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Como asegurar éxito de la implantación tecnológica en los gimnasios

Trainingym: “La tecnología no es la barrera, lo es el miedo al cambio”

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(5-3-2018). A la hora de introducir una innovación en una instalación deportiva, gran parte de su éxito recae sobre el proceso de implantación. Un procedimiento que desde Trainingym aseguran que ha cambiado mucho en los últimos años, adaptándose a la principal problemática de la apuesta por una novedad; la gestión del cambio.

Alberto Pérez es responsable de Experiencia de Cliente en Trainingym.

“Por naturaleza, al ser humano no le gustan los cambios y es algo que genera defensas y barreras”, comienza Alberto Pérez, responsable del área de Experiencia del Cliente y experto en implantación y soporte técnico de la empresa tecnológica Trainingym. Su cometido se centra en conseguir que la innovación contratada se integre con éxito en la empresa y de resultados.

Un proceso, afirma, que, en el caso de las soluciones tecnológicas, -pero que es extensible al resto de innovaciones-, “no se basa en contratar un programa, instalar el software y ponerlo en marcha sin más”. Sino que “implementar un nuevo programa o una nueva tecnología supone adoptar una nueva metodología de trabajo, que además se apoya en un software”. Lo cual en su opinión conlleva que “cuando se implementa una nueva metodología, tanto si de basa en la tecnología como sino, se crea un cambio en la forma de trabajar y en los protocolos, que suele generar de entrada rechazo”.

Implementar un nuevo programa o una nueva tecnología supone adoptar una nueva metodología de trabajo

Y aquí es donde radica la importancia del proceso de implantación, para el que Pérez considera que “no es tan importante si la implementación es intuitiva o no, o si es online, sino cómo gestiona la empresa el cambio que se va a producir”. En este sentido, el experto en implantación de Trainingym opina basándose en su experiencia que en la mayoría de empresas deportivas “la barrera muchas veces no es la capacitación tecnológica, sino la gestión del cambio”.

Gestión del personal

El técnico considera que “una buena predisposición a gestionar el cambio viene dada porque la empresa en cuestión haga una buena gestión de su plantilla de trabajadores”.

“Los cambios vienen y se pueden afrontar como un nuevo escenario al que hay que adaptarse pronto para obtener una ventaja competitiva o darles la espalda y mantenerse cerrado a la innovación”, valora Pérez. Y añade que “a la hora de contratar personal es importante pensar en perfiles de profesionales predispuestos al cambio, y realizar un trabajo constante de gestión de equipos”.

Preguntado sobre cómo se debe realizar esa gestión del cambio, Pérez contesta que “lo primero, es creerse el cambio, no adoptarlo solo porque sea tendencia, sino porque se cree que funciona y se confía en él. Y trabajar para que todo el equipo lo crea”.

A menudo, señala el experto, “el que contrata la innovación tecnológica no es ni quien coordina los equipos de trabajo ni quien va a utilizar esa tecnología, y tampoco tienen los mismos intereses”. Y cree que la clave está en “la gestión del talento”. “La empresa debe conseguir que dirección esté alineada con coordinación y éstos con el personal de sala. Se debe mejorar la comunicación para que el convencimiento del cambio llegue al que va a estar en contacto directo con la tecnología y con el cliente. Se debe procurar que el enamoramiento que siente el que contrata la tecnología, llegue a todo el personal”.

A la hora de contratar personal es importante pensar en perfiles de profesionales predispuestos al cambio

La figura del intermediario

Para lograr este cometido, Pérez ve vital la existencia de una figura “intermediaria”, que suele ser el coordinador del centro. “El intermediario es quien recoge las necesidades y objetivos de la dirección y los transmite a los trabajadores, escuchando a su vez las necesidades e intereses de esos trabajadores para aplicar la innovación tecnológica de forma que dé respuesta a estas peticiones”, describe Pérez, quien afirma que “en Trainingym no dejamos este proceso en manos de la empresa, sino que acompañamos toda la cadena para asegurarnos que toda la plantilla está alineada y la tecnología responde a las necesidades reales de la instalación”.

En este sentido, cree que el hecho de que un proceso de implantación tecnológica sea mejor o peor “depende del equipo profesional de cada empresa, de contar con profesionales buenos y felices, porque todas las empresas son mejores o peores en función de sus trabajadores”.

Y aprovecha este punto para lanzar un consejo a las compañías del sector: “No nos podemos quedar en la punta del iceberg, porque no es un problema de implantar una tecnología, sino que se presentará cada vez que se produzca un cambio”. Para continuar afirmando que “el sector del fitness está innovando mucho en materia tecnológica, pero le falta trabajar más la gestión de personal”.

Se debe procurar que el enamoramiento que siente el que contrata la tecnología, llegue a todo el personal

El después

El técnico de Trainingym considera que un proceso de implantación tecnológica dura “un máximo de 60 días”. A la hora de abordarlo, en el caso de esta empresa “realizamos unas sesiones antes de que se lleve a cabo la implantación y otras de seguimiento después”. Pérez explica que “antiguamente, el proceso de implantación de basaba en la configuración de la herramienta y una formación presencial de ocho horas. Pero vimos que no funcionaba porque nadie está preparado para recibir y asimilar un cambio en un solo día, y porque además, los problemas surgen mientras se usa”. Así, “hemos cambiado la formación de un día por tres sesiones presenciales y formaciones online abiertas de seguimiento y resolución de problemas y dudas durante los siguientes 30 días después de la implantación”.

Los gimnasios no se dan cuenta del poder que tienen los entrenadores y técnicos de sala como comunicadores

Comunicar la innovación

Por último, Alberto Pérez defiende que la implantación sólo será un éxito completo si “el usuario del gimnasio acaba utilizando esa innovación”. Para ello considera decisiva “la manera en la que se comunica al cliente la novedad”.

Recomienda “generar una campaña de comunicación aprovechando los canales de que se dispongan”, siendo los básicos, “el mail, realizar creatividades en redes sociales, promociones offline vistiendo los gimnasios con rollups y otros elementos, y que los empleados tengan un mensaje que comunicar”. Sobre este último punto, Pérez remarca que “a veces los gimnasios no se dan cuenta del poder que tienen los entrenadores y técnicos de sala como comunicadores, y se desaprovecha este valioso canal directo al usuario”, concluye.

Más información sobre el proceso de implantación de Trainingym

Caso de éxito: La experiencia de Ego Sport Center

 


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