ESENCI@L

Según César Barbosa, director y cofundador de la cadena

La asequible inversión impulsa el interés por las franquicias de Fightland

“La diferencia de coste con un gimnasio convencional es abismal”

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A partir de ahora, en Fightland tratarán de evitar implantaciones en zonas de oficinas o universitarias y se centrarán en entornos residenciales donde puedan asegurar “una masa crítica estable”, según ha precisado su máximo responsable, César Barbosa.

(8-9-2021). La pandemia ha supuesto para el fitness un freno en la capacidad de inversión. Múltiples proyectos de renovación y de nuevas aperturas se han visto frenados o, en el mejor de los casos, aplazados. Un escenario que tiene repercusiones directas en franquicias como Fightland, cuyo atractivo ha ido creciendo en los últimos meses gracias a la asequible inversión necesaria.

“Un gimnasio estándar de unos 500 metros cuadrados, con equipamientos decentes, difícilmente te sale por menos de 300.000 euros, mientras que para equipar ese mismo centro con la estructura y los sacos de Fightland te basta con 20.000 euros. La diferencia de coste es abismal”, explica el cofundador y director de Fightland, César Barbosa.

La cadena ha notado un cambio en el tipo de solicitudes recibidas a raíz de la pandemia. “Antes recibíamos peticiones de inversores que no tenían ningún gimnasio y lo veían como una alternativa. Ahora, el 70% de ofrecimientos son de gente que ya tiene algún gimnasio y que debido a la pandemia quiere estudiar si su local se puede acondicionar para convertirlo en un Fightland”, anota.

INTERÉS CRECIENTE

El empresario admite que en los últimos meses ha registrado un interés creciente por parte de responsables de centros deportivos que pasan por serias dificultades causadas por la pandemia solicitando un estudio para ver si su local sería adaptable a la cadena especializada en boxeo. “Gente con problemas económicos ve que con una inversión pequeña y razonable puede darle un cambio de aires a su gimnasio. La ventaja competitiva de un Fightland es infinita”, insiste Barbosa.

La cadena no tiene previstas nuevas aperturas de cara al tramo final de 2021, pero espera poder retomar su plan de expansión el próximo año. “Seguimos mirando cosas, ahora con muchos más ojos, por la pandemia”, admite Barbosa, que anticipa que Valencia y Málaga son dos de las ubicaciones donde les gustaría expandirse.

Fightland aglutina en la actualidad nueve centros en España: cinco en Madrid, y uno en Barcelona, Sevilla, A Coruña y Alicante. En este último municipio cambiaron de local durante la última semana de agosto al encontrar una ubicación mejor.

“UNA MASA CRÍTICA ESTABLE”

La pandemia también ha provocado que Fightland haya decidido que sus próximas aperturas se alejarán de entornos cuyos públicos sean volátiles. Tratarán de alejarse de zonas de oficinas o universitarias y se centrarán en entornos residenciales donde puedan asegurar “una masa crítica estable”.

Según asegura Barbosa, el teletrabajo les ha comportado una pérdida media de un 10% de sus abonados. Aunque se trata de una pérdida nada menospreciable, podría haber sido mucho más significativa. Y es que la enseña especializada en boxeo llegó a estudiar la posibilidad de ubicar alguno de sus centros en entornos de oficinas, opción que celebran haber desestimado en su momento vistos los daños causados por la pandemia en este tipo de emplazamiento.

“Los próximos centros que abramos serán en sitios donde el cliente sea fundamentalmente de barrio. A partir de ahí, si viene algún perfil distinto, será un extra”, apunta el cofundador de Fightland. En opinión de Barbosa, los gimnasios medios o de concepto boutique van a apostar cada vez más por “la cercanía y la comodidad”.

MASCARILLAS PARA LOS USUARIOS

Para tratar de minimizar la molestia que supone la obligatoriedad de llevar mascarillas en los centros deportivos, desde Fightland apostaron por comprar varios miles de unidades del tipo quirúrgico para repartirlas diariamente entre sus abonados. De esta forma, les ahorran un problema logístico: la que llevan de casa la guardan al entrar, la cambian por la nueva y se la vuelven a poner al salir sin que esté mojada. La iniciativa ha sido bien recibida entre los usuarios de la cadena.

La cadena utiliza las pruebas gratis de entrenamiento diarios como un termómetro para calibrar el interés por volver a sus centros. Según Barbosa, este indicador ha registrado un notable repunte de solicitudes en los próximos días, señal que confirma el interés de los usuarios por volver a la normalidad.

Fightland llegó a sufrir una pérdida del 40% de sus ventas en el peor momento de la pandemia, pero tras varios meses de estabilización y recuperación, su director confía en poder terminar 2021 con una caída cercana o incluso inferior al 20% en relación con las cifras de 2019.

ENTRENAMIENTO PARA DESCONECTAR

Uno de los puntos fuertes de Fightland, según reivindica su director, es que sus usuarios pasan en sus centros “una hora de desconexión”. La imposibilidad de usar móvil durante las clases, la ausencia de pantallas en los centros y la concentración necesaria en la explosiva práctica obliga a pensar exclusivamente en el entrenamiento. Una situación que permite una gran “higiene mental entre los usuarios, que obtienen un doble beneficio al desconectar de las pantallas mientras practican deporte”, según concluye Barbosa.


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