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Las tiendas de esquí vuelven a ilusionarse con la candidatura Barcelona-Pirineus

jjoo invierno

Las tiendas de esquí aseguran que la celebración de unos JJ.OO. de Invierno repercutiría favorablemente sobre el negocio del esquí.

(10-10-2018). El aval del Comité Olímpico Internacional (COI) a la candidatura Barcelona-Pirineus 2030 es una buena noticia para las tiendas de esquí catalanas, sobre todo por la repercusión de unos JJ.OO. de invierno sobre las infraestructuras.

El COI ha dado luz verde a la precandidatura Barcelona-Pirineus para la celebración de unas Olimpiadas de invierno en el año 2030. Un informe técnico del comité constata que Cataluña reúne las condiciones para albergar estos juegos. Ahora, como siguiente paso, tocaría presentar una propuesta real. Aunque el horizonte 2030 queda aún lejano, y los intentos anteriores de candidatura para 2022 y 2026 no prosperaron, el visto bueno del COI ha vuelto a despertar las esperanzas de las tiendas de esquí catalanas.

Unos JJ.OO. colocarían a Barcelona en el mapa mundial de los deportes de nieve

En primer lugar, dicen, porque supondría una gran promoción para el mundo del esquí. Joan Ferrer, propietario de Twinner Esports Ferrer, valora que significaría “colocar por fin al Pirineo en el mapa mundial de los deportes blancos y lograr que la gente piense en la nieve”. En su opinión, la marca Barcelona tiene un peso muy fuerte y ha sido “una decisión muy sabia” unirla a la candidatura olímpica.

Infraestructuras

Otra repercusión muy positiva sería la mejora de las infraestructuras. Ricard Tarré, propietario de Esport Tarré, lamenta que “el tren que va de Barcelona a Puigcerdà tarda tres horas, supongo que esto mejoraría. Sólo hay que ver cómo transformaron las olimpiadas del 92 la ciudad de Barcelona”. El detallista, que ha visto los intentos frustrados de las candidaturas para 2022 y 2026, confía en que las administraciones apoyen el proyecto.

También Josep Maria Puyol, gerente de Ski Service Baqueira, indica que sería una publicidad “excelente” para el Pirineo y que la estación de la Val d’Aran “saldría claramente ganando” de la inversión en infraestructuras.

Impacto sobre las ventas

Los detallistas de nieve están de acuerdo en que unos JJ.OO. de invierno tendrían un efecto positivo sobre todo el sector del esquí. Ahora bien, no tienen claro cuál sería la repercusión real sobre sus negocios. Ricard Tarré cree que “toda promoción es buena y tal vez las ventas se incrementarían, pero no sería un boom espectacular”. Sergi Mur, propietario de La General Surfera, tampoco se atreve a vaticinar qué reportarían estas olimpiadas a su comercio. El minorista sostiene que la competición como tal no tiene tirón sobre las ventas.

Por su parte, Joaquín Camacho, desde Skim Lloguer, en La Molina, declara que la noticia es muy reciente y es pronto para evaluar qué pasará a partir de ahora. Pero se muestra convencido de que, de llegar a celebrarse estos juegos, serán beneficiosos “tanto para el negocio del esquí como las ventas de las tiendas”. Eso sí, incide en que “habría que ver cuál es el coste económico y si realmente no nos va a costar más de lo que aportaría”.

¿Momento apropiado?

Los comercios de esquí se muestran partidarios de la candidatura Barcelona-Pirineus 2030, pero algunos también se plantean si la coyuntura económica permite o aconseja su celebración. “Ojalá que de aquí a 2030 la situación sea más positiva, pero tal como está ahora el patio no lo veo claro ni factible”, señala Sergi Mur. El detallista subraya que, como propietario de un comercio de nieve, está muy interesado en que se celebren estas olimpiadas de invierno, pero señala que “hay otras prioridades”.

No digo que no se pudieran celebrar, pero hay que admitir que no somos un país de nieve

Asimismo, plantea que también sería arriesgado desde el punto de vista climatológico y, si hay un mal año, se dependería de la nieve artificial. No obstante, entiende que desde la organización “ya estarían contemplados todos los posibles contratiempos”. “No digo que no se pudieran celebrar y, además, hacerlo muy bien con la proyección olímpica de Barcelona, pero hay que admitir que no somos un país de nieve”, insiste.

 


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