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Según sostiene el propietario de Crosfit Coraje

Las mascarillas amenazan el modelo de negocio de CrossFit

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Crossfit Coraje cuenta actualmente con una cifra similar de abonados que los que tenía antes del estado de alarma. Su propietario, Fran Ruíz, señala que no puede captar a personas interesadas en adscribirse al centro por las restricciones de aforo.

(2-10-2020). La obligatoriedad de usar mascarillas ha chocado de lleno con las rutinas de los boxes de CrossFit, cuya actividad deportiva y empresarial se está viendo muy afectada en aquellas Comunidades Autónomas que han impuesto esta medida.

Los boxes de CrossFit de Madrid, al igual que les ocurrió a los de Galicia cuando conocieron la obligatoriedad de llevar mascarilla en sus instalaciones, luchan contra un nuevo enemigo que ha puesto en peligro su supervivencia. Los centros se quejan de unas medidas que, critican, responden más a “intereses políticos que a estudios científicos”.

“Las mascarillas no tienen sentido en una actividad individual como CrossFit, donde cada persona usa su material y está separada de los demás”, se queja Fran Ruiz, fundador de CrossFit Coraje, centro ubicado en Móstoles. Como el resto de gimnasios afectados por esta medida obligatoria, en este box han tenido que adaptar toda la planificación de sus entrenamientos.

“La mascarilla puede generar muchos problemas de salud, ya que en actividades de alta intensidad genera una mala conversión entre dióxido de carbono y oxígeno, de forma que se produce un exceso de dióxido de carbono”, advierte el empresario. Ruiz alerta, además, que tener que adaptar la intensidad de los entrenamientos de CrossFit “afecta directamente al modelo de negocio, ya que no puedes ofrecer tu especialidad, sino un apaño”.

SIN RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES AUTONÓMICAS

El fundador de CrossFit Coraje también ve “ilógicas” las grandes diferencias que hay entre las medidas aplicadas en las distintas Comunidades Autónomas. “No tienen nada que ver las unas con las otras, y muchas veces suponen la diferencia entre poder abrir o tener que cerrar”, anota el empresario.

Durante el confinamiento y el inicio de la desescalada, el responsable de este centro de CrossFit agradeció que la Dirección General del Consejo Superior de Deportes (CSD) y el Ministerio de Cultura y Deportes se interesasen por su situación, les preguntaran y escucharan sus opiniones.

Un contexto muy distinto del que se ha encontrado desde que son las comunidades las que asumen la gestión de la pandemia. “No ha habido ningún tipo de contacto ni de interés por parte de la Comunidad de Madrid. Se han enviado cartas y no ha habido ninguna respuesta”, lamenta Ruiz.

Como él, otros responsables de boxes esperaban un trato más cercano por parte de los gobiernos autonómicos tras el Estado de Alarma. Algo que, al menos en Madrid, no ha sucedido. “Solo pedimos poder actuar con un protocolo de actuación frente al Covid-19 firmado para poder maniobrar con responsabilidad”, reclama el empresario.

CIERRE DE MUCHOS BOXES

Ruiz, que durante el confinamiento agrupó a muchos responsables de boxes de CrossFit de toda España en un grupo de Whatsapp -CrossFit Afiliates Esp-, mantiene el contacto con muchos de ellos, y ha podido comprobar como muchos centros de autoempleo están optando por cerrar sus negocios ante la falta de maniobra o de ahorros.

“La gente lo está pasando mal y va a peor. Y llegará un punto en el que empezarán a cerrar de forma masiva, lógicamente. En Madrid capital hay muchos centros pequeños que quieren dar un trato familiar, pero que con las limitaciones, sobre todo de aforo, están condenados a morir”, avisa.

En el caso de su box, en Móstoles, se ha librado por el momento de las restricciones de movilidad. Al tener un local con cierto espacio, el golpe ha sido menor que el sufrido por pequeños locales del centro de la capital.

El pasado mes de marzo, antes del cierre del centro a causa del decreto de Estado de Alarma, tenían 415 abonados. Ahora tienen una cifra inferior: 392. Esa cifra, de todos modos, es superior en 16 personas a la que contabilizaban el pasado julio.

Su objetivo es acercarse a los 500, una cifra que aún tardará en llegar. “Tenemos lista de espera para poder entrar, pero con las restricciones de aforo no podemos crecer más rápido. Por suerte, sigue viniendo gente a preguntar, lo que indica que vuelve a haber demanda”, aporta Ruiz.

BAJAS DIFÍCILES DE RECUPERAR

El empresario reconoce que las últimas restricciones impuestas en Madrid frenaron el ritmo de altas y volvieron a acelerar el de bajas: “El mayor freno de la gente ahora es la incertidumbre, entre los ERTE, su situación laboral, las medidas cambiantes… todo ello hace que el cliente que se da de baja ahora sea más difícil de rescatar. No son bajas como las de antes, cuando la calidad del servicio marcaba la capacidad de fidelización”.


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