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Método y ejercicios de la investigación

Investigan los efectos del Método Pilates en los enfermos de Parkinson

Beneficios en los pacientes

Así influye el Método Pilates en los enfermos de Parkinson

La aplicación del Método Pilates en población con enfermedad de Parkinson es viable debido a que ha mostrado una tasa de adherencia y tolerancia muy elevada. Imagen: Freepik.

(25-2-2020). Irimia Mollinedo, doctora de la Universidad de Vigo, ha finalizado una investigación donde se ha estudiado el impacto del Método Pilates en los enfermos de Parkinson. Mollinedo explica la metodología seguida, los ejercicios de Pilates y cómo actúa la disciplina sobre los síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa.

Un estudio de la Universidad de Vigo ha determinado que el Pilates mejora los síntomas de los pacientes de Parkinson. La investigación la ha llevado a cabo Irimia Mollinedo Doctora en Ciencias de la Salud, perteneciente al HealthyFit Research Group de la Universidad de Vigo, Fisioterapeuta Deportiva UEM-EU Real Madrid y Especialista en Prevención y Readaptación de lesiones UPM. La doctora Mollinedo también ha publicado un manual con un protocolo específico de ejercicios.

Irimia Mollinedo Cardalda, Doctora en Ciencias de la Salud e investigadora de la HealthyFit Research Group en la Universidad de Vigo.

Parkinson y neurodegeneración

Le enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente. Los pilares actuales de tratamiento incluyen la terapia farmacológica y las técnicas quirúrgicas. Sin embargo dichos tratamientos no remiten los síntomas. Es por ello que desde hace años se propuso el ejercicio físico como terapia complementaria de bajo coste con el objetivo de maximizar las capacidades funcionales, afirma la investigación.

Así, el objetivo del estudio ha sido analizar los efectos del Método Pilates a carga media y alta sobre la sintomatología, la condición física, la estabilidad y la calidad de vida.

Evaluaciones y conclusiones

Irimia Mollinedo nos explica los aspectos fundamentales de la investigación y sus conclusiones.

¿En qué ha consistido el estudio?

Nuestra investigación ha consistido en aplicar un programa de ejercicios basado en el Método Pilates en población diagnosticada de enfermedad de Parkinson.  Para ello, nos hemos puesto en contacto con la Asociación de Parkinson de la Provincia de Pontevedra, con sede en Bueu, Vilagarcía, y Pontevedra. Se ha seleccionado a todas las personas con Enfermedad de Parkinson y se aleatorizaron en dos grupos: grupo Método Pilates y grupo Control.

El grupo método Pilates, realizó 2 sesiones semanales de 60 minutos de duración durante 12 semanas. El grupo control realizó también el mismo número de sesiones semanales y de igual duración, pero de ejercicios calisténicos.

Se evaluó antes y después de la intervención, la condición física por medio del Senior Fitness Test, que consta de 7 pruebas (sentarse y levantarse de una silla, flexiones del brazo, 2 minutos marcha, flexión del tronco en silla, test de juntar las manos tras la espalda, test de levantarse, caminar y volver a sentarse y test de caminar 6 minutos) la sintomatología por medio de la MDS-UPDRS (Unified Parkinson’s Disease Rating Scale), la calidad de vida a través del cuestionario PDQ-39, y la estabilidad por medio del estabilómetro.

Destacar que en el proyecto se ha realizado una segunda fase, donde la intervención con el Método Pilates ha sido a alta intensidad, donde se valoraron las mismas variables y se comparó con el grupo control. La intervención también duro 12 semanas con las mismas sesiones de la misma duración. Entre el final de la primera fase del proyecto y el inicio de la segunda fase, pasó un mes por medio sin hacer ejercicio físico.

¿Con qué grupos se pacientes se ha trabajado?

Se ha trabajado con personas diagnosticadas de Enfermedad de Parkinson de estadios Hoehn y Yahr entre I y III, que significa que presentaban una sintomatología entre leve y moderada.

¿Cómo han sido los ejercicios de Pilates de los grupos?

La intervención, es decir, la aplicación del Método Pilates, se ha realizado en dos fases. La primera, durante 12 semanas donde se realizaron dos sesiones semanales de 60 minutos de duración. Una sesión se realizaba en posición bípeda y en sedestación, adaptando los ejercicios de Mat Pilates a estas posiciones y a las características de las personas con enfermedad de Parkinson.

La otra sesión consistió en realizar los ejercicios de Mat Pilates en suelo, pero siempre adaptados a la población. Destacar que se realizaban  los ejercicios más básicos de Pilates, porque lo importante era que las personas cumplieran los principios de la disciplina mientras realizaban los ejercicios (escápulas conectadas, pelvis en posición neutra, cervical t dorsal en posición neutra, y conexión del transverso del abdomen y del suelo pélvico).

Es necesario, poner en relevancia que en la sesión de suelo se realizaban menos ejercicios que en la de bipedestación/sedestación, debido a los cambios posturales que debían de realizar los pacientes, donde se perdía mucho tiempo, y es por ello que la sesión se realizaba primero en decúbito supino, después lateral, prono, lateral y otra vez supino.

¿Y en la segunda fase?

La segunda fase, también duró 12 semanas, pero la aplicación ha sido en suelo, y se puede considerar Pilates de Alta intensidad, debido a que realizaban los ejercicios a una percepción de esfuerzo de 7 en la escala de Borg modificada.

En esta intervención se cumplieron los principios de Pilates, pero en cuanto a la metodología de la carga, se aplicaron 3 series de 8 repeticiones. Además en esta intervención se utilizaron tobilleras lastradas y therabands (banda de resistencia) para aumentar la dificultad de los ejercicios.

En el Manual de aplicación del Método Pilates en enfermedad de Parkinson se pueden consultar los protocolos de aplicación y como se realiza cada uno de los ejercicios, y qué hay que tener en cuenta.

Es necesario que el ejercicio se adapte a las necesidades de la persona y a las características de la enfermedad. Imagen: Freepik.

¿Qué tipo de ejercicios de Pilates se han aplicado?

Se han aplicado ejercicios pre Pilates, y los ejercicios básicos de Pilates como puede ser el puente, el arco de brazos, arco de piernas, círculos con una pierna, superman, patada lateral, elevaciones de tronco en decúbito supino y prono…

Destacar que lo primordial era que el paciente cumpliera siempre los principios de Pilates, y para ello utilizábamos gomas para facilitar los ejercicios si el paciente no era capaz de realizarlos correctamente. También se utilizaban dichas gomas para dificultarlos.  En las sesiones había entre 6 y 8 personas.

¿Cuáles son las principales conclusiones que se han extraído?

Que la aplicación del Método Pilates en población con enfermedad de Parkinson es viable debido a que ha mostrado una tasa de adherencia y tolerancia muy elevada.

Asimismo, el Método Pilates en comparación a ejercicios calisténicos, ha mostrado una mejora de la condición física (equilibrio, fuerza de miembros superiores e inferiores, resistencia aeróbica y flexibilidad de miembros inferiores), de la sintomatología de enfermedad, y lo más importante, de la calidad de vida de estas personas.

¿Qué recomendaciones hace a los especialistas (medicina, fisioterapia, ciencias de la actividad física)?

El ejercicio físico terapéutico es una herramienta coadyuvante al tratamiento farmacológico y quirúrgico para combatir la sintomatología de la enfermedad de Parkinson, y mejorar la funcionalidad y la calidad de vida de estas personas.

Pero es importante siempre adaptarnos a los pacientes y conocer sus síntomas para poder adecuar los ejercicios a ellos, y no realizar nada contraproducente.

¿Existe alguna recomendación de los mejores ejercicios?

No existen ejercicios mejores ni peores, es necesario que el ejercicio se adapte a las necesidades de la persona y a las características de la enfermedad.

Recordar que la enfermedad de Parkinson cursa con rigidez, bradicinesia (lentitud de los movimientos), temblores y alteraciones del equilibrio y de la marcha, así como una alteración de la postura.

Es por ello, que los ejercicios  que más benefician a esta población son aquellos que favorecen la movilidad de las zonas más anquilosadas, y aquellos que fortalezcan en tren inferior, así como proponer secuencias de ejercicio que se adapten a las tareas de la vida diaria.


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