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Afydad: del “de ir juntos ni hablar” al “together forever”

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PRIMERA JUNTA DIRECTIVA. La primera reunión de la junta directiva de la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores de Artículos Deportivos (por aquel entonces bajo las siglas Sead-Asesport para favorecer la integración de las dos asociaciones que daban origen a Afydad) se celebró el 20 de de febrero de 1995 en uno de los despachos de la feria de Barcelona. Formaban parte de dicha junta, de izquierda a derecha: Isidro Montserrat (Serval), Antonio Jorro, Juan Luís Barbero (Mondo Ibérica), Maite Peydró (Salter), Juan José Bonet (Ginadan), Alejandro Sánchez (Productos Deportivos-Laken), Andrés de Pablos (Adidas), Carmen Alibau (Algon), Juan Manuel Navarro (Enebe) y José Luís Martínez (Karhu). En el extremo derecho de la imagen, Claire Vielle, gerente de la asociación. FOTO: DIFFUSION SPORT.

(29-11-2018). Que una organización colectiva cumpla años es importante porque ello demuestra la vigencia de su funcionalidad. El aniversario que hoy festejará Afydad debe ser sobre todo un homenaje a los empresarios pioneros que hace 50 años vieron el valor de las alianzas y lo emplearon para alcanzar sus sueños.

La Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores de Artículos Deportivos (Afydad) festejará hoy con todos los honores un 50 aniversario de su fundación que, siendo ortodoxos, no es real, sino que está  inspirado en el año de creación de una de las dos asociaciones sectoriales de cuya alianza es fruto. 

Y es que la Afydad de hoy es consecuencia de la fusión que en 1995 (hace 23 años) se produjo entre, por un lado, el Servicio de Español de Artículos Deportivos (Sead), cuyos impulsores fueron Salvador Peydró, Joan Cases, y los hermanos Javier y Francisco Berneda, entre otros, y, por el otro lado, la Asociación Española de Empresas del Deporte (Asesport), creada a principios de la década de los 80 por, entre otros, Juan Ventosa, empresario que había estado adscrito anteriormente al citado Sead.

CASI 15 AÑOS CON DOS PATRONALES

Si el Sead vivió su época dorada durante la década de los setenta, Asesport la tuvo durante la de los ochenta. Precisamente, durante esos ochenta y el primer lustro de los noventa, España se convirtió en el único país de Europa con dos patronales del sector deportivo, un récord por cierto al que, posteriormente, se ha sumado otro: el de país del mundo con mayor número de centrales de compras y servicios del mercado deportivo (todavía en vigor con 11 organizaciones de ese tipo).

Sin embargo, en la órbita empresarial, tras los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 e iniciada la progresiva pérdida de atracción de las ferias como punto de encuentro sectorial, los problemas económicos de Asesport y la pérdida de poder de interlocución del Sead ante las administraciones para obtener subvenciones para acciones de promoción de la exportación propiciaron que algunos de los miembros de las juntas directivas de una y otra asociación empezaran a ver la idoneidad de unir ambas organizaciones en una sola.

UNA NEGATIVA COMO DETONANTE

Recuerdo que por aquellos años le pregunté sobre el tema al presidente de Asesport, Juan Ventosa, y el empresario me dio una respuesta que, usé como título de la entrevista que publiqué por aquel entonces en Diffusion Sport: “de ir juntos, ni hablar”.

Ayer por la mañana hablé con Juan José Bonet que en aquellos años de resaca post-Barcelona’92 era el presidente del Sead. Ambos evocamos aquella frase de Ventosa y Bonet me reconoció que “aquella respuesta sirvió de detonante para que las negociaciones entre el Sead y Asesport empezasen realmente a agilizarse. Había quedado claro quién abogaba por el inmovilismo y con la crisis post-olimpiadas que todavía arrastrábamos más otros cambios que empezaban a haber por el mercado era indudable que el sector no podía permitirse dos asociaciones de proveedores y que éstas debían unirse bajo una sola”.

PRESIDENTE DE LA TRANSICIÓN

Juan José Bonet fue el ‘presidente de la transición’. Tras asumir la presidencia del Sead en la última legislatura de dicha asociación (hacia 1991), posteriormente, en 1995, fue elegido presidente de la flamante Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores de Artículos Deportivos que para evitar ‘traumas’ a socios de una y otra asociación se decidió bautizarla provisionalmente como la asociación Sead-Asesport. Y, así, mientras se gestaba oficialmente la futura Afydad, se logró que esa transición liderada por Bonet llegara a buen puerto.

Si Juan José Bonet fue el presidente de la transición de Sead-Asesport a Afydad estando al frente hasta el año 2002, tras él Afydad ha contado con otros tres presidentes. Éstos han sido Marc Puig (de 2002 a 2010); Xavier Berneda (de 2010 a 2018) y en la actualidad (desde el pasado mes de abril), el nuevo presidente es Andrés de la Dehesa.

Se celebren los años que se celebren este anochecer en la fiesta de Afydad, lo indudable es que son muchos años y es de justicia celebrarlos en un mundo en el que todo parece nacer con fecha de caducidad. Asimismo, y en cierto modo, es comprensible que se tome la fundación del Sead como el punto de partida del asociacionismo entre proveedores de productos deportivos en España, especialmente, si la actual Afydad es consecuencia de las transformaciones que el escenario asociativo de nuestro sector ha vivido. 

Comparto con Juan José Bonet una de las frases que me dijo ayer tras considerarle como el ‘presidente de la transición’ y destacarlo como uno de los presidentes más emblemáticos de la historia de Afydad. Bonet me dijo: “Tal vez pude destacar por el momento y la situación tan especiales que atravesó la asociación por aquel entonces. De todos modos, los presidentes que han venido luego también han hecho su trabajo y han cubierto los objetivos que se habían fijado en virtud del entorno en el que les tocó jugar”. 

Comparto esa frase de Bonet porque viene a decir que cada uno de los presidentes de toda asociación supone un eslabón de la cadena, un nuevo paso hacia la adaptación de la organización al nuevo contexto en el que se halla inmersa. Y la suma de muchos presidentes acaba dando largas trayectorias y si, además, son en defensa de objetivos colectivos mejor que mejor.


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