FITNESS

Insisten en la necesidad de no bajar la guardia en cuanto a la prevención

Los epidemiólogos dan su beneplácito a los gimnasios

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De izquierda a derecha, Benito Almirante, jefe de enfermedades infecciosas del Hospital Vall d’Hebron; Teresa Pi-Sunyer, directora de EpiEch consulting; y Joaquín López-Contreras, jefe clínico de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Santa Creu y Sant Pau.

(3-8–2020). “Los gimnasios son sitios seguros si se aplican todas las medidas de prevención adecuadas. Están destinados a actividades individuales y, que yo sepa, no han sido el foco de ningún brote de coronavirus”. Lo asegura Benito Almirante, jefe de enfermedades infecciosas del Hospital Vall d’Hebron.

Benito Almirante es uno de los tres epidemiólogos consultados por CMDsport sobre la seguridad de los centros deportivos y gimnasios. Los tres expertos dan su beneplácito a que este tipo de instalaciones puedan seguir abiertas “siempre y cuando cumplan con todas las medidas sanitarias requeridas”. Unos testimonios autorizados que respaldan al sector del fitnes, el cual ha resultado duramente afectado durante el confinamiento y que teme volver a sufrir cierres puntuales como los vividos recientemente en Barcelona o Lleida.

“Es complicado hacer funcionar un gimnasio en determinadas condiciones y mantenerlo en el tiempo, pero con protocolos adecuados y si se consiguen comportamientos cívicos de los usuarios, es más fácil”, sostiene Joaquín López-Contreras, jefe clínico de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Santa Creu y Sant Pau.

MEDIDAS ESTRICTAS

Según añade López-Contreras, “es posible mantener una cierta actividad en un gimnasio teniendo muchísimas precauciones y haciendo todo fantásticamente bien, aunque, quizás, en algunos centros eso sea difícil”.  Este experto, eso sí, subraya la necesidad de aplicar grandes restricciones de aforo y velar porque los usuarios sean pro activos en los métodos de prevención que les indican cuando están en sus centros deportivos.

Sin embargo, todas estas medidas no han dejado de ser promovidas ni practicadas desde que los gimnasios reabrieron sus puertas, siendo quizás uno de los sectores en los que esta labor se ha desarrollado y desarrolla con mayor intensidad.

CUESTIÓN DE MATIZ

Por su parte, Teresa Pi-Sunyer, directora de EpiEch consulting, consultoría especializada en la vigilancia y prevención de las infecciones relacionadas con la atención sanitaria expone que “en una epidemia hay muchos factores a tener en cuenta. Nada es ‘blanco o negro’, hay muchos grises y hay que ir paso a paso. Hacer un análisis del riesgo y ver cada gimnasio y tipo de deporte”, suma.

Pi-Sunyer y sus otros dos colegas epidemiólogos coinciden en que el riesgo en las instalaciones al aire libre “baja en picado” si se guardan las distancias de seguridad y se controla el número de personas.

En el caso de las instalaciones cubiertas, alertan sobre la vigilancia que debe haber sobre dos puntos sensibles: los vestuarios y el sistema de ventilación.

ATACAR LOS FOCOS CONCRETOS

Según Benito Almirante, el primer confinamiento fue “eficiente” en la medida que las restricciones afectaron a toda la población. Una medida genérica que, sin embargo, Almirante considera “inasumible en el tiempo” debido a los efectos provocados en la economía. En su opinión, la solución ideal pasa por “buscar soluciones alternativas encaminadas a actuar directamente y específicamente en los lugares donde hay riesgo de un brote”.

Para este experto del Hospital Vall d’Hebron, ahora mismo son tres los ámbitos críticos donde habría que poner el foco: “El ocio nocturno, sea en un espacio cerrado o en un lugar abierto como una playa; las reuniones de celebraciones, que reúnen a gente de distintas edades, y en algunas industrias”.

RESOLUCIÓN ACERTADA DEL TSJC

En su opinión, en el trasfondo de las restricciones políticas había la intención de “limitar al máximo la movilidad de las personas más que cerrar una actividad en sí”. En ese sentido, ve acertada la reciente resolución del TSJC de “evaluar el riesgo que conlleva cada una de las actividades”, ya que pretende demostrar de forma objetiva si suponen o no un peligro que justifique su cierre.

Para Almirante, “hay que identificar de forma clara dónde se producen los brotes y actuar de forma muy enérgica y específica en estos puntos”. Esta consideración daría cierto aire a los responsables de los gimnasios, cansados de reivindicar ante las autoridades que son un entorno seguro.

EL ORIGEN DE LAS RESTRICCIONES

Los tres epidemiólogos consultados reconocen que las medidas políticas aplicadas en los distintos sectores tienen motivaciones que no son solamente sanitarias. Según afirma Joaquin López-Contreras, “hay distintas incongruencias. No se mide todo por igual, ya que se mezclan criterios técnicos y económicos”. Este experto del Hospital de Santa Creu y Sant Pau cree que “aunque la base para cerrar los gimnasios no fue la misma que se utilizó para dejar los bares abiertos, con la restauración no fueron tan estrictos porque somos un país de turismo y la economía está basada en el sector servicios, que representa un porcentaje del PIB que no se pueden cargar”.

La directora de EpiEch Consulting tampoco ve lógico que se permita “la concentración de grandes grupos de personas en las terrazas de los bares”. Además, cree que la decisión de permitir campus y casales para niños fue “una decisión política para ‘dar oxígeno’ a las familias y rebajar su nivel de estrés”.

Pi-Sunyer, que anteriormente había sido Coordinadora del Programa de infecciones de l’Hospital del Mar, asegura que “el Govern de la Generalitat cometió un error flagrante en la gestión del caso del Segrià (Lleida) al no tener preparado previamente allí un sistema de control pese a saber que en aquella zona la cosa no iba bien”.

MENOS PRESIÓN SOBRE LOS HOSPITALES

Aunque en el último mes se haya registrado un incremento en el número de ingresados por coronavirus, el hecho de que haya bajado su edad media a los 35 o 40 años relaja mucho la presión sobre los hospitales. “Tener ahora 1.000 casos es el equivalente a cuando antes teníamos 50 o 100. Son casos más leves, la mayoría asintomáticos o poco sintomáticos”, corrobora Almirante.

En ese sentido, los expertos piden mayor prudencia y solidaridad a los jóvenes: “Aunque no tengan tanto miedo como la gente mayor, porque la enfermedad no les afecte tanto, deben participar activamente en la prevención”.


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