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Medida marketeniana o eficaz

Trabajadores de +55, ¿un reclamo para atraer a la población mayor al gimnasio?

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El segmento adulto mayor es considerado "estratégico" para muchos operadores de gimnasios en un futuro próximo.

(26-7-2019). La población mundial, y también la española, envejece rápidamente. Los adultos mayores son un target cada vez más estratégico para muchas industrias, incluida la del fitness, que busca maneras de atraer a este colectivo a sus clubes. Una de las últimas ocurrencias es contratar trabajadores de la misma franja de edad que estos clientes para que funcionen de reclamo. Una medida acertada para algunos operadores pero simple “ruido marketeniano” para otros.

La pasada semana, la cadena inglesa David Lloyd Clubs anunció su última ocurrencia para conseguir atraer a sus clubes a los adultos mayores: contratar profesionales de más de 55 años para que haya al menos uno en cada uno de sus centros deportivos de aquí a 2020. Una medida con la que busca, no sólo conseguir el objetivo de elevar la mediana de edad de sus socios, sino también crear un precedente, ser “el ejemplo a seguir” por el resto de operadores.

CMDsport ha querido conocer la opinión que despierta esta estrategia entre operadores del mercado español, encontrando disparidad en cuanto a la efectividad de la medida, si bien, un consenso completo en cuanto se refiere a la importancia que está adquiriendo y adquirirá el segmento de adultos mayores para la industria del fitness. Un público al que urge atender, y desde todos los modelos de clubes de fitness.

Una cuestión de edad

La propuesta de David Lloyd Clubs parte de la premisa que el público adulto mayor se “siente más cómodo” si el profesional que le atiende tiene una edad más cercana a la suya, y no un joven de 30 años. Idea que comparte Gustavo Rodríguez, director comercial y de márketing de la cadena BeOne, quien opina que efectivamente existe una correlación directa entre la edad de los trabajadores y la edad de los socios. “Los trabajadores de más de 55 años pueden ser más afines al target entendiendo mucho mejor sus necesidades y objetivos”, comenta, matizando que más que compartir edad, “lo que puede hacer sentir a estos socios identificados con su monitor es el perfil”.

BeOne cuenta en su plantilla con trabajadores mayores de 55 años, no viendo la cadena ningún tipo de inconveniente a la hora de emplear a personas de esta franja de edad, sino “todo ventajas, si son buenos profesionales”, apunta Rodríguez.

En una postura similar se posiciona Ignacio Triana, gerente de Grupo Forus, quien califica de “fundamental” que “los socios encuentren en el profesional que les atiende a un modelo a seguir, una referencia, y en el caso de los adultos mayores, ayuda que sus técnicos tengan una edad más cercana a la suya”.

Por el contrario, para José Antonio Sevilla, director general de AltaFit y Jordi Violan, subdirector general del Grupo Duet, “no existe una relación directa entre edad de los trabajadores y de los clientes”. En opinión de Jordi Violan, “los clientes, tanto si son jóvenes como seniors, no valoran la aportación del técnico en función de su edad, sino de la calidad del servicio que se ofrece y para ello están capacitados tanto personas mayores de 50 años como más jóvenes”.

Opinión que suscribe Sevilla, añadiendo que “no existe causa-efecto, la edad no dice nada, ni estoy seguro de que permita captar a más clientes adultos mayores”. Y apela a la experiencia de sus clubes: “Tenemos técnicos de 30 años trabajando con socios adultos mayores y no existe ningún problema. Los profesionales saben hacer adaptaciones en función del perfil de usuario”, afirma tildando la medida de David Lloyd Clubs de “marketeniana”.

Un sector joven y flexible

Preguntadas a ambas cadenas por si emplean a trabajadores de más de 55 años, la respuesta es afirmativa, siendo trabajadores que “han ido cumpliendo años dentro de la compañía”. Sin embargo, en ambos casos señalan que no se trata de un perfil -+55- muy frecuente en la industria del fitness. “Somos un sector muy cambiante que requiere de cierta flexibilidad por parte de las personas empleadas”, comenta el subdirector general del Grupo Duet, quien sin embargo matiza que “tampoco existe una relación directa clara entre esta flexibilidad requerida y una edad concreta”.

Por su parte, José Antonio Sevilla considera que “la condición física marca que haya más jóvenes que mayores trabajando en esta industria, si bien está cambiando y cada vez hay técnicos de mayor edad que presentan una condición física buenísima”. En el caso de AltaFit, la edad media de sus trabajadores es “bastante joven”, aunque sí que cuenta con trabajadores de mayor edad para los que “disponemos de planes de empleo y una vez llegan a una edad determinada son promocionados a posiciones de coordinador o dirección, o cambian las clases colectivas por el entrenamiento personal y la sala de fitness”, explica Sevilla, quien admite que también hay muchos profesionales que “a determinada edad cambian de profesión y salen del sector”.

Una larga carrera profesional

Sin embargo, para Ignacio Triana, “la edad no debe condicionar hasta cuándo puede un trabajador ejercer dentro del sector del fitness”. En el caso de la cadena Forus, “contamos con empleados de todas las franjas de edad, para atender a los públicos de las distintas franjas, y vemos igual de aptos a profesionales de 55 y 60 años que a los de 30. Lo que importa son sus conocimientos y condición física”, afirma Triana.

Es más, en opinión de este directivo, medidas como la impulsada por David Lloyd Clubs, “no sólo aumenta la atracción de público adulto mayor, sino que lanza un mensaje a los trabajadores jóvenes de que existe carrera pasados los 40. Permite demostrarles que pueden tener recorrido en la compañía y crecer con ella”.

Medidas así lanzan un mensaje a los trabajadores jóvenes de que hay carrera en el fitness pasados los 40

Sin etiquetas

En lo que sí se muestran de acuerdo todos estos operadores es en que el segmento de los adultos mayores va a adquirir cada vez un rol más destacado dentro de la industria del fitness. No en vano, la totalidad de las cadenas consultadas cuentan con programas de formación interna específicos para atender a este colectivo de clientes. En el caso de BeOne, “los técnicos reciben protocolos de atención a clientes y estos están segmentados por grupos de edad, ya que las necesidades y objetivos, formas de comunicarse y tono, no son las mismas para personas de 30 años que para los de 60”.

También dentro del Grupo Duet, en el que sin embargo, Jordi Violán señala que “cada vez el segmento central de edad es más amplio y seniors realizan ahora actividades que a priori parecían más adecuadas para usuarios más jóvenes. Esto implica que estratégicamente no sea tan necesario diferenciar nuestra oferta en función de la edad del cliente potencial”.

A lo que se añade, como apunta José Antonio Sevilla, el hecho de que “la franja de edad que se considera de adulto mayor es muy amplia y no se puede comparar un cliente de 60 años con una buena condición física con alguien de 80 años con movilidad reducida, obviamente no querrán estar en la misma clase, igual que hay mayores que quieren juntarse con jóvenes para sentirse ellos más jóvenes”. Es por ello que considera cada vez menos útil clasificar los servicios por franjas de edad.

Un público clave

Con todo, los adultos mayores se han convertido en un target que cobra cada vez más importancia y al que “en un futuro próximo vamos a tener que prepararnos todos los modelos para proporcionarle servicios a este colectivo de mayor edad, más poder económico, más tiempo y menos cargas familiares”, admite José Antonio Sevilla, quien señala que si bien “actualmente el target de AltaFit es más bien joven, ya estamos trabajando en hacer frente al incremento de población de mayores activos”.

Sobre qué atrae en específico a este colectivo, para las cadenas BeOne y Grupo Duet, lo más importante no es el precio, sino “la oferta de servicios, el asesoramiento personalizado y la oferta de actividades”. También la cercanía, admite Ignacio Triana de Forus, quien califica este atributo como “una ventaja en todas las franjas de edad”. Sin embargo, “a medida que vamos haciéndonos mayores, lo que priorizamos sobre todo es la calidad”, concluye.


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