir, por ejemplo, el aforo de las clases dirigidas dentro del cálculo global de aforo ya que esto dependerá de si se está impartiendo una clase o no.

Zonas de uso libre, pros y contras

Sobre la gestión de las zonas de uso libre, T-Innova analiza:

Zonas de uso libre: El área de uso libre pueden gestionarse (a nivel de aforo) como una sola área o gestionar cada zona como un área independiente.

En el primer caso, el aforo del área de uso libre sería la suma del aforo de las diferentes zonas. En este caso, supongamos que el aforo (descontando la reducción) es de 50 personas.

En el segundo caso, cada zona tendría su propio aforo. En este caso, podemos suponer que la zona de fitness tiene un aforo de 30 personas y la piscina 20 personas. Si el aforo (en cualquiera de estos dos escenarios) no es uniforme a lo largo del día, se puede configurar el aforo máximo y añadir reservas periódicas en las franjas que queramos reducirlo.

  1. Aforo único para las zonas de acceso libre:

Pros:

– Simplifica la gestión del usuario a la hora de reservar un acceso

– Le permite más flexibilidad para moverse entre zonas

Contras:

– El aforo puede quedar descompensado (por ejemplo, haya 40 usuarios en fitness y 10 en piscina), lo cual puede requerir un cierto control interno o reducir el aforo global

  1. Aforo diferenciado por cada zona:
  • Pros:

– Permite controlar a priori la ocupación de cada zona

  • Contras:

– Requiere un control interno para evitar que un usuario no acceda a una zona que no le corresponde

– Si el usuario quiere acceder a más de una zona, se verá obligado a realizar varias reservas (por ejemplo, 45 minutos en la sala de Fitness y 30 minutos de piscina).

Clases dirigidas

En cuanto a las clases dirigidas, las hay con inscripción (por ejemplo, un curso trimestral de natación) y clases dirigidas con reserva puntual (una sesión de spinning).

Las clases dirigidas con inscripción pueden mantener su funcionamiento normal. A nivel de control de acceso, el usuario podrá entrar en su horario de actividad.

Puntos a tener en cuenta:

  • Quizá se deba reducir el margen de tiempo de vestuarios si no se permite su uso.
  • Si el número de asistentes a la actividad supera el aforo reducido, se debería reducir el número de asistentes o dividir la actividad en dos grupos (si se puede realizar en dos espacios). Otra opción es convertir esta actividad en una de clases puntuales con reserva previa, limitando que solo los inscritos a la actividad puedan realizar la reserva de su sesión.

Las clases con reserva puntual tienen una gestión bastante sencilla ya que se limita el aforo de cada clase y el usuario deberá confirmar su asistencia.

El inconveniente lo podemos encontrar si el usuario quiere utilizar la zona de uso libre una vez finalizada su clase, ya que nos podría descompensar el aforo.

Para evitarlo, lo más sencillo es activar el control de acceso de salida, bloqueando el torno a los usuarios que hayan excedido el horario de su clase. De esta forma, si quieren hacer uso de las zonas comunes, tendrán que reservarlas previamente.

Pistas

En cuanto a las pistas, es un caso similar al de clases dirigidas, excepto que en este caso no hace falta limitar el aforo ya que son reservas individuales. Se trata de una sola reserva en la que participarán varios jugadores.

Más información en https://www.t-innova.com/


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