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Según Hermes García, presidente de la Unión de Centros Deportivos Privados de España

“Los gimnasios que subieron las cuotas lo están pasando mejor que los que no lo hicieron”

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El responsable del Centro Deportivo Calasparra, Hermes García, es también el presidente de la Unión de Centros Deportivos Privados de España (Ucdp)

(30-11-2022) Los gimnasios que subieron las cuotas durante la pandemia estarían respondiendo mejor al escenario post-covid que aquellos que decidieron no modificar su política de precios. Así lo asegura el presidente de la Unión de Centros Deportivos Privados de España (Ucdp), Hermes García.

La inflación y la subida de los costes energéticos ha puesto en alerta a un sector deportivo obligado a mover ficha en un año, este 2022, de camino de recuperación hacia las cifras de abonados previos a la pandemia. En paralelo a todos los ajustes de costes posibles, los gimnasios, tanto independientes como miembros de grandes cadenas, se han visto obligados a aumentar sus ingresos para poder cuadrar los balances. “Los gimnasios que han salido peor parados de estos dos años son aquellos que se han negado a subir precios y han peleado por cuotas bajas. A los que subieron sus cuotas les están yendo mejor las cosas”. 

La gran mayoría, aunque no todos, han optado por subir cuotas, una estrategia que, según el presidente de la Ucdp (asociación que aglutina alrededor de 120 gimnasios independientes de toda España) y máximo responsable del Centro Deportivo Calasparra, Hermes García ha resultado todo un éxito. “Los gestores que asumieron el camino de subir las cuotas nos comentan que les está yendo bastante bien. Algunos que optaron por mantener sus cuotas, le han subido todos los gastos, no lo han podido soportar y ha terminado cerrando”, relata. 

Según comenta García, el suyo no es un caso aislado. “Casi todos gimnasios de la unión ya han vuelto a las cifras de usuarios que tenían antes de la pandemia, e incluso algunos las han superado ya pese a haber subido precios”. La respuesta de los clientes, en términos generales, habría sido más positiva incluso de lo esperado: “Ningún usuario se nos ha quejado, al contrario, había más problemas antes, cuando algunos pedían descuentos si no iban una semana”.

CONTRAPRESTACIONES

Aunque reconoce que los usuarios entienden que el coste del gimnasio suba, como ocurre con la luz, la gasolina u otros productos de consumo, el responsable del Centro Deportivo Calasparra, advierte que los gestores deben aportar algún tipo de valor añadido que justifique ese incremento de precio: “Había mucha gente reticente a incrementar tarifas, pero entendieron que no se trata de una subida de precios sin más, sino que hay que darle un cambio de rumbo al negocio y hacer que el cliente entienda que paga algo diferente al que puede encontrar en otros centros. Subir cuotas sin dar nada a cambio puede suponer la ruina”.

En el centro que gestiona García, de hecho, han optado por pasar de una cuota de 25 o 30 euros al mes a otra de 40. En varios meses de este año han batido récord de usuarios. Nosotros hemos alquilado una nave de 1.000 m2 donde hemos montado un centro con entrenamientos de crossfit, clases dirigidas y otras actividades que incluimos en una única cuota. El cliente entiende esas subidas si ven mejoras en las instalaciones, maquinaria, servicios o ampliaciones horarias”, amplía.

Para el CD Calasparra, además, el aumento de las tarifas ha supuesto un ligero cambio en el perfil de los usuarios. “Cuando subes precios seleccionas más a tu clientela. Tal vez por 40 euros no vengan adolescentes que quieran probar con sus amigos, pero sí un perfil de cliente con más estabilidad económica y que no busca tantas ofertas”. 

En este centro deportivo murciano, por otro lado, han decidido implementar otro cambio a nivel de las tarifas: suprimir las cuotas anuales y pasar a una sola de mensual. “Así nadie tiene que pagar una gran cantidad de golpe y, si no quiere venir un mes, no tiene que pagar”, matiza García. 

LAS PREOCUPACIONES DE CARA A 2023

El empresario murciano celebra que los usuarios hayan perdido el miedo acumulado durante la pandemia, aunque lamenta tener que poner el foco en la cuestión energética. “En invierno solo pagamos la iluminación, en nuestro centro, porque el agua caliente la calentamos con aerotermia, que consume poco. Pero en verano el consumo se multiplicó por cuatro”. 

El incremento del coste de la luz ha propiciado que el responsable del CD Calasparra se plantee invertir en placas solares de cara a los próximos meses. El presidente de la Ucdp, eso sí, lamenta que en la asociación no haya un mayor quórum a la hora de apostar por medidas de este tipo: “Es una pena que no seamos capaces de unirnos 40 o 100 centros e ir a pedir un presupuesto conjunto a una empresa instaladora, porque lograríamos condiciones más ventajosas”.


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