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La cadena valenciana Fit21 se prepara para un “más que probable” cierre por la cuarta ola

Pronostican un resurgir de los gimnasios low cost en la post-pandemia

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Fit21 está aponsatndo por habilitar zonas outdoor con el objetivo de atraer a los clientes a los que "les resulta pesado acudir a los interiores de los clubes" y con la esperanza de sortear posibles futuras restricciones, como el cierre de interiores.

(6-4-2021). Para la cadena valenciana Fit21, las políticas de reducción de aforo han golpeado especialmente al modelo de gimnasio low cost, pero se muestra convencida de que hay aún hueco para este segmento, en tanto que “la pandemia trae consigo una crisis financiera, y el low cost será una opción para los que miren más el bolsillo”.

“Esta pandemia lleva consigo una crisis financiera, en la que se va a mirar más el bolsillo”. Así lo cree el cofundador de la cadena valenciana de gimnasios low cost Fit21, Óscar Alemany, quien admite que el segmento en el que opera su cadena “está sufriendo más que otros modelos de negocio como el boutique”, debido principalmente a las limitaciones de aforo que imposibilitan “facturar por masificación”.

Aún así, se muestra convencido de que la propuesta de gimnasio low cost, impulsada por la anterior crisis de 2008, le queda mucho recorrido por delante en el mercado español del fitness. “Somos de los que más hemos padecido, pero no es un modelo agotado, sigue habiendo hueco, y será la solución para todas aquellas personas a las que la crisis por la pandemia ha golpeado su economía”, apunta.

Pérdida del 35%

En el caso de su cadena, Fit21 ha cerrado marzo de 2021 con una caída interanual de un 35% en la cifra de clientes, mismo porcentaje de descenso en la facturación, que en 2019 se situó en los 1,8 millones de euros.

La enseña hizo su debut en el mercado en 2014, momento de pleno apogeo para el low cost, con un primer club en San Juan, Alicante. Dos años después, en 2016, ampliaría su huella con un segundo club en Elche, al que se sumó en 2017 un tercer gimnasio, el segundo en Elche, convirtiéndose en el principal operador de la ciudad alicantina.

Con una superficie media de 2.500 m2 por club, Fit21 aglutinaba antes de la pandemia entre 2.500 y 3.000 abonados por centro, lo que sumaba alrededor de 8.000 clientes de los que en la actualidad acudirían unos 5.200.

Golpeados por los cierres

Alemany admite que del conjunto de la pandemia, lo que más ha afectado a la evolución de su negocio han sido los cierres, después de que los gimnasios de la Comunitat Valenciana se convirtieran en los centros deportivos que más días de cierre han acumulado en el cómputo general de España.

“Por suerte, la situación nos pilló en un momento financiero estable, no encontrándonos en el proceso de abrir ningún nuevo centro, por lo que hemos podido sortearlo acogiéndonos a Ertes, créditos ICO y renegociación con arrendadores”, apunta el empresario, quien sin embargo admite como daño colateral de la crisis una reducción de la plantilla de la cadena que ha pasado de 45 a 35 empleados.

Lamenta la ausencia de ayudas autonómicas para el sector, habiendo disponible una municipal en Alicante “a la que no nos podemos acoger porque se limita a pymes con menos de 10 trabajadores”. También critica el retraso en la aprobación del paquete de ayudas promovido por el Gobierno, el cual “llegará cuando muchos gimnasios ya hayan cerrado”. Motivo por el que anima a los operadores a “planificar sin contar con estas ayudas externas, puesto que si se tienen en cuenta se puede caer en riesgo de no vivir lo suficiente para disfrutarlas”.

Una más que probable vuelta al ‘abre-cierra’

A lo que parece las puertas de una cuarta ola, Alemany se muestra convencido de que habrá un nuevo cierre de gimnasios en la Comunitat Valenciana. “La tasa de contagio está subiendo y los gimnasios seguimos en la lista de los súpercontagiadores, por lo que volveremos al abre-cierra”, se lamenta, aunque destaca estar ya “entrenados y no supone un gran desajuste, más allá de llevar ya un cúmulo de seis meses de facturación cero”.

Gimnasios, lugares “poco amables”

La reapertura de instalaciones el pasado 15 de marzo ha resultado un pequeño balón de oxígeno tras constatar la cadena “un mayor movimiento de afluencia y en las altas, en comparación por ejemplo al junio de 2020”.

Por segmentos, Alemany destaca que el que más se acerca a las instalaciones “es el público joven, que tiene menos miedo al contagio y se ha habituado más rápido a las medidas sanitarias como la reserva online”. Y lamenta que actualmente “los gimnasios somos lugares poco amables, porque todo son impedimentos para que vengas: reserva de plaza, mascarillas, prohibición de usar las duchas, etc”.

Por ello, ha apostando por habilitar zonas outdoor en las que entrenar “con mayor libertad”, y con auriculares en las clases dirigidas “para no perturbar el descanso de los vecinos”, las cuales “están teniendo mucho éxito”, valora.

Futuro con vistas a retomar la expansión

Preguntado por la idoneidad de subir las tarifas -Fit21 se sitúa sobre los 28 euros al mes-, Alemany se muestra categórico en “no subir precios, puesto que supondría una traba más para la vuelta de los clientes a los gimnasios”. Planteándose esta cuestión en un futuro en el que “salgamos totalmente de la pandemia y podamos operar con normalidad”.

Calcula que serán necesarios dos años para que Fit21 “pueda retornar a las cifras pre-pandemia”, aunque no descarta que el proceso se pueda acelerar si la situación pandémica mejora. Igualmente, se muestra abierto a la posibilidad de ampliar la red de centros, con aperturas que en principio se localizarían en la provincia, si bien, advierte, “priorizamos una buena localización y si se da en una ciudad fuera de nuestra provincia e incluso de nuestra comunidad autónoma, la estudiaremos”.


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