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Diario de confinamiento (XV): el deporte, sector de primera necesidad

Según cual sea la evolución de los datos de la pandemia de coronavirus en España, el Gobierno estudia dejar salir a los ciudadanos a pracicar deporte.

Desde hace tres semanas, además de las noticias correspondientes a la evolución de la cifra de contagios y muertes que está provocando el coronavirus, así como sobre las encomiables reacciones de empresas y personas que están entregándose en ayudar al sistema sanitario para soslayar los efectos de la pandemia sobre la población, estamos asistiendo a una gran desfilada de cancelaciones de grandes eventos deportivos. Sin duda, la suspensión de estos acontecimientos de gran calibre tiene un notorio impacto. No obstante, pese a las grandes audiencias que esos eventos tienen, éstos están más vinculados a la órbita-espectáculo y entretenimiento del deporte que a la salud real de los ciudadanos.

Me atrevo a vaticinar que la difícil situación que vivimos hoy provocará que los gobiernos de la era post-confinamiento deban asumir que, como antes proveían presupuestos para la compra de armas para la defensa del país en caso de guerra, ahora deberán acentuar sus inversiones en materia de salud y sanidad. El pavor a la congestión de los servicios sanitarios del que diariamente nos alertan desde los medios los líderes de la gestión de esta crisis sanitaria, tiene entre sus causas el desmantelamiento y frenazo inversor que las esferas políticas hicieron en esos servicios y en la investigación en la crisis del 2008 y que, desgraciadamente para la población –sus votantes- hoy estamos pagando, como sucede siempre, los ciudadanos.

GOBERNANTES RETRATADOS

Focalizados en estos momentos en la crisis sanitaria y en intentar frenar la hecatombe económica que ya empieza a mascarse y cuya magnitud aumenta exponencialmente cada día que pasa, los gobernantes están quedando retratados por los silencios con que responden a las demandas de sectores como los fisioterapeutas, los profesionales del turismo deportivo, los gimnasios… Todos estos sectores están vinculados con el deporte y muy especialmente con su práctica. Hoy es evidente que la práctica deportiva, el deporte que hace cada ciudadano gracias a la aportación que realizan una ingente cantidad de personas y empresas es más eficaz para la salud de los ciudadanos que los grandes acontecimientos deportivos, por más audiencia que estos puedan tener y ayuden a satisfacer las cuentas de explotación de los grandes medios de comunicación, los cuales, en su grandísima mayoría, trabajan a las órdenes de poderosos protagonistas del gran capital.

Al igual que pienso que los políticos actuales poco saben de los grandes esfuerzos que realizamos los empresarios para llevar adelante nuestras empresas porque en la grandísima mayoría nunca han trabajado en una empresa, me atrevo a extrapolar que la mayoría de políticos no saben de la influencia que la práctica deportiva tiene sobre la salud fehaciente de las personas, porque apenas practican deporte.

Ayer me decía el fundador de la cadena de gimnasios Atalanta, Juan Carlos Gómez Pantoja que ni entre sus empleados ni entre la comunidad de abonados que acuden a sus centros le consta que se haya producido ninguna afección por coronavirus. Satisfecho de ello sentenció:  “el ecosistema del fitness está demostrando que es saludable, que prodiga la salud y que ahorra costes a la sanidad pública”.

INVERTIR EN QUIENES PROMUEVEN LA SALUD

La era post-confinamiento debería hacer ver a los políticos que la inversión armamentística de tiempo atrás debe quedar definitiva y totalmente atrás, que donde hay que invertir es en la salud, en la investigación y en todos aquellos sectores que ayudan a salvaguardarla.

En ese planteamiento, el deporte constituye, lo está demostrando precisamente en estos momentos, un importantísimo aliado por el que los gobiernos (sean del color que sean) tienen que velar y, por tanto, convertir en sector de primera necesidad. Y me estoy refiriendo a los sectores englobados dentro del deporte que promueven la práctica deportiva activa y no al deporte-de-sofá… por más audiencias que pueda atesorar.

La promoción de la práctica deportiva entre los ciudadanos debe ser una Cuestión de Estado, debe superarse de una vez por todas la interpretación del deporte como un lujo. No puede ser que el IVA de un gimnasio sea como el de un producto de Loewe, ni que unas botas de fútbol paguen el mismo impuesto que unas zapatillas de moda, ni que una actividad deportiva tenga la misma tasa impositiva que comer en un restaurante de cinco estrellas michelín.

Entre los deberes de los gobernantes en el escenario post-confinamiento deberá haber una reducción del IVA para todos los sectores del deporte vinculados con la práctica deportiva real de los ciudadanos y, por supuesto, una campaña permanente sobre el fomento de la misma entre aquellos.

Jordi Maré :