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Pese a facturar 5 millones de euros hasta la fecha

Bestard encara la recta final de 2022 con dudas de lograr revalidar su récord del año pasado

La incertidumbre económica le impide poder pronosticar resultados finales

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Calzados Bestard cuenta con una red de distribución de unos 300 puntos de venta en España, una cifra en descenso, debido a que paulatinamente han ido cerrando pequeñas tiendas. De todos modos, ello, según explica Lindholm, se estaría viendo compensado con el crecimiento que experimentan las grandes cuentas, entre las que se encuentran Barrabés, Corte Inglés, Forum Sport o Camp Base, entre otras.

(26-10-2022). En lo que llevamos de año, Calzados Bestard suma una facturación de 5 millones de euros. Sin embargo, duda que logre repetir, a la conclusión de este 2022, el récord histórico de ingresos establecido el pasado 2021 de 7 millones de euros.

El director comercial de Calzados Bestard, Mats Lindholm, se muestra satisfecho con esos resultados registrados hasta ahora, ya que, según explica, se basan tanto en el mantenimiento de la demanda interna como en el crecimiento de las exportaciones de la compañía. No obstante, el directivo no quiere precisar un objetivo de facturación final para este 2022, debido a la incertidumbre existente sobre la evolución de la situación económica, dejando entrever como difícil que la compañía revalide el resultado récord de siete millones que giró el pasado 2021.

Mats Lindholm destaca que en los diez primeros meses de este año 2022, la empresa balear especializada en calzado para deportes de montaña ha igualado la facturación habitual en un año en tiempos pre-pandemia. Los ingresos, según añade, podrían haber sido mayores, pero la empresa no ha podido entregar todos los pedidos debido a la persistencia de los problemas de suministro originados durante la pandemia.

Manteniéndose en España

El directivo manifiesta que la demanda se ha estabilizado en España después de haberse registrado “un nivel de ventas inusualmente alto en 2021”. No obstante, Calzados Bestard ha logrado mantener la cuota de mercado, la cual lograron incrementar en las circunstancias de pandemia.

Lindholm recuerda que, durante el boom del oudoor en tiempos pandémicos, marcas con producción en el extranjero no pudieron servir a causa de los cierres de fábricas en Asia y los problemas en las cadenas de suministro. En cambio, Bestard, con fabricación en Europa, sí dispuso de producto, pudo servir y llegó a nuevos clientes.

La compañía cuenta con una red de distribución de unos 300 puntos de venta en España, una cifra en descenso, debido a que paulatinamente han ido cerrando pequeñas tiendas. De todos modos, ello, según explica Lindholm, se estaría viendo compensado con el crecimiento que experimentan las grandes cuentas, entre las que se encuentran Barrabés, Corte Inglés, Forum Sport o Camp Base, entre otras.

Licitaciones en el extranjero 

En lo que llevamos de año, las exportaciones representan el 28% del volumen de negocio de Calzados Bestard. Entre los principales mercados clientes figuran Australia, República Checa, Francia, Turquía y Gran Bretaña.  La firma opera directamente en Europa, contando con una red de en torno a 100 puntos de venta, mientras que en países más lejanos cuenta con distribuidores.

“Este año hemos entrado muy fuertes en algunos países con licitaciones públicas”, manifiesta Lindholm. Por ejemplo, la compañía ha firmado un importante contrato para proveer de botas a los equipos de salvamento en Australia, donde han estado sufriendo numerosos incidentes de inundaciones.

Asimismo, el directivo asegura que “nuestro producto está bien posicionado en el mercado de calzado de calidad”. En ese sentido destaca que “exportamos a algunos países con menor poder adquisitivo, donde tenemos clientes que invierten una parte importante de su sueldo en nuestras botas porque valoran más la calidad que el marketing”.

ISPO “demasiado madrugadora”

Calzados Bestard estará en la próxima Ispo de Munich, que ha establecido de manera definitiva su celebración a finales de noviembre, cuando lo habitual era entre los meses de enero y febrero. La organización de la ISPO lo presentó como “una decisión estratégica debido a los cambios de mercado de gran alcance que se han producido en los últimos años”.

Mats Lindholm señala que “habrá que adaptarse” a esos cambios de fechas feriales pero sostiene que para las empresas medianas y pequeñas “resulta una fecha demasiado temprana. A nosotros nos es más conveniente esperar a enero, ya que es más complicado tener novedades y muestras preparadas en noviembre”.

El directivo apunta que el cambio de fechas podrá beneficiar a las grandes marcas, que necesitan más tiempo para desarrollar su proceso productivo. Según recuerda, los adelantos de feria han sido una constante desde que cogió peso la deslocalización de la fabricación. “Antes, todos fabricábamos en Europa y no hacía falta tanto tiempo para programar los pedidos, luego muchos fueron a Asia y empezaron a adelantarse las ferias”, concluye.


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