ESENCI@L

Diario de confinamiento (XVIII): El consumidor que viene

evolucion de la humanidad

Quizas la pandemia del coronavirus sirva para que la humanidad constate que el camino que había tomado hasta antes de su estallido no era el más idoneo para su evolución sostenible y ello suponga un cambio de hábitos en todas las esferas.

(8-4-2020). La pandemia provocará un sinfín de ‘borrones y cuentas nuevas’ en el seno de la sociedad post-coronavirus. El consumidor no será como era en el ‘viejo mundo’ en el cual todavía vivimos. Cambiaremos hábitos porque las circunstancias serán distintas. Pese a ello, nos quedarán los sentimientos y las emociones, algo que los humanos no hemos variado en esencia desde que poblamos la tierra.

La gran mayoría de gimnasios, tiendas y empresas suministradoras de productos deportivos llevan las tres semanas de confinamiento total preguntándose qué sucederá con el consumo una vez se flexibilice la movilidad de los ciudadanos. Prácticamente, todo el mundo admite que, al igual que el levantamiento del confinamiento será gradual, el consumidor no saldrá a la calle en masa a comprar. Pese a la avidez por pisar la calle, los ciudadanos seguirán temerosos del contagio y, muy probablemente, ello les incitará a evitar aquellos establecimientos en los cuales pueda haber, en teoría, gran cantidad de clientes.

Ello lleva a presagiar que, al igual que el comercio online podría experimentar una apertura de ventas hacia más tipos de productos que los estrictamente para uso doméstico, como está sucediendo en pleno confinamiento, también pueda haber mayor propensión a acudir a los establecimientos de proximidad de todo tipo, al objeto de evitar desplazamientos en el transporte público y en detrimento de los espacios como los centros comerciales por ser más proclives, teóricamente, a las aglomeraciones.

Es de suponer que la población busque los espacios libres, que aquellos que practicaban deporte salgan a disfrutar del aire pero, a su vez, es presagiable que los deportes de equipo sean, como los gimnasios, los que requieran de mayor tiempo para alcanzar la normalidad del escenario pre-coronavirus, no sólo por el temor al contagio de los propios deportistas sino también porque el Gobierno regulará el acceso a las instalaciones deportivas con restricciones de aforo que irá abriendo paulatinamente.

LENTO Y LARGO Y ESFORZADO DESPERTAR

Pese a ello, puede preverse que el comercio deportivo irá ‘desperezándose’, aunque lo hará sin demasiada agilidad ni rapidez. Y tal vez sea de ese modo porque el consumidor, además del miedo al contagio, revalidará comportamientos de la crisis de 2008, cuando ‘nació’ el concepto de la llamada ‘pobreza percibida’. Aquel fenómeno propició una contención del consumo incluso entre aquellos que continuaban gozando de un buen salario y generó la corriente del gasto comedido, frenó la compra impulsiva, acentuó la búsqueda del mejor precio, favoreció el arraigo del low cost, catapultó las guerras de precios e hizo proliferar la gestión de unas ventas con márgenes comerciales nimios que han provocado que numerosos detallistas (y empresarios de otros eslabones del sector, así como de otros sectores) hayan registrado desde entonces, y pese a la reactivación económica, unos ingresos tan débiles que les han impedido generar el ‘cojín’ suficiente para afrontar con mejores opciones la travesía del desierto económico actual.

Los profesionales del sector deportivo han apuntado como horizonte para el restablecimiento del consumo a los niveles del escenario pre-coronavirus la primavera del año que viene, es decir, dentro de un año aproximadamente. Sólo los integrantes del retail lo han situado más cercano y han apuntado el próximo mes de septiembre. La verdad es que absolutamente nadie lo sabe a ciencia cierta.

En esta ocasión el factor salud adquiere una relevancia que en la crisis del 2008 era inexistente. También habrá que ver qué sucede en el escenario laboral. Aunque, el ritmo de la actividad económica vaya saliendo del letargo forzado por la pandemia del coronavirus, previsiblemente, los cierres de empresas y, por tanto, la pérdida de puestos de trabajo se presagian mucho más acentuados de lo que ya fue en 2008. Y entonces, la recuperación de los niveles de consumo no tardó, precisamente, un año en alcanzarse.el mundo

NUEVA ERA

Lo indudable es que el consumo post-coronavirus va a ser distinto del de la era pre-coronavirus. Es presagiable que esa nueva era ensalce la omnicanalidad, es decir, la combinación del mundo presencial con el mundo digital. Como muchos, yo tampoco creo que nos vayamos al extremo del péndulo y el comercio físico o las sesiones presenciales pasen a quedar en minoría a favor de la hegemonía del comercio y de los gimnasios digitales. Pero lo evidente es que esta pandemia provocará, sin lugar a dudas, una aceleración de procesos que ya eran incipientes en la era pre-coronavirus y en la era post-coronavirus se implantarán cambiando o, incluso, haciendo desaparecer muchas profesiones y muchos hábitos y, en definitiva, el mundo que hoy conocemos.

Pese a ello, el universo de las emociones continuará incólume. El hombre de Neanderthal tenía las mismas emociones que tenemos hoy. Y eso seguirá propiciando que la humanidad avance, aunque sea por otros derroteros que, quizás, propicien el arraigo en la conciencia colectiva de que, tal como estábamos yendo, estábamos condenados a que nos sucediera lo que nos está pasando ahora.


No hay comentarios

Añade el tuyo