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El Gobierno español ha anunciado su eliminación hoy en el BOE

Los gimnasios españoles se despiden de las mascarillas tras 594 días

Cada empresa puede decidir ahora si la exige o no a sus empleados

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Las mascarillas dejan de ser obligatorias, a partir de hoy, miércoles 20 de abril, en todos los gimnasios españoles

(20-4-2022) Los gimnasios españoles se despiden hoy de las mascarillas, una de las medidas planteadas para combatir la pandemia que más problemas, tanto a nivel logístico como especialmente económico, les ha causado durante estos dos años de convivencia con el covid-19.

Hoy, 20 de abril, será recordado como un día clave para la industria del fitness en España. 594 días después, los gimnasios españoles pueden despedirse por fin de las mascarillas. Su eliminación en los espacios interiores de los centros deportivos, oficial desde que esta madrugada ha salido publicada la resolución en el BOE, se espera que suponga un punto de inflexión positivo para el sector del fitness, que llevaba muchos meses reclamando la supresión de esta medida. “¡Por fin volvemos a verte sonreír”, han celebrado cadenas como Supera, en mensajes hacia sus abonados donde se les recuerda la esperada noticia. 

Las mascarillas ya no serán obligatorias en los gimnasios, aunque su uso seguirá siendo recomendado para las personas más vulnerables en distintos espacios cerrados de uso público como cines, teatros, supermercados o los centros deportivos. Los usuarios que quieran podrán seguir llevándolas, pero los gimnasios no podrán exigir su uso. España sigue de esta forma el resto de países europeos, donde ya hace varias semanas que las mascarillas desaparecieron de los centros deportivos, al menos durante la práctica deportiva. Ahora, desaparecen de todos los espacios de los gimnasios. Algunas comunidades anunciaron la flexibilización de su uso en los centros deportivos en las últimas semanas. 

Por otro lado, las empresas del sector que lo deseen, sí podrán imponer las mascarillas a sus trabajadores dentro de la lista de servicios de prevención de riesgos laborales que cada compañía elabora a título individual. Es decir, que si una cadena lo desea, puede obligar a sus empleados a que sigan llevando las mascarillas dentro de los centros deportivos y sancionarles si no cumplen con esta exigencia. Cada empresa decidirá sobre su uso en sus interiores. Los detalles de la resolución aparecen en el decreto publicado hoy en el BOE. 

Los operadores y las patronales del sector, sin embargo, lamentan que el hecho de que caigan todas las medidas para combatir el covid no supondrá una recuperación inmediata. Los gimnasios aún se encontraban, en marzo, una media de un 17% de las cifras que aglutinaban en 2019, según el barómetro mensual de la consultoría deportiva FitnessKPI. 

Algunas cadenas dan por hecho que habrá que esperar unos seis meses, desde el final de las mascarillas, para que los usuarios pierdan el miedo de verdad y se animen a volver a los centros deportivos. El sector asume que a algunos usuarios les costará deshabituarse de las mascarillas mientras entrena, pero se espera que esta transición hacia la antigua normalidad no genere bajas. Teniendo en cuenta que entre abril y agosto es una época más bien pobre, en altas, para la mayoría de centros del sector, lo más probable es que no sea hasta septiembre y octubre de este año (precisamente, dentro de cinco y seis meses, respectivamente) para ver si, realmente, se termina produciendo el esperado impulso que acerque al sector a una recuperación casi total de socios. 

DE GALICIA AL RESTO DEL PAÍS

Las mascarillas entraron en los gimnasios españoles el 3 de septiembre de 2020, cuando la Xunta de Galicia publicó en el Diario Oficial de Galicia (DOG) una orden en la que convertía este elemento protector en “obligatorio, aunque se pueda garantizar el mantenimiento de la distancia de seguridad interpersonal”. 

En un principio, esta resolución afectaba solamente a los territorios donde hubiese una mayor tasa de incidencia de contagios, empezando por Santiago de Compostela, donde para aquel entonces había un brote sin controlar. Apenas seis días después, el 9 de septiembre, la obligatoriedad de las mascarillas en los gimnasios se extendió a toda Galicia, con independencia de la tasa de contagios que tuviera cada zona. 

En aquel momento, algunos operadores gallegos alertaron que el uso obligatorio de las mascarillas en los gimnasios podría extenderse a más comunidades autónomas si éstas no lograban mantener la situación epidemiológica bajo control. Los peores pronósticos no tardaron en cumplirse: la Comunidad de Madrid y Canarias fueron las siguientes en  decretar esa medida, a mediados de ese mismo mes. Tras ellas, llegaron el resto. 

28 MILLONES DE PÉRDIDAS AL MES

En ese momento, los gimnasios consideraban las mascarillas como “un mal menor” si servía para evitar nuevos cierres (los centros deportivos apenas llevaban entonces entre tres y cuatro meses abiertos tras el primer confinamiento). Los cubrebocas, sin embargo, no solo no evitaron nuevos cierres (entre noviembre de 2020 y enero de 2021, hasta 12 comunidades decidieron obligar a cerrar los gimnasios), sino que además propiciaron un constante goteo de bajas. 

Según los datos reales obtenidos por el barómetro mensual de la consultoría FitnessKPI, la evolución de la media de recuperación de los gimnasios españoles pasó del 64% que registraba en septiembre y octubre de 2020 al 53% de noviembre del mismo año. Es decir, que la introducción, durante esos dos meses de las mascarillas en el fitness español, tuvo un impacto muy sensible para el sector. 

Según las estimaciones realizadas por Fneid, el sector perdía cerca de 28 millones de euros al mes por el efecto disuasorio de las mascarillas. Extrapolando esos datos a un año entero, representarían unas pérdidas de más de 344 millones de euros para los gimnasios españoles. Un daño que se ha arrastrado desde entonces, ya que las ayudas al sector han sido mínimas (en algunas comunidades, incluso, inexistentes), lo que propició que cerca de 600 gimnasios españoles se animasen a presentar demandas contra las administraciones por los perjuicios económicos causados. 

CÚMULO DE RESTRICCIONES

El adiós de las mascarillas significa poner fin a una serie casi interminable de restricciones que los gimnasios han tenido que acatar pese a que muchas de ellas se han demostrado ineficaces para los centros deportivos. Las mascarillas no han sido el único problema derivado de la pandemia que ha sufrido el sector del fitness, aunque sí ha sido el gran símbolo de este problema sanitario. 

Además de este elemento, a lo largo de estos dos años los gimnasios españoles han sufrido distintas oleadas de cierres, totales y también parciales (bien fuese solamente de sus espacios interiores o bien durante algunas franjas horarias); padecieron fuertes limitaciones de aforo en todos sus espacios y tuvieron que acatar la imposición del certificado covid. 

Al miedo generalizado de los usuarios se han unido otros problemas que han afectado seriamente a la rentabilidad de las empresas: primero, los aumentos de gastos como los refuerzos en sistemas de higiene y personal de limpieza; después, compensaciones de ERTE y, finalmente, los recientes incrementos de costes energéticos, que siguen lastrando la recuperación del sector. 

La pandemia aún no ha terminado y los gimnasios españoles asumen que aún tardarán varios meses, tal vez años, en ver la luz al final de este aciago túnel. Pero la caída de las mascarillas, al menos, da al sector un empujón anímico para afrontar la recta final de una de las peores crisis, sino la peor, que ha vivido esta industria a lo largo de la historia en España. 


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