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Se cumplen 25 días de parón

Amenazan con una huelga de hambre para desbloquear el convenio de los centros deportivos de Navarra

Al menos 13 instalaciones permanecen cerradas totalmente

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Desde el pasado mes de agosto, el sector deportivo de Navarra reivindica vincular los salarios del convenio colectivo autonómico a las subidas del IPC, unas protestas que desde mediados de octubre se convirtieron en una huelga indefinida

(11-11-2022) Los trabajadores del sector deportivo de Navarra se mantienen firmes en una huelga indefinida que cumple hoy viernes 25 días. La última propuesta de las patronales para desencallar la negociación del convenio autonómico de las instalaciones deportivas sigue sin convencer a los sindicatos, que reclaman “propuestas concretas” para desbloquear un conflicto que mantiene cerradas 13 instalaciones y que afecta parcialmente a muchas otras. Algunos trabajadores ya amenazan con iniciar una huelga de hambre.

“Las instalaciones deportivas de Lekunberri, cerradas. Sin IPC, piscinas cerradas”. Mensaje de protesta y reivindicación como este se pueden leer desde hace varios meses en multitud de centros deportivos en Navarra. La huelga indefinida que viven numerosas instalaciones deportivas en esta comunidad autónoma sigue lejos de ver su fin.

Tres semanas y media después de que los trabajadores y trabajadores iniciasen un parón en la actividad de numerosos centros municipales operados por empresas privadas, las negociaciones siguen bloqueadas ante la falta de acuerdo entre los cuatro sindicatos involucrados (CCOO, ELA, UGT y LAB) y la patronal Agedena, que engloba a las empresas Sedena, Gesports, Soysana y Hurtats, Cabe recordar que las protestas empezaron ya en agosto, cuando los trabajadores realizaron dos días de huelga. 

“Reivindicamos nuestro convenio laboral. Pedimos que nuestros salarios, ya precarios por las condiciones laborales de nuestro sector, crezcan al mismo nivel que ha crecido el coste de la vida: que se nos refleje en los salarios el IPC. Sin esto, cada día somos más pobres. IPC para no empobrecer”, fue uno de los mensajes que ayer mismo se pudieron oír en una protesta organizada frente al ayuntamiento de Barañain.

Las posturas siguen lejanas a pocos días para que se cumpla un mes desde el inicio de la huelga indefinida. La tercera y hasta la fecha última reunión celebrada por las partes, el pasado miércoles, concluyó sin acuerdo. Las empresas subieron su propuesta inicial (incrementos salariales del 3,5% en 2022 y 2023) hasta el un 4,5% anual en 2022 y 2023, y del 3% en 2024, sin cláusula de revisión. 

Unas cifras que siguen sin convencer a la parte social, que mantiene el paro. “Nos han ofrecido algo más de subida y la parte social lo hemos agradecido, pero seguimos sin ver reflejada la recuperación del poder adquisitivo, que es lo que de verdad queremos para este sector”, explican desde CCOO. El mismo sindicato alerta que esta negociación “es un pulso”, y que “si los trabajadores aún no han cedido, no lo harán ahora”. 

Los cuatro sindicatos siguen pidiendo vincular las subidas salariales de cada año del convenio con el IPC; reducir la jornada anual y mejorar el sistema de vacantes y que haya una mejora salarial en la cobertura de las incapacidades temporales. O lo que es lo mismo: que los salarios se adapten al escenario económico y a los costes de la vida de cada momento. 

“Llevamos muchos días sin cobrar, con todo lo que eso conlleva en nuestro día a día, porque nuestras condiciones laborales están en juego”, manifiestan algunos empleados. Tras la última reunión con la patronal, de hecho, cuatro de los asistentes de una de las asambleas de trabajadores celebradas señalaron que están dispuestos a iniciar una huelga de hambre para pedir que sus salarios se vinculen al IPC. 

LOS AYUNTAMIENTOS ABREN CENTROS

Mientras tanto, la huelga obliga a mantener cerradas instalaciones como Sarriguren, Burlada, Olaz, Peralta, Uharte, Caparroso, San Jorge, Trinquete de Mendillorri, Zizur Mayor, Civivox Iturrama, la UPNA, mantenimiento y limpieza de Lagunak, la casa de cultura de Aranguren y la piscina de Berrioplano. 

Los sindicatos, que insisten en pedir una mayor implicación de los ayuntamientos en este conflicto laboral, denuncian que algunos consistorios están usando personal municipal para abrir a los usuarios algunas de las instalaciones cerradas a causa de la huelga, vulnerando el derecho fundamental a la misma. Uno de los centros donde se han demostrado estas prácticas es en el CD Azkoyen. “Somos conscientes del perjuicio que conlleva tener un centro sin actividad a multitud de usuarios que practican deporte, sinónimo de salud y bienestar, pero estamos ejerciendo nuestro derecho”, lamentan desde los sindicatos. 

Destaca la parte social que algunos ayuntamientos están dispuestos a pagar la diferencia económica entre lo que ofrece la patronal y lo que solicitan los sindicatos, incrementando el precio de la licitación de los servicios deportivos para cubrir ese aumento del coste personal. 

Varios ayuntamientos navarros como los de Huarte, Valle de Egüés o Zizur Mayor solicitaron a las empresas que resolviesen el conflicto laboral hace un par de semanas, ya que los cierres están dejando sin servicio a centenares de usuarios y usuarias de centros deportivos. El problema, sin embargo, sigue sin solución. Y miles usuarios, mientras tanto, siguen sin poder acceder a los servicios deportivos. 


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